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Luis Feás Costilla

Arrimados a la pintura

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Publicado en La Voz de Asturias
Migraciones Pictóricas.
Sala de exposiciones Banco Herrero, calle Suárez de la Riva, 4 (Oviedo). Lunes a sábados, de 11 a 14 y de 17 a 21 horas. Domingos y festivos, de 11 a 14 horas.
Hasta el  16 de mayo.

No son migraciones pictóricas lo que nos ofrece esta intersante exposición, sino acercamientos a la pintura. No se trata de mutaciones ni desplazamientos de la pintura, como se nos cuenta, sino de una aproximación con otros medios, como puedan ser la fotografía, el vídeo o la instalación, a los valores que tradicionalmente se han considerado pictóricos, como el juego de luz y color, la inmediatez perceptiva o la visualización frontal, que hacen que la obra se contemple directamente y de un vistazo. Valores que en la pintura se utilizan de otro modo pero que también pueden ser tanteados por otras artes, la mayoría de las veces con un legítimo afán de búsqueda, otras muchas con la torticera pretensión de arrimarse a su prestigio.
Toda una lucha de poder, alentada por los pescadores de ríos revueltos, pero que los artistas más versátiles viven sin dramatismo alguno, ejercitando su libertad sin necesidad de estirar los conceptos como un chicle. De hecho, varios de los artistas que participan, Pablo Armesto, Carlos Coronas, Vicente Pastor, Jaime Rodríguez y Luis Suárez Lanzas, son o han sido también pintores puros y transitan de una a otra técnica, de la pintura a la instalación, al vídeo o a la fotografía sin mezclarlas ni confundirlas. Tampoco las confunden Carlos Suárez e Isabel Cuadrado, que nunca han sido propiamente pintores pero aplican a sus montajes con parafina, a sus incisiones y a sus dibujos con lana valores plásticos. Sólo las artistas más jóvenes, Sandra Paula Fernández y Alicia Jiménez, se muestran más irreverentes, con irónicas apreciaciones sobre la experiencia estética y la función del espectador que retroalimenta al cuadro, pero es seguro que ninguno de ellos diría en serio que esto que exponen sea pintura, ni que por el hecho de no serlo sea menos valioso, porque saben distinguir perfectamente lo que es la plasticidad de lo que es la mancha y el color construidos mediante el pincel y la brocha y sus resultados no desmerecen.

Retorcer el concepto


Escribe Jaime Luis Martín, comisario de la exposición, que el futuro de la pintura es incierto, ya que la pérdida de su lugar de privilegio en el entorno visual la ha debilitado. Según él, la pintura ha perdido la ilusión --Baudrillard hablaba más bien del arte en general, y más concretamente del postmoderno, que ha elevado todas las cosas a la banalidad estética-- y sólo queda esperar su progresiva disolución, su extinción, mediante su apertura a su mestizaje con otros medios, la exploración de nuevas realidades en el campo digital, el retorcimiento del concepto y el injerto de los códigos pictóricos en las pantallas travestidas de bits y píxeles. Es obsceno, dice, seguir pintando como si nada hubiera pasado, insistiendo en lo formal, recurriendo a la historia para repetir las mismas fórmulas, olvidando los desbordamientos y vuelcos producidos, que han abierto nuevas rutas por las que hoy podemos transitar y que llevarían a asumir "que una videoproyección puede ser entendida como pintura" (sic). Su exposición se reconoce "continuadora y deudora" de lo establecido por otras anteriores comisariadas por Javier Hernando, David Barro, Ignacio Pérez-Jofre o Angel Cerviño, importantes en este supuesto "repensar la pintura", sin percatarse de lo conservador ("historicista") que resulta, desde una perspectiva vanguardista, llamar pintura a lo que, sin duda, es otra cosa. El historicismo disminuye la novedad y mitiga la diferencia, como bien señaló la tan citada como mal leída Rosalind Krauss del land art y la instalación con respecto a la escultura. Por fortuna, las nuevas generaciones permanecen ajenas a este proceso de acoso y derribo y todos los días siguen apareciendo jóvenes de veintipocos años que continúan pintando con toda naturalidad, sin sentirse por ello menos modernos, aunque sí preteridos por el discurso dominante

   

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