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Crítica

Luis Feás Costilla

Ese no es el camino

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Publicado en La Voz de Asturias

 There is no road (No hay camino).

 Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, (Gijón). Miércoles a lunes, de 12 a 20 horas.

Hasta el  16 de marzo.

Luis Feás Costilla

Laboral Centro de Arte y Creación Industrial no acaba de encontrar del todo su camino, a pesar de que ahora se cumplen dos años de andadura y durante este tiempo no se ha escatimado, con producciones de lujo y un gran derroche publicitario. Está claro que la carencia de logros no es debida a la escasez de inversión y medios, ni tampoco se puede achacar a la falta de claridad en los fines, legítimamente dirigidos, desde un principio, a la promoción y difusión de las (ya no tan) nuevas tecnologías y su aplicación industrial y creativa.

El fracaso parece deberse, más bien, a una mala concreción de sus contenidos, con unas exposiciones mediocres muy alejadas del nivel de excelencia que deberían tener en función de sus presupuestos ( anda que no hay gente buena en el mundo haciendo exactamente lo mismo!) y basadas en criterios estéticos y artísticos ya trasnochados que contrastan claramente con las técnicas empleadas. A esta ausencia de atractivos intrínsecos en su programación hay que añadir una escasa voluntad de arraigo en el lugar en que Laboral se halla situada, lo que, unido a la excesiva duración de sus exposiciones, explica la reducidísima presencia de público, extrañado por tanto rótulo en inglés que no se entiende sino por snobismo, como se hace sin disimulo alguno en la exposición que ahora se clausura, cuyo título original traduce directamente los conocidísimos versos en español de Antonio Machado: "Wanderer, there is no road, the road is made by walking". Sencillamente ridículo.

Con todo, hay en There is no road algunas aportaciones apreciables, entre las que no es la menor, desde luego, su pretensión de favorecer la vinculación de los nuevos medios al arte peripatético y explorador de territorios sublimes, además de traer o producir trabajos destacados como el Himalaya de Gabriel Díaz, el plano inclinado y demasiado moroso de A K Dolven o el pico Urriellu de los arcangélicos Alexander & Susan Maris.

Crisálidas

 


En medio, interrumpiendo el paso entre el desaprovechado vestíbulo de Laboral y las dos grandes salas que ocupa la exposición There is no road , se encuentra instalada la intervención de Fernando Gutiérrez, flamante ganador de la segunda edición del premio LABjoven-Experimenta, organizado a medias con el Instituto Asturiano de la Juventud.

El joven artista presenta su proyecto Crisálidas , que es, como su título indica, todo un ejercicio de metamorfosis y transformación de sus trasplantados dibujos en tres fases, una directa sobre la pared, visible cuando la sala está iluminada, otra que aparece sólo cuando las luces se apagan completamente, gracias al uso de pintura fosforescente, y una tercera animada que se proyecta también a oscuras y se mueve por el espacio cerrado como una luciérnaga atrapada que, recién convertida en polilla titubeante, revoloteara por toda la estancia sin saber muy bien dónde posarse y aparcar su vuelo.

Aparte de por su mérito dibujístico y su adecuado planteamiento conceptual, la intervención es acertada por la buena medida de los tiempos utilizados, que convierten la contemplación de su trabajo en una grata experiencia, potenciada por el silencio y la soledad de la sala.

Aunque el cine introdujo hace ya un siglo el movimiento, o, mejor dicho, la secuencia, y por tanto la posibilidad de jugar con el tiempo mediante el montaje, lo que ha de caracterizar a la obra plástica es ante todo su inmediatez, un requisito estético que no siempre se cumple por sobreestimación de los propios méritos o incapacidad de síntesis, lo que perjudica claramente a piezas de muy extensa duración como el meridiano vídeo de Simon Faithfull, demasiado largo para ser efectivo.
 


 

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