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Jaime Luis Martín

La belleza del inconformismo

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  Publicado en La Nueva Espña                                       

Manuel Griñón Montes
¿Pezuña?
Pinturas y dibujos
Del 3 al 29 de Junio
Casa Municipal de Cultura de Avilés


Cuando te encuentras con un artista como Manuel Griñón (Luarca, 1981), titulado superior en diseño gráfico en la Escuela Arte 10 de Madrid, que enreda con el dibujo, salta a la pintura, realiza inmersiones en la fotografía, diseña carteles, toca la guitarra en la banda pospunk «Montañas» -que ya va por su segundo disco en el mercado-, edita el fanzine «Remendar es antisocial» y ha puesto en marcha, junto a Raquel Estrada, la distribuidora de libros y fanzines «Jersey para los monos», sabes que estás ante un tipo de creador que tiene mucho que contar y, además, lo hace desde un punto de vista abierto y flexible, sin preocuparse demasiado por el medio que emplea, pero manteniendo una estética con reminiscencias del «underground», con un acento y agitación muy personales. En su trayectoria cabe destacar su selección en la colectiva «Fed Forward"» en Laboral Centro de Arte y Creación Industrial y en la XX Muestra de Artes Plásticas del Principado de Asturias. Ha realizado exposiciones individuales en Madrid, Oviedo, Gijón y Barcelona y ha tejido una red de blogs y de exhibición de sus trabajos en Internet, en sitios web como flickr.

La obra de Manuel Griñón se desvía de los repertorios convencionales armonizando diferentes subculturas con una personal y lúcida mirada, contaminada de registros oníricos. Su galería de retratos, su bestiario, sus personajes caricaturescos, forman parte de la vida cotidiana del artista, de sus preocupaciones y temores, de sus frustraciones y alegrías. Este universo con el que resulta fácil conectar, construye un entorno crítico que afronta problemas relacionados con el fundamentalismo, el amor, el ocio, las contradicciones en las que estamos sumidos o, sencillamente, se deja llevar por el absurdo de la vida. «Lo que se descubre como certeza tras la contemplación pausada de este humanoanimalario -señala Francisco Crabiffosse en los Papeles Plástica- es la idea germinal de un mundo trastocado que desvela con guasa y descreimiento una realidad que nos empeñamos en negar, utilizando para ello todas las artimañas que nos ha legado la modernidad».

En su discurso no resulta relevante la perfección técnica, ni pretende la originalidad, más bien se derrama cuestionando los relatos biempensantes y generando resistencias, sustentadas, principalmente, sobre el dibujo y la pintura, aunque ha incorporado, breves textos sobre un fondo color, afirmaciones que provocan al espectador y refuerzan el mensaje, que subyace en toda la muestra, de encontrarnos ante una sociedad capitalista insaciable capaz de asimilarlo todo, hasta cuestiones antagonistas y monstruosas. Por otra parte el empleo de diferentes materiales -papel, madera, envases de plástico- como soporte contribuye a reforzar el carácter experimental de una obra que siempre se ha movido por los márgenes, por canales de distribución alternativos.

Manuel Griñón nunca se preocupo de figurar y siempre se empeñó en crear un producto alternativo, auténtico. Tal vez por eso resultan tan sorprendentes sus remiendos antisociales, que muchos admiramos desde hace años, y a los que tanto debe esta exposición, fresca y corrosiva, una muestra que posee la belleza inconfundible del inconformismo.


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