AJIMEZ ARTE

Crítica

Javier Ávila

Pintura

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De forma casual me encuentro con un artista bastante conocido del circuito regional, aunque no son horas me asalta con un discurso y una pregunta acerca de qué opino sobre la gestión y postura de los organismos e instituciones públicas y su actitud contraria a la muy noble pintura, sin tiempo para contestar, comienza a discurrir sobre la discriminación que la disciplina, madre de todas las disciplinas a juzgar por la vehemencia de su defensa, por parte de los políticos y responsables de centros de arte y museos, aunque asegura no referirse a ninguno en particular.

Acto seguido se enfrasca en una tesis sobre la verdadera naturaleza de la pintura, qué es y qué no es pintura, que soportes pueden considerarse y cuáles no entra en la categoría, que la pintura necesita de la presencia del artista, que la figura no tiene cabida en la misma, donde sólo debe primar la esencia verdadera de la pintura sin más, que el genio creador debe dejar la impronta en forma de gesto y espíritu, que el gesto es fundamental, que no se apoya a la disciplina equivocados en la moda, olvidando que todo parte de la caverna y la pureza de la materia pictórica, que los premios de fotografía deberían desaparecer, que no son justos y discriminan al oficio, que la prensa y los medios están puestos de acuerdo para eclipsar todo lo referente a exposiciones y muestras de pintura, por el contrario las convocatorias dirigidas a la pintura como tal son absolutamente justificadas y legítimas, que el artista sólo debe de escudarse en su arte,  esto mismo le libera de cualquier tipo de compromiso.

Ante este despliegue dialéctico, intento dar mi punto de vista y mi mirada sobre ciertos asuntos, algo imposible cuando el interlocutor no escucha, sólo habla, todo ello empieza a desembocar en desvarío hasta llegar al punto de enfadarme y dejarlo con la palabra en la boca.

Al salir me viene a la memoria una cita de Kart Cobain aplicable a nuestro querido artista: “estar paranoico, no significa que no te persigan” (yo añadiría que tampoco implica lo contrario).

Al día siguiente, abro el suplemento cultural de un periódico de tirada nacional, ojeando sus páginas encuentro una referencia a una exposición, su título “Antes de ayer y pasado mañana”, el titular del artículo “¿Qué es la pintura hoy?”, la tesis del comisario David Barro, entre otras muchas ideas, apunta a que lo que hoy denominamos pintura se sitúa en la intersección de lo que fue la pintura, la escultura, la instalación y la arquitectura.

Confío que David Barro no se cruce con nuestro querido artista, por el bien de David Barro.


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