AJIMEZ ARTE

Crítica

Jaime Luis Martín

Mínimas formas, máximos resultados

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Fidel Pena
Materia y color
Del 21 de Noviembre al 13 de Diciembre
Galería Amaga


En los últimos años Fidel Pena (Bustantigo, Allande, 1960) ha consolidado su proyecto artístico, alcanzando una indudable madurez con las propuestas que presentó en la Galería Dasto (2004) y en la muestra colectiva «Entre arte II» (2007) celebrada en el palacio Revillagigedo.Sin duda desde aquellos tiempos de formación en la Escuela de Artes y Oficios de Avilés y en el Taller de Humberto han pasado muchas historias y planteamientos plásticos, muchas sensaciones y desbordamientos formalistas, muchos ensayos e inestabilidades pictóricas. Pero Fidel siempre ha mantenido, desde que inició su aventura expositiva en 1997 en el Centro Cultural Las Vegas, una fidelidad, sin fisuras, a la geometría, la adscripción a un minimalismo heterodoxo y una tan discreta como admirable construcción de su obra, surgida desde la reflexión y alejada de cualquier impulso mediático. Algo de agradecer en momentos tan patéticos como los actuales en los que la cúpula Barceló puede ser comparada con la Capilla Sixtina de Miguel Ángel sin que produzca el más mínimo sonrojo a quien lo afirma.

Pero Fidel Pena que trabaja desde derivas minimalistas, recuérdese que el filosofo Richard Wolheim utilizó por primera vez el término «minimal» para referirse a propuestas de bajo contenido formal y proximidad al conceptual, prescinde de cualquier elemento anecdótico, de cualquier significado e intensifica su relación con los materiales. En este recorrido el artista despliega una energía que desplaza lo pictórico hacia lo escultórico. Su obra ya no traza una geografía de la pintura sino que construye un híbrido de color, materiales y superposición de planos traslúcidos; formas que contienen la pintura, pero se aproximan a la escultura por su vocación tridimensional. Nada que ver, como algunos han señalado, con cualquier inclinación al expresionismo abstracto. Muy al contrario sus trabajos despedazan esta tendencia con su cercanía a la seriación, su rechazo a la emotividad y el concepto de montaje.

En estas lucidas composiciones se distingue una meditada estructura, con el color en primer plano y la materia -metales, telas o maderas- iluminando los fondos. Pero a pesar de estas experiencias cálidas, a pesar de las insinuaciones texturales, la singular dialéctica establecida con la pintura se resuelve en un orden frío y una geometría que contiene el sentimiento. En este territorio el cuadrado y el rectángulo se configuran como figuras esenciales que merodean por el espacio acarreando una experiencia cromática.

Esta exposición resulta, sin duda alguna, una de las producciones más interesantes de Fidel Pena hasta el momento, tanto por el carácter unitario de la muestra, sin dislocaciones ni estridencias, como por la esencialidad representativa que ha alcanzado el artista. Cualquier sospecha de encontrarnos ante un mero ejercicio visual queda disuelto ante esta mirada que recorre los silencios tras desprenderse de cualquier retórica, dejando que asome lo simbólico: la memoria del color y de la materia.

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