AJIMEZ ARTE

Crítica

Imagen

Ángel Antonio Rodríguez

Un planeta envasado al vacío

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Publicado en El Comercio

Ausencias repletas de presencias, visiones de lo local en contraste con lo global, paisajes lejanos que resultan sorprendentemente cercanos. La fidelidad al tiempo, al paisaje, y una realidad transformada por la poética. En esos términos se define la obra del joven Noé Baranda (Gijón, 1978) que ahora expone en la gijonesa sala Mediadvanced su obra reciente.
Se trata de 'Casa de fieras', serie fotográfica que armoniza fantasia y realidad llevando pequeños animales de juguete a una escala capaz de enfrentarse al resto de la imagen. Los montajes denuncian esa globalización de la era de los parques temáticos, lo que el propio autor define como un «planeta tierra encapsulado y envasado al vacío, refrigerado y listo para el consumo». La figura es el espectador y la fiera es el símbolo de sus miedos, sus incongruencias, sus falsedades.
Baranda, que recibió en 2005 una beca AlNorte de EL COMERCIO, nos sorprendió entonces con una obra de saludables intenciones técnicas, de gran potencialidad visual. Eran obras henchidas de nostalgia, herederas de los grandes maestros y filtradas por una fina capacidad creativa, que hablaban de la vida en una tierra asturiana «cansada de vivir». Aquellos trabajos se presentaron impresos sobre soporte de aluminio para fundir pasado, presente y futuro, y reflexionar sobre la finitud de las cosas. Desde entonces, el artista ha propuesto otras visiones de lo local, 'gritos sordos' que captaron, con muy buen criterio, esos paisajes íntimos. Así, consiguió el Premio Astragal 2005 que convoca el Conseyu de la Mocedá, fue seleccionado en la Muestra de Artes Plásticas y obtuvo, entre otros, el Premio 'Gijón Segura', organizado por la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) y el Ayuntamiento de Gijón.
Ritmos nostálgicos
Este esperanzador artista sigue perpetuando su deuda con la estética romántica. En su nueva propuesta expositiva habla de animales que se alejan de su propia verdad para luego encontrarla de frente, y sentir pánico, y mantenerse hiératicos en el espacio.
Noé Baranda repasa la iconografía de los bestiarios de la historia del arte, aludiendo al románico como primer ejemplo para, diez siglos más tarde, denunciar a un hombre del siglo XXI que sigue tomando por reales cualquier imagen recibida a través de los 'mass-media'.
Una mirada inteligente. No en vano, lo que define al fotógrafo creativo es también su proyecto ideológico. La fotografía como arte no es hoy rival de la pintura sino que, al contrario, es un instrumento válido para crear valores elevados de ficción que permiten sustituir los criterios de objetividad por nuevos simulacros.

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