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Crítica

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Jaime Luis Martín

Una zona abierta y mestiza

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Publicado en La Nueva Espña

Ignacio Bernardo y Jorge Nava
Hasta el 21 de Febrero
Espacio Vorágine
C/ La Muralla, 4
Avilés


El recién inaugurado comercio Vorágine cuenta con un nuevo espacio, de reducidas dimensiones pero indudable atractivo, con vocación de mantener una programación cultural y artística de calidad, un espacio que tan bien puede servir para una exposición como para la presentación de un libro, para una degustación gastronómica o para disfrutar de un microrrelato de danza contemporánea a cargo de Lucía Bernardo y Cristina Enrique, que tendrá lugar a finales de febrero. Se trata, en definitiva, de producir una afluencia de acontecimientos en una zona abierta y mestiza, alternando distintas esferas creativas, jugando en un campo poco explorado por la iniciativa privada avilesina. 


La primera iniciativa ha reunido a Jorge Nava e Ignacio Bernardo. Jorge Nava (Gijón, 1980), licenciado en la especialidad de pintura en la Facultad de Bellas Artes del País Vasco, ganador del premio «Asturias Joven» en la XVIII Muestra de Artes Plásticas del Principado de Asturias y que acudirá a la próxima edición de Arco con la galería Altamira, presenta una serie de retratos con un sustrato perturbador, un halo misterioso que resulta inquietante. Para la construcción de este universo pinta sobre un soporte fotográfico y recurre a un entramado de recursos visuales que abarca desde el mundo publicitario hasta los ecos soterrados, en los sustratos más carnales, de Lucien Freud y, en los más tenebrosos, de Enrique Marty. Estos ecos se mantienen es sus pinturas de factura expresionista y fuerte presencia, con la furia del gesto impregnando la obra, dejando que la pintura se concentre y acumule o chorree en busca de nuevas libertades. 


Por otra parte, Ignacio Bernardo (Avilés, 1954) presenta una serie de piezas escultóricas de acero inoxidable encobrizado y envejecido de indudable atractivo y en la línea de su última producción, en los que alterna los registros figurativos con las derivas abstractas. Su trayectoria ha sido rica en contenidos, abarcando muy diversas tendencias, desde la abstracción claramente influenciada por su maestro José Luis Fernández, el geometrismo, al arte povera, el ensamblaje o sus trabajos con el tubo de hierro como protagonista. Ha sido seleccionado en las bienales «Ciudad de Oviedo» de 1982, 1986 y 1992; figuró también en la muestra «Escultores asturianos nacidos en las décadas 40 y 50», organizada por la Consejería de Cultura. Ha realizado una importante labor creativa y sus esculturas han colonizado diversas calles de la ciudad -«El hombre que escucha a la piedra», en Cabruñana, y «Celebración», en Las Meanas-, aunándose en sus trabajos conceptos de emoción, significado y forma. Incluso «Espacios para el ser y el estar», en la calle José Cueto, transformación del objeto escultórico en mobiliario urbano, responde a un vocabulario ilusionado en integrar lo artístico en la vida cotidiana. 


El nacimiento de este espacio, sin demasiadas rigideces en sus planteamientos, supone abrir una ventana a la cultura en estos tiempos difíciles, con un mercado artístico anestesiado por la crisis y muy conservador en los planteamientos. Cuando, en realidad, para salir de este pozo creativo y económico se precisa imaginación, ductilidad y estar siempre dispuestos a escuchar nuevas iniciativas como las que propone Espacio Vorágine

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