AJIMEZ ARTE

Crítica

Luis Feás Costilla

Apuntes de un ARCO polémico

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Publicado en La Voz de Asturias

La feria acoge por primera vez la presencia de dos galerías asturianas: Altamira y Espacio Líquido, que participa por quinta vez.
El Arco de la polémica ha sido, también, el más discreto: paradojas de la vida artística. El plante de 70 de las galerías participantes en la feria madrileña de arte contemporáneo, no dispuestas a aceptar que Ifema impusiera sus criterios a la hora de seleccionar qué galerías debían o no estar incluidas, ha dado paso a una tregua en la que el silencio no puede acallar de todas maneras las tensiones existentes entre ambas partes, los dueños del recinto y los organizadores de la feria, que obligatoriamente deberán llegar a un acuerdo definitivo que sirva para superar los males endémicos que padece el encuentro e impulsar un nuevo sesgo que ayude a insuflar algo de aliento a un modelo agotado y casi caduco. Si no quiere morir, Arco habrá de reinventarse.
A la espera de que esto ocurra, la vigésimo novena edición de esta cita hoy por hoy imprescindible para el arte (español) contemporáneo ha sido, ya se ha dicho, discreta, en las múltiples direcciones que permite apuntar el término. Lo ha sido por la carencia casi completa de provocaciones, para desconsuelo de periódicos y medios sensacionalistas, salvo las habituales de la galería ADN de Barcelona, con los muñecos de Eugenio Merino. Lo ha sido también por la reacción conservadora de las galerías ante las crisis, que ha hecho aumentar el número de pinturas, esculturas, objetos y fotografías en detrimento de montajes audiovisuales, por definición invendibles como obra individualizable y única. Y lo ha sido finalmente porque la cada vez más decidida orientación de la feria hacia el arte contemporáneo ha reducido drásticamente el número de grandes firmas (históricas) y aumentado la presencia de los artistas jóvenes, actuales, lo que ha supuesto un ( previsible?) bajón de calidad, con tanta retroalimentación compulsiva, tanta reiteración sobre los mismos esquemas y patrones y tanto academicismo vanguardista.

NO SE SABEmuy bien si ha sido la crisis económica o las condiciones cada vez más restrictivas del cuestionado comité de selección lo que ha incrementado las ausencias (algunas voluntarias como las de Luis Adelantado, Pepe Cobo o Helga de Alvear, que dan que pensar por inexplicables), pero el hecho es que este año Arco ha pasado de 238 galerías a 224 y se visita con mucha mayor comodidad, sin que se sepa a ciencia cierta, como ya se ha dicho, si es algo más encontrado que buscado. Entre los propósitos ciertos de la dirección de la feria siempre ha estado la cada vez mayor profesionalización y puede que haya sido eso lo que ha hecho que este año se reduzca un día la apertura al público en general o que la presencia de instituciones y programas comisariados (Expanded Box, Performing Arco y CinemaLoop ) sea casi testimonial, sin romper del todo con los usos y prácticas de ediciones anteriores pero caminando inexorablemente hacia su vertiente más comercial, lo que es seguro que reducirá las justificadas críticas hacia su calculada ambigüedad entre bien de interés público y negocio privado. En cuanto al programa del país invitado, que este año se ha dedicado por primera vez a una urbe, lo que ha hecho ha sido confirmar la percepción de que Los Angeles es una ciudad invisible, merecidamente.

EN EL PROGRAMAgeneral, pero dentro de ese apartado periférico denominado Arco 40, se encuentran las dos únicas galerías asturianas, ambas de Gijón. Espacio Líquido, que se presenta por quinto año consecutivo, ha llevado en esta ocasión al asturiano Fernando Gutiérrez, al madrileño Gerardo Custance y al suizo Ingo Giezendanner, en un stand bien planteado y dispuesto a romper las olas. Por su parte, la veterana galería Altamira, remozada generacionalmente y rebautizada ATM Contemporary, ha participado por primera vez en Arco mostrando la incendiaria obra del gijonés Jorge Nava, la bilbaína Ixone Sádaba y el puertorriqueño Melvin Martínez, más un Solo Project dedicado al también puertorriqueño Michael Linares, de lo más concurrido de la feria. Otras presencias han sido las habituales de Pelayo Ortega, Dionisio González, Manolo Rey Fueyo o Luis Fernández. Pero, si hay que buscar este año un protagonista asturiano, este ha sido sin duda el escultor Herminio, que, además de participar en el estand de Cayón, ha inaugurado dos exposiciones individuales en el espacio propio y otro temporal de la galería madrileña, que es de esperar supongan la consagración de este artista de La Caridad.

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