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Crítica

Laura Revuelta

Cuando no solo exportamos a Picasso

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Publicado en El Cultural

 
 
Mientras en otros campos o disciplinas, la llegada de internet y de las nuevas tecnologías adyacentes ha revolucionado -incluso hasta el canibalismo, o está en ello- todos los conceptos (hablemos de la prensa, de la música o el cine), en los territorios más trufados de la alta cultura, ya sea la literatura o el arte, todavía asistimos a una coexistencia pacífica. El libro (de papel, se entiende) no parece que haya sido deglutido por las pequeñas pantallas portátiles, y el arte, pionero y atrevido en los discursos y en las formas más que ninguno, ha optado por la convivencia más o menos pactada.
Es decir, que nadie muere, pese a los cantos de sirena, pero todos se trasforman o crecen desde estas nuevas perspectivas. Debe ser por el carácter híbrido que desde hace décadas ha asumido la creación contemporánea, a la que cualquier medio le sirve para escupir conceptos a diestro y siniestro. Por eso cuando se habla de arte tecnológico o que procede, de una manera u otra, de las vías adyacentes a internet o a un «cablerío» sin fin, o de exposiciones que tienen este dato como marca de identidad, nada más alejado de lo que la final uno termina viendo. Es decir que no se asiste a una suerte de efectos especiales, aunque de ello haya bastante, sino a un ejercicio especulativo, como tantos otros, cuyas materias primas, y no intelectuales, requieren de un ingeniero-artista, un tándem en el que todavía pedalea más el segundo componente que el primero.
En plena catedral. Soltada esta parrafada para certificar que que no cabe duda de que España se ha convertido en un potencial por lo que respecta a este ámbito tecnológico-artístico y a las dos exposiciones que sobre este campo se han montado en la sede de la llamada catedral de esta disciplina, el centro alemán ZKM, nos remitimos. La primera, celebrada hace unos meses (al final del pasado año) bajo el título de El discreto encanto de la tecnología, procedía de un «modesto» museo español, como es el MEIAC, de Badajoz, y la segunda, que se acaba de inaugurar (y que nos ocupa en estas líneas), con el encabezamiento de Banquete-nodos y redes, producida por un centro de mayor postín, como es la Laboral, de Gijón, que ha centrado toda su filosofía en el desarrollo de estas tecnologías aplicadas a la creación.
Más allá de una crítica exhaustiva, creador por creador y propuesta por propuesta, hay una lectura evidente y es que este país no sólo exporta a Picasso como artista que inunda las programaciones de los grandes museos del mundo. Al cabo, el reclamo perfecto para llenar agenda y colas de gente a las puertas de... Para entendernos, que el maestro malagueño haya entrado en las salas de la National Gallery de Londres, e incluso esté decorando con proyecciones de sus cuadros la fachada de su edificio en un reclamo más turístico que artístico, se queda en una importancia relativa (a estas alturas de la historia llegar con retraso no tiene mérito) si lo comparamos con el hecho de que una larga lista de artistas españoles haya logrado exponer en la catedral del arte tecnológico de la mano de dos museos nacionales.
Eco mediático. Este dato también se debería tener a mano cuando se habla de la no representatividad del arte español más contemporáneo en los foros y ámbitos internacionales. Todo depende. Sin embargo, sigue pareciendo, a tenor de las noticias en los medios de comunicación y demás, que solo exportamos Picasso y que solo él es capaz de abrir las puertas de ciertas catedrales. Parece ser que no, aunque el eco mediático sea bien distinto.
Ésta es, al cabo, solo una valoración genérica del hecho de que dos centros españoles colaboren con el pionero en estas lides. No se deben poner muchos peros al plantemiento genérico. Sin embargo, otra cosa bien distinta es saber si es oro todo lo que reluce, si todo lo que se arropa bajo el manto tecnológico es digno de pisar una catedral o siquiera una iglesia o capilla por muchas luces o campanillas que tenga. Como estamos en periodo incipiente, en pleno desarrollo, el tiempo lo dirá todo.
Cerca de treinta artistas (Antoni Abad, Eugenio Ampudia, Pablo Armesto, Daniel Canogar, Fontcuberta, Dora García, Platoniq, Concha García y José Iges, Evru, Ricardo Iglesias, Francisco Ruiz Infante, Águeda Simó, Marina Nuñez, Marcel.li ANtúnez...) son los que integran este recorrido tecnológico español, propuesto por Laboral (con la colaboración del SEACEX), para el ZKM alemán. Dado que esta exposición ya se pudo contemplar en la sede gijonesa del centro poco más se puede añadir a lo ya señalado de poner una pica en Flandes.
 

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