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Crítica

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Javier F. Granda

"Remendar es Antisocial". Una nítida declaración de principios, o el Jardín de las Delicias de la Era Punka-billy.

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En el título de esta reseña aparece entrecomillado el nombre del fanzine editado por Manu Griñón (Luarca, 1981), que inicia su andadura a comienzos del año 2007 en Madrid, y se ocupará de canalizar, como veremos, parte de las inquietudes artísticas del autor.   
Todo aquello que viene avalado por la denominación de fanzine rápidamente lo situamos en un contexto de reminiscencias contraculturales, que se presenta como alternativa a las tendencias predominantes y es puesto en circulación por grupos que organizan sus propios sistemas productivos así como sus canales de distribución. Afortunadamente esto ocurre aún en nuestros días y para nada deben considerarse éstas expresiones como subproductos, más bien al contrario, funcionan como mareas que arrojan a superficie detonantes enérgicos que repercuten en la cultura de masas.

En la calle podemos encontrarnos una gran variedad de propuestas y en ellas está presente la tendencia DIY [Do It Yourself] donde el artista/creador no sólo da forma a su obra, sino que interviene en todo el proceso posterior de edición y distribución. Es aquí donde encontramos la primera de las claves que se abre a este universo alternativo: el remiendo no existe en nuestra sociedad de consumo, de ahí la necesidad de un posicionamiento [Do It Yourself] que adopte otros estándares… La definición “antisocial” reitera el carácter de choque contra los valores establecidos por la sociedad en la que el creador sitúa su obra.

La propagación del mensaje contenido en el fanzine se hace en círculos muy definidos y generalmente reducidos, motivado por la propia tirada de la edición. No existe, creemos, un interés por la cuantificación de la obra puesta en la calle, sino más bien una preocupación por la expresión, el contenido y su proyección.
En el caso del trabajo de Manu Griñón, la elección del soporte nos remite en esencia a la apertura de un canal de expresión dirigido a un receptor especializado, sensible al mensaje, que se mueve dentro de los márgenes donde todo adquiere significado, provocando una retroalimentación que se propaga en lo colectivo, dando carácter al grupo. El “consumo” de la información no es masivo, como decimos, ya que los medios limitan y por ende el círculo se cierra con rapidez; pero en todo ello subyace la formación de una identidad inconformista y auténtica (carácter antisocial), que se ramifica en varias expresiones artísticas al tiempo, con un apoyo sustancial en la música. Para Manu Griñón, la música tiene un lugar preferente, ya que lo encontramos en las filas de la banda de post-punk/garaje “Montañas”… donde se fusionan una estética propia con un análisis crítico que se manifiesta en un posicionamiento o conducta justificada.
En mi opinión el trabajo de Manu Griñón rompe el corsé del fanzine para adentrarse en el terreno del libro/cuaderno de artista. El cuidado editorial conjuga la calidad formal con un contenido informativo/recreativo inconfundible. No se trata de una obra única, dados los fines de su reproductividad, pero es obra de un único creador, el cuál interviene en todo el proceso. Su formato es variable y no emplea iconos para su identificación más lejos de la propia personalidad que el artista le confiere.
El discurso se sustenta en su totalidad sobre el dibujo, aderezado en muy contadas ocasiones con breves textos en los que se apoya el mensaje. Emplea materiales (papel de estraza, reciclado, cartón, acetatos de distintos colores o transparencias) que armonizan magistralmente continente y contenido y juega con su experimentación aportando resultados tan interesantes como diversos.
Hasta la fecha existen cinco números de "Remendar es Antisocial", el último data de mayo/junio de 2008 y está a punto de salir a la calle el número 6. El precio de la publicación es meramente testimonial (1 €, a excepción del #5 que tiene un precio de 2 €) lo que conlleva con seguridad asumir unos costes de producción bastante más elevados que los beneficios generados por la venta de ejemplares. El artista/editor sale del perímetro de un sistema donde el capital lleva las riendas, con un posicionamiento de resistencia a la contra. Se invierten los dominios que imponen las leyes del mercado en toda expresión creativa contemporánea, lo cuál nos hace pensar en un altruismo sin parangón que conecta con las prácticas artísticas más autenticas.
El contenido es una eclosión de energía y lucidez visionaria modelada por la poesía visual, el expresionismo, simbolismo, las recreaciones oníricas o las caricaturas, que nos sitúan ante las puertas de un pensamiento libre que emprende la crítica del sistema desde la independencia, con preocupación por las mutaciones y el mimetismo del mundo actual, la crisis medioambiental en la sociedad tecnológica, con apuntes sobre la realidad e innumerables metáforas en ebullición que erigen al autor en gurú de un presente múltiple y con una mirada escéptica del porvenir.
Manu Griñón hace una breve introducción de sus cuadernos cuando los presenta en sociedad desde su blog “jerseys para los monos” [jerseysparalosmonos.blogspot.com] que funciona de distribuidora del fanzine. Allí se refiere a “las contradicciones del libre mercado” que se incluyen en el #1 junto a “televisores que no funcionan”, “forzudos ridículos” o “deliciosos helados de mierda”. En el #2 nos topamos, entre otras muchas cosas, con “comunistas de invierno”, “niños a los que se les cruzan las matemáticas”, o “seres malignos jugando a la consola”. En el #3 (especial animales), Manu Griñón nos presenta un divertido bestiario donde observamos “gallos cowboys”, “perros mutantes”, “osos moteros”, “camaleones raperos” o “jirafas preparadas para el frío invierno”. Con el #4 entramos en la dimensión de los “manifestantes con contradicciones”, de “mentes cuadriculadas” y “manos arrugadas”; para finalizar en el #5 con “dentaduras de Drácula”, “equilibrios imposibles”, “gentes peludas” y un montón de cosas más… Todo ello representado por el trazo elegante y convincente del artista que se adhiere a un lápiz de descargas electrizantes que nos invaden con extrañas sensaciones y mensajes que circulan en múltiples direcciones.
Mi impresión al observar los cuadernos de Manu Griñón, es la de encontrarme ante un nuevo Jardín de las Delicias en la era de la electricidad, y más concretamente envuelto en una absorbente estela punk. La galería de retratos, el bestiario, o la inquietud que emana de determinadas imágenes, junto con un tratamiento críptico del mensaje, nos lleva a situarnos ante una construcción sucesiva de escenas que componen un nuevo Jardín del Edén y un Infierno donde se dan cita los contrastes y contradicciones de nuestro tiempo.
A través de las páginas de “Remendar es Antisocial” seremos guiados por un sendero vibrante que proviene de un genuino ambiente underground; caldo de cultivo que tantos buenos ejemplos ha entregado al arte contemporáneo. De nosotros depende reconocer esas coordenadas en los trabajos de Manu Griñón, para extraer una lectura consciente de la realidad que encierran sus imágenes.

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Comentarios

jose m fernandez escribio el 13-04-2009:
una critica aguda y brillante. dice mucho del juzgador

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