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Crítica

Luis Feás Costilla

Elogio de la sombra

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Luis Feás Costilla
Publicado en La Voz de Asturias


Isabel de la Sierra. Laberintos. Elogios y sombras.
 Galería Vértice, Oviedo. Lunes, de 17.30 a 21 horas. Martes a sábados, de 11.30 a 14 y de 17.30 a 21 horas.
Hasta el 17 de octubre.
Es curiosa la militancia en la fría geometría de la cálida grabadora Isabel de la Sierra, que no por casualidad es una de las escasas artistas descubiertas en la Sala Borrón que ha entrado en la nómina de la exclusiva galería Vértice de Oviedo, hoy por hoy la más importante de las galerías de la capital del Principado. Ganadora del Premio Asturias Joven en 2006, un año después expuso en la sala del Instituto Asturiano de Juventud sus primeros laberintos, de gran simplicidad y claro esquematismo, en los que mostraba su versatilidad a la hora de utilizar las diferentes técnicas de grabado, siendo como es titulada por la Escuela de Arte de Oviedo en Edición de Arte y en Técnicas de Estampación. Ingeniosa creativa publicitaria, integrante de colectivos insurgentes más que emergentes como El niño del perro rojo o Renonieve , su trabajo plástico se ciñe por el contrario a la estricta observancia de las pautas analíticas marcadas por los primeros maestros de la abstracción geométrica, que quisieron hacer del arte una ciencia trascendente, algo a lo que Isabel de la Sierra se aplica de manera sistemática.
La artista consigue una inusitada variedad utilizando todas las posibilidades del punto y la línea sobre el plano, a pesar de que está reduciendo cada vez más sus recursos expresivos y, por ejemplo, ya ha renunciado al color, que antes se limitaba a algunos rojos y ahora no quedan más que blancos, grises y negros, estampados en un papel circular enmarcado en este último color, como un punto blanco sobre un cuadrado negro. Aunque también utiliza la técnica mixta y el acrílico, la base fuerte sigue estando en las calidades de su estampación, con una xilografía que registra todas las tonalidades de la sombra, sus matices y sus profundos misterios, tan de actualidad en el arte contemporáneo gracias a la breve historia de Stoichita, en un elogio que no es el de la ceguera sino el del saber ver, como en Borges y Tanizaki, con la mirada vuelta hacia dentro, hacia el secreto centro.

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