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Julia Barroso*

Arte de nueva expresión en Asturias

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La muestra colectiva «Migraciones pictóricas» recorre los avatares del quehacer artístico contemporáneo a través de la obra de nueve artistas de la región





 

Publicado en La Nueva España


La pintura cuenta con un proceso conocido en la historia desde tiempos remotos que pasa por profundos cambios en las diferentes etapas. Los contextos cambian y, por tanto, los significados. En los inicios del siglo XX algunas de las vanguardias como el Dadá y el Futurismo optaron por enfrentarse con los géneros artísticos consolidados como la pintura abriendo el filón de la performance, el arte de acción y los conceptualismos.



La exposición «Migraciones pictóricas» -que se clausura el domingo próximo- parte en el plano teórico de los avatares más recientes, del auge del siglo XIX para ponerse en el plano de la actualidad y el papel de la pintura en el siglo XXI. Esta técnica, que conocería el doble juego de la competencia, pero también la complicidad «pictórica» de la fotografía y sus inicios, merece la atención del comisario Jaime Luis Martín, muy interesado en estas peculiaridades de lo que convierte o no en actual esta técnica y lo que la salva de caer en la repetición virtuosista obsoleta. Así, realiza un recorrido teórico muy esmerado por los avatares de la pintura en el siglo XX a partir de los años 60 sobre todo, con detenimiento en las circunstancias en España y de Asturias en concreto, de las artes y la eclosión de la pintura en diferentes y posteriores momentos. La selección llevada a cabo desde el prisma que justifica el planteamiento teórico, migraciones de la pintura, desplazamientos hacia terrenos y enfoques muy influidos o directamente inmersos en nuevas tecnologías y la pertinencia de nuevos contextos donde los mismos iconos adquieren otros significados, cuenta con un elenco muy destacado de artistas asturianos de hoy. Como todo lo actual en esta época globalizada, conjugan cada uno a su manera las tensiones entre lo que subjetivamente les importa dentro de diferentes modos de hacer y en contadas ocasiones, con referentes a cuestiones que tienen por marco Asturias. Destaca el que varias de las obras se han producido específicamente para esta exposición, lo que de por sí eleva el interés de una muestra colectiva en la que merece la pena cada una de las aportaciones y artistas presentes elegidos entre el abierto marco del arte actual asturiano.

 

El elemento luz, presente en la «vieja» modernidad desde aquel lienzo que pintó Giacomo Balla con el título de «La farola» y el significativo subtítulo «Estudio de la luz» (1909; MOMA, Nueva York), cuando la orientación del arte futurista desplazaba su atención hacia la maquinaria moderna y las nuevas tecnologías del auto, los montajes industriales y el urbanismo visionario, se convierte en hilo conductor de una parte importante de la selección de las obras. Pablo Armesto con aportaciones de la serie «líneas de luz», con el uso de fibra óptica y resina de poliéster, aluminio lacado y neones. Carlos Coronas, con Light Works números 31 y 29, con tubos de neón y argón, vinilo, soportes, cable de acero, cable eléctrico y transformador. Alicia Jiménez utiliza un circuito fotovoltaico en Circuito abierto. Estudio sobre la experiencia estética y la función del espectador. El hecho de utilizar soportes tecnológicos para las obras no significa eliminar el peso de la temática narrativa, sólo que estas argumentaciones, cuando las hay, son interactivas, obligan a sumergirse en ellas y poner de parte del público su capacidad de percepción e interacción. Sandra Paula Fernández se interesa por esa función de los nuevos soportes al utilizar malla metálica, tubo luminoso flexible y un circuito secuenciador, que induce a la reflexión icónica entre lo actual y la historia del arte reciente al modo que lo hacía el pop-art, con las obras «Manneken Duchamp» y «Castañazo en los Alpes», donde utiliza leds de colores combinados sobre fondo negro.


