AJIMEZ ARTE

Crítica

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Ángel Antonio Rodríguez

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Publicado en ABC
 
There is no road
Laboral Centro de Arte
C/Los Prados, 121
Comisario: Steven Bode
Hasta el 16 de Marzo
Imágenes en movimiento, instalaciones y fotos en torno al viaje, realizadas por catorce artistas internacionales, configuran There is no road. La muestra ha sido comisariada por Steven Bode, director del Film and Video Umbrella, de Londres, y toma su título del conocido poema de Machado, que figura en todo momento en inglés, «con el fin de reflejar ese pequeño distanciamiento que siempre acompaña a la traducción y el propósito de conjurar los peligros que entraña el exceso de familiaridad». Tras esa discutible apología idiomática se intenta razonar sobre el peregrinaje a través de la vía norte del Camino de Santiago, generando encuentros que toman como pretexto algunos paisajes locales y otros lugares lejanos y emblemáticos (Everest, monte Fuji?) para configurar un conjunto abierto al debate sobre la perdurable presencia de la imaginería de la montaña en las artes visuales. Cinco de las obras fueron producidas para la exposición, y cuatro de ellas se inspiran directamente en Asturias.

Ilusionado. Confieso que, aunque las relaciones creativas entre caminos, caminantes y paisajes ya han sido abordadas en otras ocasiones, especialmente en varias colectivas norteñas, acudí a esta nueva apuesta con gran ilusión, apreciando la disposición de sus responsables para buscar conexiones activas entre las obras, la geografía y la Historia, planteando reflexiones donde tales escenarios dejan de ser simples lugares de paso y se convierten en territorios en los que los artistas descubren, experimentan y formulan. Un empeño loable que, según el comisario, constituía algo «diferente para este centro». Pero ese sentido de descubrimiento, narratividad, subjetividad y determinación sólo se desarrolla con garantías en algunas obras, como la película 0º00, de Simon Faithfull, o en las vídeo-instalalaciones El aliento de Chomolugma, de Gabriel Díaz, y La ruta, de Roberto Lorenzo. El resto (Axel Antas, Ergin Çavusoglu, Anne Katrine Dolven, Annabel Howland y Erika Tan) pecan de pretenciosidad y abigarramiento, y el conjunto resulta nuevamente decepcionante, pese a la voluntad de Simon Pope por conectar con el paisanaje local en una irónica instalación de audio (Negotiating Picu Cuturruñau) o la de Alexander & Susan Maris por homenajear a las horas mágicas de cristianos y celtas en su vídeo Uriel.

No dan la talla. La arquitectura del centro vuelve a superar en potencialidad a la mayoría de los proyectos, que le responden con montajes de costosas soluciones técnicas y tremendos formatos cuyo énfasis por impactar no evita el fiasco. Si a eso le sumamos que uno realizó su visita un sábado esperando encontrar más espectadores (sin suerte) y que algunos vídeos no funcionaban (el de los suizos Lutz & Guggisberg, al parecer, «no se ve bien», según me indicaron las asistentes de las salas; el de Ibon Aranberri no lo sé, pues desistí de seguir preguntando), la desazón final es inevitable. El vasco exhibe la aplaudida película Exercises on the North Sides que había brillado en Documenta 2007, y dirigirá en marzo en LABoral, junto a Pope, el taller Mountain Walks.

Desgraciadamente, estas circunstancias «casuales» no son excepcionales en este centro, que Erich Berger ha definido en su introducción a There is no road como «modelo y ejemplo para lograr una integración exitosa de contenidos interdisciplinales para beneficio de una zona en transformación». Desconozco si las palabras del comisario-jefe cayeron en saco roto (en diciembre dimitió de su cargo) o si desvelan su propio mea culpa (en su estancia de año y medio apenas contactó con los agentes artísticos ni con el circuito expositivo), pero lo cierto es que hay demasiadas cosas por aquí que no funcionan. Quizás, en el fondo de la muestra fluya el deseo unánime de que se arreglen en un futuro cercano, cuando ese camino inexistente se haya generado a base de andar, andar y andar, dando vida a los versos machadianos como metáforas del cambio y la esperanza: «Y al volver la vista atrás / se ve la senda que nunca / se ha de volver a pisar».

 

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