AJIMEZ ARTE

Crítica

Luis Feás Costilla

Armonía en blanco y negro

0 comentarios


Publicado en La Voz de Asturias
Tadanori Yamaguchi. Blanco y Negro.

Galería Guillermina Caicoya, calle Asturias, 12 (Oviedo). Lunes a viernes, de 10.30 a 14 y de 16.30 a 20.45 horas. Sábados, de 12 a 14 y de 18 a 21 horas.

Hasta el 22 de noviembre.


Como oriental que es, al escultor Tadanori Yamaguchi le gusta jugar con los extremos de lo artístico, lo efímero y lo duradero, lo frágil y lo contundente, lo evanescente, lo traslúcido y lo opaco. Nacido en Nagoya en 1970 y licenciado en Arte por la Universidad de Kyoto, la beca del Museo Antón en 1998 le permitió colocar al año siguiente una extraordinaria pieza entre eucaliptos en el monte de San Antonio en Candás y supuso para él el inicio de una intensa relación con Asturias que le ha llevado a establecerse aquí e intentar aprovechar las oportunidades que esta tierra le ofrece, lo que se ha traducido en reconocimientos importantes como las becas AlNorte 2006 y la del Museo Barjola 2007 y encargos como el magnífico mural del Hotel Santo Domingo Plaza de Oviedo o las esculturas del edificio de la UNED y el Parque Científico-Tecnológico de Gijón.

A esto se une su participación en exposiciones colectivas como la titulada Cerezos, lirios, crisantemos y pinos , celebrada este año en el Centro Joaquín Roncal de Zaragoza, dedicada a la colección Federico Torralba de Arte Oriental y en la que Yamaguchi aparece graciosamente como importante artista asturiano, y en al menos diez exposiciones individuales, la última en la galería Guillermina Caicoya, que es la que aquí se comenta. El escultor combina una delicadísima intervención en la galería, con pivotes de arlita que sostienen innecesariamente la balconada curva de Guillermina Caicoya, sólidamente voladiza, y varias esculturas de suelo en granito cortado y con aristas, nada más que con el pulido estrictamente necesario. Piezas en blanco y negro pero de cuidada integración y armonía, conforme a lo que se espera de un artista puro acostumbrado a conciliar extremos en busca de una belleza intransitiva, depurada y esencial, iluminadora.

Arenas movedizas

Resulta sobrecogedor darse un paseo nocturno en estos días de otoño por las zonas no remodeladas de la antigua Universidad Laboral de Gijón y encontrarse allí con el circuito de propuestas artísticas preparado por el dúo Fiumfoto con motivo de los Encuentros Internacionales de Juventud de Cabueñes. En lo que fueron las habitaciones de la residencia de estudiantes, llenas todavía de trastos viejos y muebles destartalados, se han organizado diez intervenciones distintas protagonizadas por otros tantos artistas o colectivos que se mueven en el terreno pantanoso de la contemporaneidad, en lo que es la séptima edición de un concurso dedicado, según sus promotores, a apoyar el arte y la creación joven actual más comprometida con su tiempo en lo que a medios audiovisuales se refiere.

Este año, destacan por su intensidad, en un escenario tan adecuado para acoger este tipo de propuestas artísticas, las intervenciones del bilbaíno Fermín Moreno, que escanea el espacio que le han asignado con un rayo láser variable y redimensionador, de la plataforma para la expresión audiovisual Normaa, que plantea en vídeo un muy trabajado escenario posnuclear gijonés, de Adrián Cuervo, también de Gijón, que derrama, gota a gota, los recuerdos contenidos en los lavabos de la residencia de estudiantes, en una instalación sonora realizada específicamente para el circuito de propuestas artísticas de Cabueñes, o del madrileño Jorge Cano, que presenta una de sus artesanías digitales con efectos reactivos y apariencia a la vez orgánica, matemática y frecuencial, en un patrón replicante que incita a la participación. También están Daniel Acevedo, el Wonder Boy, .tape, LO6 y Jaime Rodríguez, que conforman una interesante propuesta no sólo dirigida al público más joven y neotecnológico.

Volver

Comentarios

No hay comentarios a esta critica

Si lo deseas, puedes enviar un comentario a critica:

Envía esta referencia