El vídeo constituye otro importante soporte del arte de hoy que en esta exposición presentan, por un lado, Alicia Jiménez, con «Circuito abierto», estudio sobre la experiencia estética y la función del espectador», y el «loop» «Los ejercicios. Camino a pie n.º 1». Por su parte, Vicente Pastor, con su arraigado interés por la naturaleza, participa con los títulos «Fuera de sí» y «Hechizo», producidos por «Materia Viva», que requieren una atención particular y meditada, como todas sus elaboraciones. El río y su sonoridad, el territorio, pero también las sombras reiteradas en movimiento de un sencillo tendedero.



El arte en la red y mucha interacción campean en la aportación de Jaime Rodríguez con el collage de materiales tomados de forma personal y vitalista del arte digital en la red, en «At land» (homenaje a Maya Deren, la ucraniana americana que fue la primera mujer en hacer un vídeo de intencionalidad artística, con música creada para la obra y posibilidades interactivas en la red. Además, aporta el vídeo «Contranatura».



La reinterpretación de los espacios pictóricos se muestra en la instalación de pintura, tabla y cordón de Isabel Cuadrado, que da la idea de «opera aperta» en su madeja final enrollada de «Divagación» y la serie de doce piezas «Portantes», con la pulcritud unida a ideas que caracterizan a la autora. En éstas la seriación aparente de la geometría se controla y reconstruye mediante la huella de su interpretación manual. 



Lo más próximo al género pictórico convertido en soporte de nuevos mensajes está probablemente en la obra de Luis Suárez Lanzas, con dos obras tituladas «sin título», como parte de ese mismo anonimato que busca en su objeto de reflexión. Se trata de pintura infográfica donde manipula los motivos hasta el desdibujamiento de esos edificios seriados modernos y anodinos que configuran nuestros espacios habitables modernos, hoy identificados con «no lugares» por carencia de identidad, que conducen de manera crítica subliminal a la percepción misma de la descafeinada trama urbana, que enlazan con la tradición en la modernidad histórica en obras como la redundantemente titulada «Ohne Titel», que George Grosz realizaba en 1920 con otra dicción muy diferente pero representando, asimismo, la ciudad anónima y anodina y al «hombre sin atributos» o maniquí de la pintura metafísica, el ciudadano despersonalizado al que aludiría Robert Musil en su novela homónima. 



Por otra parte, Carlos Suárez participa de esa idea del anonimato del paisaje actual, que retoca e interviene en sus actuales fotografías montadas sobre dibond de aluminio, que sugieren la suspensión de la coordenada temporal, significativamente también sin título. Sus «no lugares» son, en realidad, espacios belgas del ámbito en que se movió para sus talleres y prácticas. En el tríptico que aporta resalta la huella de las tablas flamencas renacentistas y de la afición por el paisaje eligiendo el plano de línea del horizonte considerablemente bajo, otro signo de pictoricismo fuera de la pintura.



Las trayectorias de los participantes presentes en el catálogo dan evidencia de su interés y sentido global de la visión que confieren a sus obras dentro de este mundo limitado y sin fronteras, a la vez que predominan tantas veces mensajes de localismo, sectarismo y anécdotas insípidas, no importa si locales o internacionales.



Es de agradecer esta oportunidad para Asturias y, en particular, para Oviedo, tan escaso de ocasiones de ver arte puntero y reciente. La exposición está ubicada en un lugar céntrico, muy asequible a todo tipo de públicos, bien equipado, y ha contado con un muy buen montaje. Su función, a mi entender, va más allá de la exhibición, pues su testimonio interroga a quienes no tienen costumbre de visitar ni afición por este tipo de planteamientos, pudiendo servir de acicate, aunque a veces incómodo, al no entrar en los esquemas del arte como ornamento, que, por otra parte, casi nunca lo ha sido a lo largo de su prolija historia. Mi enhorabuena a todos sus responsables por esta iniciativa, a la Viceconsejería de Cultura del Principado de Asturias, a los artistas y al comisario. Y también debemos felicitarnos por contar con una inauguración más sencilla (y económica para los asturianos) que los habituales tapeos de salón del mismo espacio expositivo del Banco Herrero.

*Julia Barroso es Profesora Honoraria de la Universidad de Oviedo






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