AJIMEZ ARTE

Crítica

Ángel Antonio Rodríguez

Huellas de lo real

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Publicado en ABC
Festival Luzbit 2008.Varios espacios de Gijón, Avilés, Oviedo, Mieres y Langreo.Hasta el 31 de Octubre
 
Hace ciento setenta y cinco años que Charles Wheatstone formuló las leyes que rigen la estereoscopía, esa capacidad de «ver con dos ojos» cuyo potencial filosófico y sociológico, aplicado a la creatividad, es casi inabarcable. Sus perspectivas teóricas ya habían sido tratadas por Euclides, Aristóteles y Leonardo, entre otros, pero la difusión de la fotografía y las investigaciones de Talbot incrementaron la práctica de estas técnicas, que superaban la representación bidimensional con una disfunción del campo visual y provocaban una fascinante imagen tridimensional, es decir, una huella de lo real en estado puro. Su influencia sobre las experimentaciones de finales del siglo XIX tuvo que ver con algunas manifestaciones artísticas del siglo XX, pero sus años dorados parecen estar lejos de la cultura actual, incluso de un mercado cinematográfico que, tras varios intentos, hoy no confía en sus efectos. Aún asumiendo las imágenes estereoscópicas como verdaderas «esculturas en movimiento», los creadores de hoy no defienden sus posibilidades.

En Asturias, sin embargo, coinciden ahora varios eventos que reivindican la estereoscopía. Por un lado, la exposición La vida en tres dimensiones. Fotografía estereoscópica en Asturias (1860-1936), en el Museo del Pueblo de Asturias. Por otro, el Festival de la Imagen Fotográfica Luzbit, que a su intensa lista de propuestas en Gijón, Avilés, Oviedo, Mieres y Langreo, añade un homenaje a la fotografía estereoscópica, estudiando las nuevas tecnologías digitales y señalando a un arte contemporáneo que ha ampliado su interés por la emulación de la realidad virtual y sus derivados, donde el efecto de la inmersión en la obra es habitual en los audiovisuales e instalaciones multimedia.

Dimensión pública. En su segunda edición, los responsables de Luzbit han organizado talleres, proyecciones, acciones, conferencias, conciertos y exposiciones, sacando a las calles las actividades bajo una atractiva dimensión pública. Y en ese empeño por armonizar la revisión histórica y la innovación, proponen una reflexión sobre la importancia del tiempo detenido, la imagen y su espacio, virtud más que evidente en el trabajo de Acacio de Almeida, una de las estrellas invitadas a las jornadas. El portugués fue director de fotografía en películas como La ciudad blanca, de Alain Tanner, en la que los relojes se paran para abrazar la alegría de vivir. Las arriesgadas experiencias de la veterana reportera Christine Splenger ocupan otra opción destacable en este incipiente festival, que también ofrece dos exposiciones itinerantes, una con alumnos de la Escuela de Arte, y otra con consagrados fotógrafos asturianos, como Jorge Alonso, Marcos Morilla, Kike Llamas, Enrique Ros Wagener e Ignacio Martínez. Finalmente, eel Museo Barjola presenta Mixtura, una colectiva con Pancho Tolchinsky y sus imaginarios de lo cotidiano, acordes con el espíritu de Luzbit, y con los singulares trabajos de Elisa Gómez, Francisco Sanmartín, Poporo, Iván Villafaina, Mar Hernández, Raúl Climent y Xavi Calvo.

 

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