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Luis Feás Costilla

El arte de lo incierto

3 comentarios

Luis Feás Costilla      
Publicado en La Voz de Asturias

Luis Suárez Lanzas: Paisajes sin memoria. - María Castellanos: Incertezas.
Galería Texu. De lunes a viernes, de 10 a 14 y de 16 a 20.30 horas. Sábados de 12 a 14 horas.
Hasta el  14 de noviembre.

No había habido ocasión de celebrar hasta el momento la apertura en Oviedo, hace casi ya un año, de una nueva sala de exposiciones, la de la galería Texu, que de ser tienda de marcos ha pasado a convertirse en un nuevo espacio artístico abierto a la experimentación. Al contrario que para otras muchas galerías de arte, que tienen a los marcos como complemento, para Texu el complemento es la venta de cuadros, esculturas y obras audiovisuales, siendo como era una de las principales negocios de enmarcación de Asturias, lo que les permite, al no depender de su rentabilidad económica, arriesgar más, como hacen desde sus inicios y harán todavía más, ahora que han decidido contratar a un comisario independiente. Bajo la tutela del artista Jaime Rodríguez, que ya expuso recientemente en la misma sala sus utopías mínimas, se garantiza una exigencia que es de esperar no caiga en tendencia, para que los nuevos modos y medios no suplanten el espacio propio de las técnicas tradicionales, que, por mucho que pretendan los agoreros milenaristas, todavía tienen mucha andadura moderna. Los dos primeros artistas seleccionados, por lo pronto, prefieren los medios fríos, sin que esto ponga en cuestión necesariamente su calidad artística. Luis Suárez Lanzas presenta sus características composiciones lineales sobre fondo urbano, hechas con recursos informáticos, y un par de desarrollos tridimensionales y aéreos que resultan lo más novedoso de una trayectoria ya definida y consolidada.
Por su parte, María Castellanos muestra grabados, imágenes manipuladas e instalaciones audiovisuales muy diferentes de las fotografías que le sirvieron para obtener el premio Asturias Joven 2008, mucho más contundentes, sin tanta retórica social detrás y por eso mismo mucho más radicales y subversivas, cuyas heridas, que supuraban dolor y sufrimiento, buscaban con mayor acierto un arte verdadero, limpio, directo, que conmoviera hasta lo más hondo.

Después de los románticos


Dentro de su pluralismo inobjetable de artista posthistórica, la joven María Castellanos no se interroga por los límites de lo artístico sino que da por hecho que jugar con recortables e imágenes troqueladas corresponde a los tiempos en los que vivimos, en los que todo es posible y nada se opone a la alquímica intermediación creativa. Arte y Vida entremezclados, confundidos, creando certezas para un mundo real en el que sólo hay incertidumbres, nada está claro, el turista campa por sus respetos trastocándolo todo y el único valor seguro es el dinero. Recuerdos de lo que no queremos, de un pasado que es cutre y en blanco y negro, que más valdría reinventárselo pero que el arte reciente recoge y muestra sin más, décadas después de comprobado que el esfuerzo psicoanalítico no es suficiente, que no basta con hacer consciente lo inconsciente sino que hay emprender posteriormente la terapia de la sublimidad. María Castellanos, como el resto de su generación, cuestiona y reafirma, duda y asiente, critica y acepta, es a la vez víctima y verdugo, médico y paciente, y por eso necesita respaldos y justificaciones que más que cuestionar refuerzan la mala vida que nos ha tocado vivir: la dictadura estética de los medios publicitarios, todos nosotros convertidos en medio y mercancía... El verdadero acto de resistencia a los horrores que nos rodean es hacer un arte verdaderamente grande, sublime, que no incurra en contradicciones entre su planteamiento teórico y su éxito comercial. Con el distanciamiento, la ironía y muñecas retroalimentadas mediante las redes sociales no se cambia el mundo, algo a lo que sólo puede aspirar el arte entendido como práctica de liberación, como instrumento con valor cognoscitivo incluso superior al de la filosofía, la ciencia y la religión, según proponían los poetas románticos.


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Comentarios

Baudelaire escribio el 25-10-2009:
Recordad"El critico de arte que no quiero ser"

Ines escribio el 25-10-2009:
Ahora los "crítcos" como Luis Feas retrocede 200 años y reivindican las técnicas tradicionales en las artes visuales . Pero ellos no escriben sus articulos en latin o griego, con una pluma de ave, sobre en pergamino? , No, ellos lo hacen en un PC o Mac, y las envian por mail, para que se imprima en Offset o se publique en Internet o se lean den un PDA. La evolución no es para los artistas visuales. Los cíticos a veces sois lo más parecido a Razinger "Follar solo follo yo y sin chubasqueiro"

teresa escribio el 25-10-2009:
Querido Luis Feas : La hisotria del arte ha estado basas en la evolución fernte al inmovilismo, la investigación frente al acartonamiento, la innovación frente a lo repetitivo. Cuando un crítico manifiesta su temos a que "los nuevos modos y medios no suplanten el espacio propio de las técnicas tradicionales" lo único que deja patente es el temor a no entender todo lo en el futruo se le avecina. Te recomiendo un libro Walkscapes, de la editorial GG. Trata de entender ahi las experiencias de Smith en las afueras de New York, o Passaic o el New Babilon de los Dadaistas. Verás y empezarás a perder el miedo a la evolución y al movimiento.

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