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Ángel Antonio Rodríguez

El lugar secreto y otros ecos

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La avilesina Soledad Córdoba brilla en Madrid en la sala Blanca Berlín, con quien viajará después a Washington




Publicado en El Comercio
Reinventar ideas y obsesiones personales es una de las máximas del artista. Viajar a las profundidades de uno mismo, hallar ese lugar secreto donde realidad y ficción, a veces, se confunden. La naturaleza propia y ajena, el ser y otros mecanismos de reflexión, con posicionamientos casi rituales, puede ser una vía factible para acceder a tales universos.

Al menos en el caso de jóvenes tan inteligentes y entusiastas como Soledad Córdoba (Avilés, 1977), que estos días expone su último proyecto fotográfico en la galería Blanca Berlín de Madrid, con la que pronto viajará a Estados Unidos como parte de la colectiva ‘Women&Women’ en la Embajada de España en Washington, con motivo de la presidencia española de la Unión Europea.

Crítica y público siguen apreciando las inquietudes y calidades de sus imágenes, reflejos de un tiempo detenido y singular amalgama de estímulos visuales en busca de ese algo imperceptible.

Símbolos, en su caso, extraídos de la naturaleza y el entorno inmediato; el propio cuerpo como hábitat, lejos del hedonismo pero cerca, muy cerca, de otras revelaciones más profundas.

La inmersión en los abismos de uno mismo es una tarea verdaderamente ‘heroica’, como diría Jung, y eso explica nuestra reticencia a semejante viaje. Pero ese miedo encierra un asunto crucial, que no es otro que la fascinación por lo inconsciente. La atracción es más efectiva cuanto más se profundiza y, como en el caso que nos ocupa, cuanto más se acerca el artista a su propia verdad.

Identidades

Desde que recibió en 2002 una beca AlNorte de EL COMERCIO por su proyecto ‘Lácrima’, Soledad Córdoba ha evolucionado con una enorme coherencia, bajo líneas discursivas muy concretas que se centran en la figura femenina y en cuidadas composiciones de lectura secuencial.

Pero, si antes sus formatos seriados se nutrían de imágenes digitalizadas en series de tres, cuatro, diez o más piezas, hoy plantea series cortas manteniendo los mismos ecos , diálogos entre la sociedad y la identidad. La idea del cuerpo fragmentado y sus relaciones con el lenguaje plástico, audiovisual y escrito sigue siendo el hilo conductor de estos trabajos.

Un arte casi terapéutico, con mayor rigurosidad cualitativa que antaño, bajo un fuerte impacto de ficción donde el tiempohace que las imágenes vayan más allá del instante. De fuerte carga poética, de miedos y obsesiones personales, de lujos realizados bajo un poso narrativo.

Nuevos proyectos

El proyecto ‘Un lugar secreto’, iniciado con una beca Cajastur, mostró sus primeros frutos hace dos años en la colectiva ‘Arte Al- Norte’ del Palacio Revillagigedo, y en la galería Vértice. En Madrid, Soledad Córdoba exhibe cinco piezas en color, con fondos sobrios y un sentido menos abigarrado. Imágenes de tensión y composición casi pictórica que cuidan el proceso postfotográfico y mantienen la estela de Francesca Woodman, Cindy Sherman y Helena Almeida, entre otros referentes. Mientras continúa su labor como profesora universitaria, Soledad Córdoba ya tiene en marcha su próximo envite, titulado ‘En el silencio’, que se sigue alimentando de esa impronta y de sus sólidos conocimientos

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