AJIMEZ ARTE

Crítica

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Jaime Luis Martín

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Publicado en La Nueva España



Gabriel García
Cinema AD
Carteles
Del 3 al 29 de Marzo
Casa Municipal de Cultura de Avilés



Durante el siglo XX la apropiación formó parte de los recursos artísticos habituales, sólo hay que pensar en Picasso recreando los famosos cuadros de Delacroix, Velázquez y Manet o a Frances Bacon reinterpretando el famoso retrato de Inocencio X, sin olvidar a Rauschemberg entremezclando imágenes barrocas y de la actualidad social de los años sesenta. Pero es en la década de los ochenta cuando se produce una radicalidad del concepto y el apropiacionismo termina cuestionando una modernidad basada en la originalidad y la evolución. En un primer momento, con la transvanguardia italiana reciclando todo cuanto se ponía a mano para elaborar un producto con cierta pátina clásica, más allá de la historia, reforzando la idea de genio con el único fin de seguir vendiendo a una burguesía que necesitaba de «obras maestras» con matices reaccionarios para sentirse satisfecha. Paralelamente a esta vuelta al orden artistas como Sherrie Levine, Robert Mapplethorpe o Morimura abren un camino crítico que cuestiona las nociones de «originalidad, autenticidad y presencia» como señala Juan Martín Prada.

En la estela de esta última tendencia de mayor interés estético se enmarcan los trabajos de Gabriel García (Madrid, 1979), licenciado en Bellas Artes y ganador, la pasada edición, del premio «Culturaaquí», del Instituto de la Juventud, en la modalidad de diseño gráfico. El artista parece tener claro que la cultura contemporánea debe dialogar con diferentes épocas revelando aquellas notas marginales que cuestionan una realidad aparentemente próspera y sin mayores conflictos. Se trata de elaborar una nueva manera de ver, reciclando tramas pasadas para establecer nuevos códigos. «La evolución del arte -señala Gabriel García- nace de honrar el pasado y reinterpretarlo hasta conseguir algo nuevo». 


En la colección de doce carteles pertenecientes a la serie «Cinema AD» se aúnan los lenguajes de la publicidad y el cine para producir una experiencia en los márgenes más gamberros de la creatividad. De hecho no sólo se produce la apropiación de diferentes mitos cinematográficos, sino que se zapea por diversos estilos gráficos: desde el Vintage Art, pasando por el Art Decó a la estética de la propaganda de la guerra fría. Incluso se apropia de aquellos errores de impresión como los desajustes de plancha y los desplazamientos de los colores. En este sentido el artista revuelve en las diferentes épocas y expresiones para conseguir un resultado renovador sirviéndose de materiales usados. De la publicidad absorbe la forma y el mensaje que manipula, produciendo rupturas en su recepción. Y de los mitos del cine aprovecha su carácter reconocible y universal para situarlos fuera de contexto, generando nuevos significados, como sucede cuando el famoso androide C3PO abraza al robot María de la película «Metrópolis». 


Esta combinación de estilos y mezcla de géneros, que desplaza, intencionadamente, el concepto de originalidad, produce resultados tan frescos como el cartel alusivo a «Alien», que realiza un llamamiento a no interrumpir la concepción porque «negar la posibilidad de vida a un Alien es incurrir en un grave atentado contra la palabra de Dios». En estas estrategias de tonos satíricos que respiran una golfería muy saludable es donde mejor se aprecia el talento de este joven creador. Porque los carteles de Gabriel García resultan todo un lujo en estos tiempos de pobreza creativa donde todo el mundo copia pero muy pocos conocen y saben emplear con maestría, como en este caso, el lenguaje de la apropiación.


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