AJIMEZ ARTE

Crítica

Javier Ávila

LEV

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Resulta una sensación magnífica cruzar las puertas del edificio de Luis Moya y descubrir el movimiento de la gente por sus espacios, manteniendo su arquitectura habitada. He comentado en alguna ocasión que, siempre que acudo a alguna de las actividades programadas, al observar los públicos, hay diferentes tipos de ellos, me asalta la idea de estar cumpliendo una suerte de justicia poética, enfrentando a la carga simbólica de esos muros, levantados como representación de un poder autoritario y fascista, la libertad de pensamiento que la cultura ha llevado a su interior, justo aquello que los ideólogos del artefacto quisieron evitar, y esa sensación siempre me hace sentir bien.

Hace un par de semanas se ha celebrado en el recuperado Teatro La Laboral el Laboratorio de Electrónica Visual (LEV), festival que ha crecido de forma vertiginosa en su corta trayectoria, esta ha sido su tercera edición, crecimiento no sólo cuantitativo, también cualitativo en el cartel presentado. Sin duda es un evento donde el protagonismo recae en las propuestas musicales, sin embargo, y como su propia denominación indica, las manifestaciones visuales tienen un espacio considerable, en algunos casos absoluto, como en la Vj performance ofrecida por Peter Greenaway, cineasta de títulos memorables empeñado en la búsqueda de nuevas formas de construir la narración.

Moderat, formación nacida de la unión de proyectos Modeselektor y Apparat, apoyan sus sonidos en un visual de enorme belleza formal, desde la “sencillez” del blanco y negro, en una fragmentación multipantalla, las notas se arropan desde un gusto por los pequeños gestos, por el enfoque detallado y un encuadre cercano al pictoricismo.

Deslumbrante lo presentado por Alva Noto. El artista alemán ya era presentado en el programa como especialista en desarrollar unos directos audio-visuales en los que su experimentación se convierte en auténticos ejercicios de creación artística, efectivamente imagen y sonido son enlazados desde una coherencia formal impecable, siendo desde mi punto de vista una de los grandes aciertos del festival.

Próximo a esta concepción visual se muestra igualmente .Tape., una de las aportaciones artísticas locales que, en muchos momentos mostraría coincidencias y soluciones similares al germano, generando una excelente unión con los sonidos tanto de Kettel como de Isolée, casi clausurando una edición de alta calidad que, esperamos y deseamos continúe escalando de la mano de los siempre efectivos Fiumfoto, en este caso desde el colectivo Datatron, programadores de LEV.

Es necesario continuar disfrutando de un espacio que nos recuerda las maniobras para desactivar el pensamiento colectivo pero que, sobre todo, nos enseña y pone en nuestras manos las herramientas para neutralizar estos intentos.



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