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LAS ARTES VISUALES EN ASTURIAS, HOY. PAUTAS

©Julia Barroso Villar. Catedrática de Historia del Arte. Universidad de Oviedo

No se podría entender la situación actual, sin dar un bosquejo de los antecedentes de la misma. Lo primero que llama la atención cuando comienza en Asturias la "modernidad" es la fuerte preponderancia de la pintura, en una región que se sumó a la corriente costumbrista y de pintura de paisaje, con un importante espacio para el retrato: en suma, los géneros que se habían implantado, a través de las enseñanzas académicas, en el último tercio del siglo XIX. Los espacios de aprendizaje, aparte de los talleres privados de algunos pocos maestros y las escuelas de artes y oficios, era la Escuela Superior de Bellas Artes de san Fernando, en Madrid; algunos, completaban la formación que tuvieran con becas de organismos como la Diputación Provincial de Asturias, y algún ayuntamiento, en Roma (vertiente académica) o en París (la parte más modernizada), a las que pocos podían acceder. El siglo XX se inició con la vigencia de ese concepto "regionalista" de la pintura, presente por el resto de España y de Europa, cuya fuente fue la escuela francesa de Barbizon, aunque con variantes de luz y de entorno tanto de la tierra como de las indumentarias de la gente.

Sé que esto aquí, en el espacio para el que se me pide esta sembalnza, parece importar ya poco. Pero creo sin embargo, que está ahí subyaciendo a lo largo de todo el siglo XX, que es nuestra fuente inmediata. Para muchos constituye una buena parte de nuestras vivencias con el arte, aunque para los que son más jóvenes, esas épocas quedan cada vez más lejos.

Asturias vivió las penurias del conjunto del país, y su condición periférica la mantuvo alejada de los centros de poder. Esto también repercute en las artes, entonces y ahora. La influencia de dos importantes autores se infiltró a lo largo del XX en la pintura costumbrista; uno de una creatividad original influenciado por el "art nouveau" francés, y por su sentido suelto, irónico y lírico la vez, que fue Evaristo Valle; el otro, Nicanor Piñole, de talante más académico, aunque logró sólidos resultados en su obra; esto, por citar pocos nombres, porque estuvieron, entre otros y otras, los Soria, Los Zaragoza, Menéndez Pidal, Uría, Espolita, la Alcayde y la Del Castillo.

Tras la guerra in-civil española, se mantuvo el culto al arte del pasado, que además de escaso y convencional, ya no era hijo de la nueva época. Este es un ingrediente muy importante cuando nos enfrentamos a las obras: cuando a menudo se dice entenderlas, porque se comprende un tema de manera directa, se está olvidando que lo que se capta es la mera imagen inmediata, no su trasfondo; y además, el arte tiene que expresarse con los ingredientes de la época en que vive. El resto de Europa finalizaba primero, y levantaba después cabeza de la Segunda Guerra Mundial, finalizada en 1945, y pronto hubo un cierto resurgir de las artes en forma expresionista, matérica, o sublimando el léxico abstracto de las líneas, colores y composiciones, en un arte abstracto que funciona con otros códigos: Wohls Fautrier, Dubuffet, Burri.... La nueva Norteamérica de entonces vio un resurgir paralelo, alimentado en una parte importante por tantos artistas emigrados de las guerras europeas, en especial de la era nazi: Pollock, Rothko... Todos ellos emergían de las vanguardias históricas (Kandinsky, Mondrian, Malevitch, Picasso), pero ofrecían su nueva dicción a parecidas emociones y concepciones del ejercicio y del resultado de la plástica visual.

España estaba bastante al margen de las novedades, si se exceptúa un poco Cataluña y Zaragoza. A partir de los finales de los 50 comenzó el despegue de los 60, cuyos parámetros conocidos, aunque hubo muchos otros más, los tenemos en el "Grupo El Paso", con Canogar, Rivera, Millares, Saura, Suárez, Francés, un puñado de críticos, y algún otro, que significó la visión "moderna" del arte de España, que no era patrimonio común del resto de la pintura, más o menos conservadora entonces.

Asturias estaba al margen de la producción moderna aunque contó siempre con importantísimas figuras sumadas a corrientes de alcance superior al regional: Regoyos, Luis Fernández en el entorno surrealista y cubista en París, la juventud de Maruja Mallo y de su familia de artistas, en Avilés; el grupo EL Paso, con el gijonés Antonio Suárez, expuso en Oviedo y Gijón, levantando los inicios de la polémica en los 60 entre figuración frente a abstracción, cuyos nombres públicos en la prensa fueron los pintores Marola y Alejandro Mieres, ambos gijoneses, de nacimiento o de adopción. Aquella tensión entre las ideas de representar figuras según la enseñanzas de academia, que se convirtió en el ala conservadora; y las de postular libertad de otros modos de expresión, bien fuera con el empleo atípico de los óleos y técnicas de siempre, o cambiando de soportes y de elementos: o sea, pasando a la obra abstracta, y empezando a romper la idea de "cuadro", para pasar a la acción y otros soportes, el "objeto artístico", la performance, ya avanzados los 80 con pioneros como Paco Cao y Cuco Suárez..

