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Luis Feás Costilla

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Publicado en La Voz de Asturias


 Avelino Mallo. Música para los ojos. Pinturas.
 Fundación Museo Evaristo Valle, Camino de Cabueñes, 261 (Somió, Gijón). Martes a sábados de 17 a 20 horas. Domingos y festivos de 12 a 14 horas.
Hasta el 11 de Julio 11 de julio.



Sobre la tierra devastada, Avelino Mallo ha ido construyendo un territorio habitable, conmovedor, silencioso, de luz crepuscular e infinitos matices de color. Testigo consciente de los destrozos industriales cometidos en la cuenca del río Nalón, sabe que no hay estropicio ecológico que pueda acabar con las maravillas paisajísticas de ese entorno familiar y de los valles heridos y de las trincheras ha ido extrayendo un precioso y refinado material, aunque para ello ha tenido que subir hasta lo más alto, a cimas y lomas desde las que poder mirar al cielo más que al suelo, sin recurrir a innecesarios juegos miméticos, pues no tiene voluntad representativa.
De su pintura diluida surgen como por azar horizontes, caminos, veneros y auroras boreales. Los primeros, muy altos, enlazan con su obra anterior, en la que la tierra es el elemento principal, con sus ocres, sus verdes, sus amarillos, que resultan oclusivos, asfixiantes y atemorizantes porque dejan tan sólo un poco de cielo para respirar. Los caminos son espacios que se abren al tránsito, a la circulación, a la contemplación peripatética, y que permiten adentrarse en el paisaje, penetrar en él, sentirlo con mayor profundidad, como un animal salvaje se introduce en la vereda. Las fuentes de agua remiten a su constante interés por el cauce y las riberas del río Nalón, origen de muchos de los mejores cuadros de Mallo y que en los veneros se convierten en majestuosas cascadas de gran riqueza, verdaderas explosiones líquidas, curiosamente no pintadas, sino realizadas borrando o mediante reservas en blanco. Las auroras boreales, lo más nuevo de su producción, reflejan en el firmamento toda una ensoñación de color, un desvarío de luces nocturnas, un juego científicamente imposible que en realidad pertenece a coordenadas más norteñas, pero que en sus manos se convierte en un anhelo romántico, una necesidad metafísica, una embriaguez espirituosa, de alguien que vive el momento y lo disfruta.


Orquesta inaudible
Avelino Mallo pertenece a una generación de pintores que ya no cree necesario copiar para transmitir la esencia de lo que ven, de lo que sienten, de lo que entienden, y que ha producido un género específico como es el del paisajismo abstraído, dedicado a evocar la naturaleza desde premisas puramente abstractas. En Asturias, los precedentes serían Antonio Suárez y Bernardo Sanjurjo, y después vendría otros artistas como Manuel Rey Fueyo, Luis Fega, Hugo O’Donnell, María Jesús Rodríguez, José Arias, el fallecido José Andrés Gutiérrez, José Manuel Núñez Arias, Guillermo Simón y, dentro ya de las generaciones más jóvenes, Verónica García Ardura o Chana Crespo-Joglar. La abstracción, en numerosas ocasiones, puede ser entendida como una interiorización del paisaje, pero muchos de los artistas citados se caracterizan por tener siempre en su obra algún eco figurativo o concreto, que muchas veces consiste en una perspectiva aérea y un horizonte, incluso.
Mallo trabaja sin pincel con la técnica del vertido, y de una pizca de pigmento diluido en agua es capaz de hacer que surja un bosquecillo. No es difícil imaginárselo como el director de una orquesta inaudible, luchando con el soporte, controlando que la gota no se pierda en su recorrido por el lienzo, dejando al mismo tiempo que el azar también haga su función, en un momento creativo en el que se aúnan la idea, la visión intuitiva y el quehacer. En su caso, lo formal y lo expresivo se unen en una obra grandiosa pero no grandilocuente, expresiva pero contenida, hermosa pero exigente, lacerada y sombría, que además esconde mucha prosodia detrás, como corresponde a un pintor ecologista, concienciado y preocupado por cuanto le rodea, y que en los bellos jardines del Museo Evaristo Valle encuentra su más perfecto acomodo, arropado y mecido por la música de la naturaleza.

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