AJIMEZ ARTE

Crítica

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Ángel Antonio Rodríguez

Delicadeza extrema

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Publicado en El Comercio


940 kilómetros, ida y vuelta, es una (posible) distancia entre Avilés y Madrid. Y sin otras pretensiones, también es el título que han elegido las avilesinas Charo Cimas y Esther Cuesta para su exposición en la sala del Principado en el barrio madrileño de San Bernardo. La muestra se nutre de referencias a la escultura, la pintura, la palabra y la fotografía, en un homenaje al lirismo que ambas comparten hace tiempo y ya han hecho público en tres proyectos comunes.
Dominio del espacio, delicadeza extrema, juegos cromáticos, síntesis simbólica y una sugerente escenografía emocional son algunas pautas de sus obras que, sin embargo, son bastante dispares. Pero aquí se complementan bien, aprovechando los rincones de este coqueto espacio y alternando unas piezas con otras, sin apenas disonancias. Como fondo, una misma poética del paisaje. Como forma, la impronta particular de cada artista.
Hogar
Esther Cuesta profundiza de nuevo en el 'collage' con sus pinturas y cajas de luz, que se iluminan bajo guiños figurativos donde la idea de hogar protagoniza cada escena. Las referencias arquitectónicas, el agua y el horizonte dominan parte de sus propuestas, donde el papel de seda proporcionan un sentido ritual y primigenio a cada pieza. Esa armonía entre el carácter primitivo y la racionalidad funciona mejor cuando más esencial resulta la composición y, por tanto, cuantos menos elementos incluye.
En esta exposición, Esther Cuesta es prudente, y aplica una sobriedad tan extrema como contundente. La materia desnuda y la tenue vibración de planos son sus mejores logros plásticos, enriquecidos con esa pasión por la textura que viene moviendo sus pasos y que incluso ha derivado en algunas incursiones en las tres dimensiones. Así lo hizo en 2007 durante su participación en la exposición de los alumnos de Martín Chirino en AlNorte. Entonces, bajo la organización de EL COMERCIO, las esculturas de Esther Cuesta y otros catorce colegas españoles se presentaron en el Museo Antón de Candás y la Fundación ArtSur de Madrid. Y bajo ese medio inicialmente 'ajeno' la pintora apuntó las mismas buenas maneras que hoy siguen fluyendo, pausada y serenamente, en sus trabajos.
Proceso
Aunque la cerámica continúa siendo algo más que materia para Charo Cimas, hace años que sus trabajos con barro y fuego han trascendido de la cotidianeidad hacia otros intereses. En su estudio de Villaviciosa se atreve con distintos medios. Así, en las fronteras de la construcción del paisaje ( 'land-art' documentado con 'foto-performances') el significado del objeto y el uso de 'assembleges' subrayan su singularidad dentro del panorama asturiano. Se confirma, en fin,su compromiso con el entorno y con esa manida idea del 'campo expandido' de la escultura contemporánea.
Charo Cimas mantiene la dulce sencillez de sus piezas, de ritmos constructivos y formas mínimas. Esta exposición es su nuevo canto a la sorpresa, donde las búsquedas son tan importantes como los resultados. A veces, incluso, suele 'dar vida' a sus esculturas y, tras la documentación fotográfica, las abandona en el terreno, permitiendo que el paseante se haga cargo de ellas, disfrute el hallazgo y se integre en el juego.

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