No olvidemos que también la escultura tuvo un gran predicamento entre los asturianos, desde Cesar Montaña a Amador, pasando por el malogrado Navascués, cuya originalidad y altísimo nivel en sus objetos escultóricos está fuera de toda duda; a Camín, Legazpi y Fernando Alba, entre los actuales, a los que más recientemente se incorporan figuras como Herminio. De ello dio fe la interesante muestra "Escultura al Norte", concebida para la villa de Salas, llevada más tarde a Gijón, que comisarió María Soledad Alvarez.

Los años 70 conocieron la lucha por la actualidad del arte en forma de grupos y de muchos esfuerzos aislados. Fué la época de "Astur 71", del "Arte en Asturias·, seguido ya en los 80 de "Abra", y de otros. A la vez, se generó la conciencia de necesidades más por así decir, gremiales, con la formación de la "Asturiana de Pintores y Escultores" en los 80, que presidió Ramón Rodríguez. En esta década, las alternativas al arte de nuevas promociones se hicieron notar: las libertades plásticas y los altos niveles en la obra de María Jesús Rodríguez, de Vicente Pastor, entre otros; la figura entre artista plástico y agitador artístico de Anxel Nava, amigo de las instalaciones y performances. Y la emergencia paulatina y sin pausa de nuevas y nuevas oleadas de artistas de gran valía, con grandes diferencias entre ellos, marcados siempre por la falta de horizontes de la región, por la carencia de infraestructura educativa de nivel superior en las artes, suplida con dignidad por la Escuela de Arte de Oviedo, la de cerámica de Avilés, pero enviando a la diáspora a los que podían sufragarse sus estudios de Bellas Artes fuera de Asturias; y también por la correlativa falta de atención en los medios ejecutivos sociopolíticos, para los que el arte, con un toque de modernidad arriba o abajo, en general pasa por ser un instrumento de prestigio o poco más, sin que se lo tomen más en serio que a la "guinda" de la tarta, sin valorar lo que hay dentro. En versión yuppi, un pelín más sofisticado; y en la más arcaizante, tirando de los paradigmas del siglo XIX... que ya llovió. O véase si no, la idea de escultura en la calle que estamos presenciando: Gijón pasa por el ente moderno, con obras de valía en general, pero manteniendo el concepto de estatuaria diseminada por el espacio con escasas excepciones; y Oviedo con su inserción errática de esculturas cerradas en sí mismas, que no ofrecen la idea de una conexión planificada, ni dan paso a una creatividad pública salvo en las discusiones gacetilleras sobre la pertinencia del icono "culo" en espacios nobles de la ciudad.

Dos ámbitos institucionales, con extensión a un tercero, cumplen la función de recepción del arte joven: la Sala Borrón, de la Dirección de la Juventud del Principado, con la importante gestión de María José Baragaño que da continuidad a los cambios de los avatares políticos de que depende; la Sala 1 del Antiguo Instituto de Gijón, municipal, y de rebote en general, la Casa de Cultura de Avilés, que en los años 80 fue pionera en sus exposiciones de actualidad; hay un espacio receptivo de nuevas propuestas, por excelencia, que funciona con un voluntarismo ejemplar y continuado, el Lucernario, que ha traído hasta arte "Buto" japonés a sus debates, concebido como un espacio de discusión con exposiciones cuando procede. También el Instituto Asturiano de la Juventud del Principado" en Gijón, con en premio "Astragal" al arte expreimental.

No es que no existan otros lugares, y más que hubo, como la sala Paraíso, en Oviedo, o La Casa Verde, en Avilés; sino que me refiero a los más significativos. Lo que se reciben en ellos son las propuestas de instalaciones de objetos, performances, video-instalaciones, con importantes referencias a lo autobiográfico, a la naturaleza y conflictos ecológicos y de género, y el uso atípico, no ornamental, de las pinturas.

Entre las galerías de arte, Asturias conoce la apuesta de muchos esfuerzos que fueron ahogados aunque en su día, dieron importante juego: Tantra, L.A., Vicent, en Gijón; Benedet, Tassili, Juan Gris, en Oviedo, Amaga, en Avilés. Hoy, permanecen en vigor, dentro de Gijón, la librería y galería Cornión, pionera en ARCO, Feria de Arte Internacional que se celebra anualmente en Madrid; la más reciente Espacio Líquido, de grandes posibilidades; la más discreta pero importante nivel selectivo, Nómada; y otras de calidad, pero que se mueven en propuestas más eclécticas o comerciales. En Oviedo, la galería Vértice ha conseguido unos altísimos niveles de implantación, con obras siempre de calidad; la Dasto ha pasado de ser una galería modesta con intenciones de actualidad, a combinar con un Centro de Arte Dasto, en La Tenderina, destinado a la recepción y discusión de propuestas nuevas, donde desfiló el mismo Juan Hidalgo, del relevante grupo de nuevas propuestas "Zaj". Y en Mieres la galería Chagall, en un ambiente difícil como es su entorno.

