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Crítica

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Ángel Antonio Rodríguez

El museo de las horas barrocas

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Cerámicas, flores vivas y formas misteriosas que alternan sensualidad y delicadeza definen 'La espera' de Carmen González en el Barjola




Publicado en El Comercio
 Carmen González. VI Beca Museo Barjola.
La espera
Lugar: Capilla de la Trinidad. Museo Barjola. Gijón.
Hasta el  30 de enero.
Horarios: Martes a sábado, de 11 a 13.30 y de 17 a 20 horas. Domingos y festivos, de 11 a 14 horas.
Cuando Carmen González recibió en 2007 la beca AlNorte de EL COMERCIO, su proyecto, 'La fragilidad de la medusa', armonizaba la historia clásica y la inteligencia, encajando perfectamente en el Museo Barjola. La joven salmantina le tomó entonces el pulso a la tercera planta del centro gijonés, pero su capacidad expresiva y la delicadeza casi filosófica de sus intereses pronto dirigieron su mirada hacia la Capilla de la Trinidad, en la planta baja. Para ella diseñó un nuevo proyecto que meses después obtuvo la VI Beca Museo Barjola.
Su exposicion actual, bajo la arquitectura del viejo templo, propone nuevas ideas sobre la sutilidad, la fragilidad y la inestabilidad del ser humano, fundiéndose nuevamente con el entorno y entendiendo muy bien el espíritu del espacio expositivo. Se trata de cientos de esculturas cerámicas, con aspecto de vasijas clásicas a las que se incorporan piernas, expuestas como si fuesen auténticos seres vivos que llenan las hornacinas, los suelos y el aire de la Capilla. Las flores de cada pieza avanzan al ritmo de las horas barrocas, marchitándose, mientras varios dibujos, en la antesala, advierten que no es barro todo lo que se está cociendo aquí. También conviven una inteligencia subliminal y una energía estética poco comunes por estos lares.
Ese deseo de capturar al espectador, envolviéndole y haciéndole partícipe de la obra, tiene en 'La espera' un nuevo ingrediente para Carmen González: el tiempo, que emplea para seguir estudiando la capacidad del arte para capturar al sujeto mirado y al propio ser que mira, como ocurría en su anterior exposición. De nuevo, el público debe buscar su propio recorrido durante la visualización de las obras; de nuevo emergen el misterio, la sensualidad, un velado erotismo y una fe en la naturaleza que hacen tangible la mirada y vulnerable al ser mirado. Sin duda, Carmen González es una de las artistas más personales que han pasado por Asturias y, a buen seguro, seguirá dando que hablar en nuestro circuito en los próximos años.

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