AJIMEZ ARTE

Crítica

Antonio Alonso de la Torre García

Mabel Álvarez Lavandera. Al límite

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Mabel Álvarez Lavandera expone en La Casa del Artesano de Colunga hasta el 15 de agosto. Desde hace unos años Mabel pasa mucho tiempo en la aldea de Güerres y se entretiene paseando por la costa y cerca de los acantilados, por ese límite entre la seguridad de la tierra bajo los pies y la inquietud del vacío. Sus óleos se pueblan de figuras que viven ese borde, que pueden estar aquí o allá. Unas veces se confunden con las rocas y otras veces con la mar. El espectador es el que completa la obra desde su mente, el que descubre nuevas siluetas que pueden ser pescadores de caña, o bien paseantes, tal vez emigrantes o exiliados que no tornarán, o quizás sus formas difuminadas recuerden a las almas en pena de la güestia.

En realidad Mabel se mueve por esa delgada línea que separa las visiones del mundo exterior de las preocupaciones y vivencias interiores, que no son menos reales por no tenerlas delante de los ojos. Guerras, hambrunas o injusticias pueden aparecer en forma de manchas oscuras o de pinceladas más agresivas al lado de barcas pesqueras.

La gran virtud de estos trabajos está en lograr esa unión entre la forma de ejecución y su contenido. Es difícil decidir en que momento hay que abandonar y dar por terminada la obra. Tiene que ser en ese momento en el que insinúe lo justo. Si se avanza más obligaría a definirla por completo y perdería los misterios que la definen. Es como caminar al borde del precipicio. Por esta razón en una primera impresión se ven únicamente manchas. Unas manchas que surgen sobre los lienzos de lino de modo intuitivo, sin planificación, que van cobrando vida según gustan más o menos a la autora y de la que van apareciendo, neblinosas, las figuras.   

En otra pared de la sala presenta otra serie, también es marinera, pero algo más amable, con colores cálidos y figuras algo más reconocibles, con niños que juegan entre la arena o familias y animales al sol. Pero siempre está ahí el protagonismo de la mancha, que llega a su mayor expresión en esa mancha azul sobre otra roja, la visión sintética y destilada de un paseo por esas calles de Lastres en las que la mar asoma sobre los tejados.

Hace dos años expuso en este mismo lugar unas hermosas acuarelas con temática de la zona que tuvieron gran acogida. A Mabel no le importan a estas alturas reconocimientos públicos, ni galerías, ni ventas, ni números… sólo seguir expresándose a través de estos nuevos lugares que encuentra en cada nueva encrucijada

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