Las instituciones oficiales y algunas bancarias, dedican espacio en sus salas al arte, aunque no siempre al asturiano de hoy. La Consejería de Educación y Cultura promueve becas que resultan escasas, y dedica atención al Museo de Bellas Artes, cosa muy natural y loable, pero que absorbe el presupuesto en su remodelación y no resuelve ni atenúa los problemas de la creación, hoy. El Ayuntamiento de Oviedo sigue una política ecléctica en el CAMCO y en el Café Español, donde hubo y hay ahora, importantes exposiciones como la de Clarín, pero enfocadas más al pasado. La Bienal de Arte Ciudad de Oviedo, en un patronato entre Consejería (Museo), y Ayuntamiento, había recuperado la periodicidad, pero ya el recorte presupuestario próximo la amenaza de muerte sin destinarle presupuesto. La excepción fue el evento "Diáspora", con Cuco Suárez y Luciano Escanilla al frente, una rareza selectiva de apuesta por el arte de hoy en esta ciudad, digna de continuidad, incluyendo algunos artistas de la región pero sobre todo, como importante foro intercultural entre la Europa del "bienestar", África Negra, e Ibero América. El Palacio Revillagigedo en Gijón , de Cajastur, realiza exposiciones interesantes, a veces de artistas regionales que nunca quedan por detrás en nivel de los foráneos. La página virtual Canal Arte del diario "El Comercio", a cargo del crítico Angel Antonio Rodríguez. La Casa-Museo Antón de Candás, da entrada a interesantes actividades; En Piedras Blancas hay un espacio municipal a cargo de Jaime Luis Martín, que propicia exposiciones de actualidad, quien además realiza una labor pionera en espacio virtual con la edición de "Ajimez"; Mieres cuenta con un espacio más que digno en la Casa Duró, y con el importante precedente coleccionista del Instituto Bernaldo de Quirós; lo mismo que la cuenca del Nalón tiene en su haber, además de las Bienales de La Carbonera, el espacio cultural de La casa de la Buelga, en Ciaño (Langreo). El Certamen de Pintura deLuarca ha sido un importante motor de las artes, que inició y cultivó hasta sus límites el decisivo crítico Jesús Villa Pastur, hace poco fallecido. Oriente viene siendo más remiso al arte actual, ensimismado en su idiosincrasia tal vez, y ahora bate récords de visitantes con la escollera pintada de Agustín Ibarrola, artista de enorme valía, pero sin que se haya dado oportunidad al arte de casa, que lo hay y más que notable. Y por seguir con el otro puntal de la crítica, es obligado mencionar la labor continuada de Rubén Suárez en "La Nueva España", con importantes niveles analíticos.

La enseñanza del arte en bachillerato mayoritario, pasa por ser mínima y optativa. En la Universidad, a la que me debo, el arte de hoy y aquí ocupa un espacio muy pequeño, sumidos en la tarea de historiar e investigar los estratos del pasado, con lo cual algunos profesionales nos hemos dedicado a ello sólo en una pequeña parte, siempre con más voluntarismo y ganas, que con reconocimiento institucional. Javier Barón viene manteniendo muy alto el pabellón de la crítica y promoción de artistas noveles, durante años; María Soledad Alvarez ha dedicado rigurosos estudios a algunos artistas de la región, sobre todo escultores como Camín y Legazpi; Rosa García Quirós realiza tareas notables en la ilustración gráfica y el grabado; Natalia Tielve está empeñada en la opción del arte alternativo, cuya iniciativa compartimos en algunas actividades docentes; Ana María Fernández realiza tareas críticas, de manera sistemática, en la prensa nacional; por mi parte, he asumido tareas tan dispares y absorbentes en la Universidad, siempre añorando el contacto con el arte vivo, que aparte de los análisis más globales que pueda hacer en otro tipo de estudios, me lleva a volver a los orígenes, alimentados por la calidez de mujeres artistas que siempre agradecieron de manera especial cualquier apoyo, y por el impulso amigable de artistas y galeristas que ellos saben quiénes son. Sin olvidar a cuantos realizan sus investigaciones sobre aspectos del arte de hoy, en sus Memorias de Doctorado y Tesis, bajo la dirección de alguno de nosotros.

