AJIMEZ ARTE

Crítica

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Ángel Antonio Rodríguez

De ritos y ceremonias

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Publicado en El Comercio

«El Fénix era un ave mitológica de increíble belleza que vivía 500 años. Al aproximarse al final de su vida, el Fénix construía un fragante nido de hojas y corteza de canela al que al caluroso sol de mediodía prendía fuego. El ave era consumida por el fuego, pero dejaba atrás un diminuto gusano que resurgiría de las cenizas y crecería para convertirse en un nuevo Fénix». Empleando esas palabras como permanente metáfora, Vicente Pastor (Luarca, 1956) renace en cada nueva aventura creativa. Así lo hará a partir de hoy en el espacio cultural As Quintas, un ejemplar proyecto que nació a comienzos del verano en La Caridad (El Franco) y ahora, tras dos primeras exposiciones dedicadas a Marcos Morilla y Charo Cimas, presenta 'El reflejo y la brisa' del febril artista valdesano.
Vicente Pastor continúa experimentando con divesos medios sin detenerse en ninguna estación, realizando 'performances', instalaciones, fotografías, audiovisuales y proyectos 'net-art' mientras continúa pintando. Su obra indaga en la vida, la génesis del arte y las historias personales, sin evolucionar por etapas ni aferrarse a metodologías rigurosas. Diferentes soportes y registros tan espontáneos como su propia personalidad.
Enigmas
En La Caridad, Vicente Pastor plantea complejos enigmas, como había hecho en recientes anteriores aventuras colectivas e individuales. Los audiovisuales los compone de la mano de su colega Ernesto García (ambos componen el dúo artístico 'Materia viva') para armonizar la actitud 'performativa' y la capacidad plástica, en plena austeridad expresiva.
La exposición parte de una videoinstalación de 25 minutos que recoge los reflejos del agua en los remansos del rio Esva. Las ondas líquidas fluyen dinámicamente pero, de vez en cuando, se 'rompen' mediante el lanzamiento de piedras que generan nuevas imágenes y, poco a poco, retoman el reflejo anterior. Un viaje de ida y vuelta, suave diálogo con las formas para filmar, romper y recomponer; crear, destruir y volver a ser creados, como aquel 'Phoenix' que da título a esta instalación, cuyas secuencias sólo pueden observarse desde fuera de la sala a través de los agujeros de la pared, que se perforó siguiendo el esquema de las estrellas de la constelación homónima.
En otra de las salas Vicente Pastor ha colgado pinturas con formato disco, de color tierra, intervenidas con una sierra radial para 'dibujar' nuevamente el espacio y generar hermosas piezas repletas de incisiones. La paja y los pigmentos producen aquí escenografías inquietantes, sin ánimo figurativo, sobre cartones y maderas. Capas y capas de 'materia viva' que interactúan con las paredes, progresando en la acción y generando luces y sombras.
Pero, como los actos 'reflejos' también pueden definirse como aquellos que obedecen a excitaciones no percibidas por la conciencia, el proyecto cobra un doble sentido. Así, en otra sala oscura se exhibe una proyección cenital donde una piedra se mece sobre el fondo marino, mientras otros volúmenes de masas blanquecinas de la cercana playa de Pormenade inundan el espacio de luces y contrastes. Una y otra vez, las constantes de Vicente Pastor se mueven en un juego infinito, entre la cultura asturiana y la austeridad zen, hablándonos del origen iniciático de la iconografía, los rituales y de las querencias metafísicas.
Para confirmarlo, el artista ha querido ocupar también un 'cabazo' anexo a la sala cultural As Quintas. Allí ha construído una mastaba funeraria, con barro y paja, para arropar el cadáver de un pájaro que se estrelló hace unos meses contra la ventana de su efímero estudio en el simposio de arte de Torrecilla (Logroño). Consciente de que pintar no es sólo una operación estética, sino que también puede ser una forma de magia entre otros mundos y nosotros, la instalación global se plantea como un 'site specific' bajo ese enérgico sentimiento escenográfico que congela el instante y rinde tributo al sentido cíclico del tiempo y, sobre todo, a la naturaleza, asumida como eje sobre el que giran todas y cada una de las cosas.

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