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Javier Ávila

Una torre y una trinchera

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Recién clausurado el año, iniciamos el nuevo con una pérdida que todos lamentamos en la persona de Benjamín Rodríguez u Orson Sampedro como se le conoce en el panorama artístico, en este momento el recuerdo para él.
Finalizamos el año entre una torre y una trinchera, torre de vigilancia levantada en las salas de Laboral Centro de Arte, obra de Daniel García Andújar como parte de su obra “Postcapital”, proyecto titánico de documentación en red a partir de la caída del muro de Berlín conformado por infinidad de entradas que se pueden consultar libremente y que plantea los cambios políticos y económicos, no como el fin de los regímenes comunistas, sino como final del capitalismo entendido como tal hasta ese momento. Esta obra está incluida en la exposición “Feedforward. El Ángel de la Historia”, sin lugar a dudas la mejor muestra contemplada a lo largo de la pasada temporada en esta región, y unas de las de mayor excelencia programadas por el Centro en su todavía corta andadura, y que apenas iniciado el curso nos sorprendía a todos con otra delicia de manos de Fernando Gutiérrez y su proyecto “crisálidas”, fruto del Premio Lab Joven Experimenta, convocado por desde el Principado para proyectos específicos para esta Sala de Laboral, confirmando lo que ya se podía saber, que se trata del autor con mayores posibilidades y proyección de nuestro panorama actual.
El peso fundamental del interés artístico en estos meses ha estado localizado en las instituciones museísticas de la región, frente a lo que otros colegas han afirmado de que el pulso creativo está sustentado en la oferta de las iniciativas privadas, algo que yo no acabo de ver, hay opiniones para todos los gustos, desde luego, pero la mayoría de las iniciativas privadas, entiéndase galerías se ocupan de una parcela artística bien definida, el mercado y sus clientes, algo lógico y absolutamente necesario, pero ello no corresponde con propuestas que, por su naturaleza o innovación quedan fuera de sus circuitos, teniendo la necesidad de buscar las vías institucionales para su difusión.
Lo que podemos entender como avance lo hemos encontrado en espacios como la Fundación Municipal de Cultura, sobre todo con la muestra que aún puede ser visitada de “Radiografías. Mitomanía e Identidad”, un verdadero esfuerzo para su Departamento de Exposiciones que debe ser reconocido como tal, comisariada por Javier Duero y Alicia Jiménez, todo un estudio sobre la identidad y las referencias actuales de creación de espejos dónde mirarse.
Igualmente reseñable la XX Muestra de Artes Plásticas, coincidiendo con su aniversario se ha hecho un notable esfuerzo en la calidad de los medios expositivos, así como en la publicación que la acompañaba, realmente las obras que la conformaron eran merecedoras de dicho esfuerzo, aunque también habría que señalar que se hace necesario, quizás aprovechando esta fecha, el inicio de otro concepto, no puede ser que se nombren comisarios vitalicios que llevan años sin presentar nuevas ideas de investigación, cuyo discurso está ya más que dicho.
Bajo el título “la vida en este lado” El Hervidero presentó este proyecto que, comisariado por Javier Hontoria, establecía un diálogo entre la escultura de Fernando Alba que preside el patio interior de la sala y la obra de una batería de nuevos y jóvenes creadores que han dado una vuelta de tuerca a los lenguajes escultóricos, recuperada la disciplina de las tesis Krausianas.
Como una gran sorpresa, apareció en el patio central de Laboral. Ciudad de la Cultura, la obra de Marina Abramovic en una videoinstalación creada en las antiguas cocinas del macro edificio, un lujazo que trascendió fronteras bajo la firma de una de las estrellas rutilantes del panorama internacional.
Por supuesto que ocurrieron muchas otras cosas, y muchas cosas de interés, como la instalación de Pablo Armesto en el Museo Barjola, las piezas de José Luís Macías también en el Hervidero, o la inauguración del proyecto ATM Naves echada a andar con la presencia de Jannis Kounellis y que pretende funcionar como residencia a partir de este año, ocurrieron cosas, ocurrirán cosas este año y continuaremos mirando lo que ocurra.
Acaba el año con una trinchera, el gran socavón abierto en los cimientos de la ampliación del Museo de Bellas Artes, firmado por Mangado y que, desde mi punto de vista tiene apunta una acertada solución de una segunda fachada en un lugar tan delicado por su simbolismo como la plaza de la Catedral dónde se situará el nuevo acceso.
Mirando a la ría, las cúpulas del Niemeyer se alzan blancas, su programa es un misterio pero se orientará, como no puede ser de otro modo, a una promoción mediática de la ciudad y la región apoyada en los contactos que ofrecen los premios de la propia Fundación, y debe de ser así, creo.


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