Hoy el arte en Asturias sigue necesitando la creación de dos pilares esenciales: Centro Asturiano de Arte Contemporáneo, orientado a la creación y al contacto arte /publico. Para ello debe reunir requisitos de actualidad y accesibilidad que la "Asociación de Artes Visuales de Asturias", AAVA, creada hace un año, presidida por Alejandro Mieres y con la colaboración de más de ochenta socios, tras conversaciones y la oferta de la Consejería de Cultura, creímos ver ubicable en el lugar idóneo que ofrecía el Municipio de Avilés; ahora vemos con estupor cómo las intenciones ejecutivas son las de adaptar el mastodonte, a estos fines, de la Universidad Laboral de Gijón, para allí me temo que poner el arte a enfriar, con más estatuas y más cuadros que llenen aquellos gélidos espacios. Y el segundo pilar, la creación de una Facultad de Bellas Artes, que tuvo la oportunidad de tener a finales del siglo XIX, pero dejó que se la llevara Bilbao. Porque es en un espacio con talleres y con creadores con las manos en la masa, donde se experimentan las posibilidades de los materiales, y la información actualizada sobre lo reciente genera una mayor y mejor recepción del arte, en el público en general.

En fin, debe mencionarse que aunque de manera lenta, algo se mueve. La mayor convocatoria de premios de arte, como los que se acaban de fallar de la Consejería - a favor del sólido artista Mojardín- y la Fundación de la Construcción, premiando la excelente pintura de Miguel Galano, indican una mayor sensibilidad a los requerimientos del colectivo artístico. La lástima es que, sin apuesta de inversión por ellos en los foros comerciales, este año Asturias ya no será representada por ninguna galería en "ARCO", mientras varias acuden con su esfuerzo privado a Portugal, Barcelona, "Estampa" en Madrid, Santander o Sevilla, entre otros espacios, mereciendo mayores apoyos, transparentes y plurales, porque llevan obra de calidad entre sus manos.

Por otro lado, está clara la apertura de las mentes y el conocimiento que tienen los artistas de todo lo que se hace dentro y fuera, porque los contactos con los de otras procedencias abundaron en las últimas tres décadas del siglo "pasado", bien de manera personal o a través de libros, de catálogos y de importantes exposiciones que tuvieron lugar en la región, o debido al esfuerzo de cada cual de moverse fuera. Hoy todo esto está facilitado por el intercambio y la información en la red virtual, que viene a paliar el enorme vacío en prensa especializada en arte de la región, con lo que muchas exposiciones interesantes pasan sin pena ni gloria en cuanto a información al público, ya que los espacios que dedica la prensa diaria son por lo general uno sólo y semanal, y el resto, cuando se contempla, en el apartado de "sociedad", donde los artistas y su entorno parecen merecer una consideración más de relleno y entretenimiento social, la "guinda" de que hablábamos antes, que una verdadera valoración por parte de los directivos de la prensa, paralela a la que les da el mundo de la política y el mercado. Porque si queremos artistas que se dediquen a ello, habrá que pensar que viven de algo más que de la imagen utópica del romántico bohemio, cuando no del vago y vividor.

Sería interesante finalizar con alguna relación de artistas existentes. Aparte de que nunca estarían todos los que son, ni serían son todos los que están, resulta imperdonable por mi parte no mencionar a los primeros que se me vienen a al cabeza, por su impacto o por mi mayor conocimiento que viene del contacto personal y amistoso: Alejandro Mieres, Jaime Herrero, Sanjurjo, Alba, o Camín, Consuelo Vallina, Ramón Rodríguez, Melquiades Alvarez, Fernando Redruello, María Jesús Rodríguez, Vicente Pastor, Paco Fernández, Francisco Velasco, Cuco Suárez, Maite Centol, Herminio, Humberto, Galano, Núñez Arias, Manuel Cimadevilla, Charo Cimas, Beatriz Cimadevilla, Marta Fermín, Mercedes Ceferino, Marga Sancho, Alicia Bango, Carlos Coronas, Isabel Cuadrado, José Ferrero, Benjamín Lebrato, Angélica García, Natalia Pastor, Carlos Suárez, Roxana Popelka, Cesar Ripoll... y un larguísimo etcétera.

Pido excusas por las no inclusiones, que no exclusiones, de los artistas del lenguaje visual nacido o evolucionado en la segunda mitad del siglo XX. Con la constancia de que la lista sería interminable, y de que incluye además actividades muy diferenciadas entre unos y otros que van desde la pintura al óleo a la infografía, la instalación, el performance, la fotografía o el grabado sobre soportes diversos; y dejando claro que muchos aspectos habrán quedado en el tintero en esta apretada aproximación al arte, hoy, en Asturias. He pretendido contar de donde viene. Ojalá vaya a alguna parte. Con materia prima, cuenta de sobra.

En Oviedo, a 29 de noviembre de 2001

 

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