AJIMEZ ARTE

Crítica

Imagen

Juan Carlos Gea

Productividad laboral

0 comentarios


El Centro de Arte expone las obras de Lara, García Dory y Paula Fernández fruto de su primera convocatoria de ayudas





Publicado en La Nueva España
 Si algo da sentido a un centro de arte como Laboral es la producción. Y más aún, aquella destinada a materializar la obra de talentos locales en plena fase de despegue. De ahí el interés añadido con el que cabe acercarse al que ya merecen los tres trabajos que, desde la pasada semana, exhibe la sala Plataforma 2 de Laboral: obras de Paula Fernández (Oviedo, 1981), Fernando García Dory (Madrid, 1978) y Santiago Lara (Tomelloso, 1975) que concretan los proyectos seleccionados para la primera convocatoria del programa de Ayudas a la Producción para artistas asturianos o residentes en Asturias convocada por el centro. «The Addiction-The Collection», «europa: en familia» y «Leones en la frontera» son, respectivamente, los títulos de las propuestas que sedujeron a un jurado integrado por Chus Martínez, conservadora-jefe del MACBA; el crítico Ángel Antonio Rodríguez y el comisario y editor de la revista «Exit» Santiago Rubira, presididos por la directora de Laboral, Rosina Gómez-Baeza. 

Los tres artistas dispusieron de una beca de 20.000 euros en la que se incluyó, además de la producción propiamente dicha, los gastos de estancia de un mes en el GolgauAIR de Berlín, un centro de residencia e intercambio para artistas donde establecieron su base de operaciones para la preparación del trabajo que, ya de vuelta a España, desarrollaron en Laboral. Aunque los temas, los enfoques y los lenguajes son muy dispares en los tres trabajos, sus autores comparten una óptica sensible y reflexiva hacia los conflictos de la sociedad contemporánea. 

Conflictos, por ejemplo, como el que tensa las relaciones entre la creatividad artística, la hipermercantilización del arte y el coleccionismo-estrella. A partir de ellos, y del conocimiento directo de la experiencia y los fondos de coleccionistas emblemáticos como Harald Falckenberg, Paula Fernández ha elaborado «The Addiction-The Collection», una instalación construida a partir de una colección muy personal de arte: la de dibujos de la propia autora en los que se «apropia» de la obra de otros artistas integrados en colecciones como la mencionada, e integrados en un entorno que recuerda el de la propia habitación de la autora. Su intención es reivindicar desde el entusiasmo y una cierta sensibilidad «underground» -o incluso «punk»- los aspectos más vitales del coleccionismo como estímulo a la creación, y no como mecanismo para fetichizarla y banalizarla; una invitación a coleccionistas, artistas o auto-coleccionistas que tendrá prolongación en un taller enmarcado en el próximo campamento de verano de Laboral. 

Por su parte, Fernando García Dory ha acudido a su memoria familiar -la reconstrucción de la azarosa y novelesca vida de su abuelo belga, ingeniero de minas- para reflexionar sobre la conexión entre la identidad particular y la colectiva, y el modo en que ambas sirven a la construcción del pasado. Tal y como queda claro en los dos polos del título - «europa: en familia»- el madrileño residente en Asturias ha recopilado documentos de todo tipo -escritos, orales, filmados- para construir su propio relato que, en realidad, no culmina en la muestra de algunos de esos materiales en Laboral, sino en la «museización» de la casa familiar en Arriondas, donde organizará en agosto una exposición acerca de su pesquisa. 

En Leones en la frontera, el ciudarrealeño radicado en Gijón Santiago Lara despliega su poderosa e inconfundible iconografía en una instalación video-pictórica -un tríptico de grandes pinturas y una pieza de animación en formato video- para acercarse a la vida y los conflictos de tres emblemáticas casas de «okupas» berlinesas: New Yorck, 59; la feminista de Schwazer Kanal y el antiguo aeropuerto de Tempelhof, antiguo aeródromo nazi que los partidarios de su «okupación» con fines sociales y culturales pugnan por a la especulación inmobiliaria. Lara narra ese espíritu de resistencia en un tono que entrelaza épica, cómic, ironía y herméticos fantasmas del propio subconsciente, investigando las afinidades formales entre pintura y vídeo. 

El espacio expositivo ha quedado unificado y compartimentado a la vez gracias a una elegante intervención de la joven arquitecta Raquel Gallego, que ha diseñado una estructura modular de madera suspendida entre el suelo y el techo para individualizar las piezas y, simultáneamente, mantener la unidad de la enorme sala Plataforma 2.

Volver

Comentarios

No hay comentarios a esta critica

Si lo deseas, puedes enviar un comentario a critica:

Envía esta referencia