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Luis Feás Costilla

Lisardo, en otra dimensión

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Publicado en La Voz de Asturias
 Lisardo. Fricciones en el exilio.
Galería Vértice, calle Marqués de Santa Cruz, 10 (Oviedo). Lunes, de 17.30 a 21 horas. Martes a sábados, de 11.30 a 14 y de 17.30 a 21 horas.
Hasta el 19 de febrero.


Se pinta como se es, y Lisardo pinta como es: pulcro, atildado, purista, perfeccionista. Los geométricos son geométricos en forma de vivir y de sentir, los expresionistas, expresionistas, los realistas, realistas, sin que haya nada que hacer ni que decir al respecto. Un artista, si es sincero, no escoge ese tipo de cosas, pues lo único que debe intentar es transmitir ese estado de percepción, de concepción del mundo y de sí mismo, plasmado en una forma o una objetivación concreta. El asturiano Lisardo, que este año cumple los cincuenta, siempre se ha se ha sentido pertenecer a esa línea del constructivismo abstracto, que él se ha encargado de dibujar a su modo, manteniendo por ejemplo desde un principio un fondo muy limpio y muy trabajado, con numerosas tramas de blanco sobre blanco, en las que primero superponía una o varias estructuras simples, en rojo y negro. Posteriormente pareció bastarle con ese entramado blanco, liberado de toda figura sobrepuesta, para finalmente decantarse –y en eso en lo que está ahora– por el negro, incluso el negro sobre negro, y una vuelta al primer plano. En la exposición que muestra estos días en la galería Vértice de Oviedo se ven los últimos resultados de esa evolución, realizados entre 2008 y 2009 y que no son sino asentadas composiciones de una pureza exquisita, en las que la rotundidad y sencillez de las formas geométricas no ocultan un trabajo refinado e insistente, hecho no sólo con la cabeza sino también con las manos, a la manera de siempre. Como principal novedad en esta serie reciente está la introducción cada vez más acusada de elementos que permiten obtener una sensación de volumen y profundidad y hacen que los cuadros parezcan umbrales abiertos a otra dimensión. No tanto a esa cuarta dimensión a la que con tanta insistencia hacía referencia Malevich como a una tercera más corriente y moliente, que en el caso de Lisardo le ha llevado con toda naturalidad a los relieves y a sus primeras esculturas.

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