AJIMEZ ARTE

Crítica

Imagen

Jaime Luis Martín

Posiciones estéticas

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La obra de Nacho Suárez consigue atrapar y aupar la mirada, llevándola al placer estético.

Publicado en La Nueva España  y http://blogs.lne.es/jaimeluismartin/



Nacho Suárez Blanco
Pictorialismo Post Scriptum
Del 25 de febrero al 25 de marzo
Sala Borrón




Poco tiene que ver el pictorialismo del siglo XIX que practicaban algunos fotógrafos intentando añadir un valor artístico a las fotografías consideradas, por entonces, imágenes sin alma, con las prácticas pictorialistas que emplean actualmente los jóvenes artistas, mucho más arriesgadas y sin complejos de ningún tipo, influenciados por la pintura, el cine o la publicidad y conscientes de que la fotografía ya ha alcanzado un indiscutible estatus artístico. Pero, ayer como hoy, el pictorialismo rechaza la realidad y adopta posiciones estéticas y de rebeldía técnica, como la borrosidad, el desenfoque, las marcas o la suciedad en las imágenes. Por ello no resulta extraño que Nacho Suárez (Avilés, 1985), licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, hurgue en esta corriente, que ya parecía trasnochada pero que con el nuevo milenio se ha revitalizado hasta alcanzar un cierto protagonismo en una parte de la fotografía contemporánea, que cultiva el rechazo a la modernidad -entendida como idea de progreso- y activa un modelo de imagen construida y teatralizada. 


En sus últimos trabajos Nacho Suárez se sirve de fragmentos de imágenes publicitarias, con la mujer como protagonista y objeto de reclamo, para manipularlas digitalmente e intervenir sobre ellas con brochazos, rayados o borrados, consiguiendo de esta manera pasar de «una imposición estética con orientación comercial -como señala Antonio Alonso de la Torre en el texto del catálogo- a una reflexión artística y social». En su primera exposición individual, en 2007, en la Casa municipal de Cultura de Avilés, el artista ya trataba la superficie del cuadro con incisiones y ralladuras, produciendo diversos accidentes y conmociones pictóricas. Sin embargo, las intervenciones que practica sobre las fotografías de las que se apropia tienden a destrozar los rostros de las modelos, una belleza destinada al consumo vouyerista que es sustituida por una intervención pictórica que desvela cambios estéticos y conceptuales. La pintura se impone y los juegos de abstracción, los brochazos, interrumpen el discurso mecánico de la fotografía para fijar lo pictórico como un valor plástico superior. Nos encontramos ante unas piezas no fotográficas que niegan la multiplicidad y no pretenden reflejar la realidad, sino sustituirla por nuevos y subjetivos significados.

Si bien en las tendencias pictorialistas de Nacho Suárez se filtran elementos críticos sobre el papel de la mujer en el mundo de la publicidad, lo cierto es que en su estrategia predomina más la reflexión artística que de contenido social, el peso de la estética y la convivencia e hibridación entre pintura y fotografía que el testimonio de la realidad. En este sentido su obra consigue atrapar y aupar la mirada llevándola al placer por territorios hasta ahora no hollados por el artista, y que se perciben indiscutiblemente fértiles.


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