AJIMEZ ARTE

Crítica

Luis Feás Costilla

Dialéctica del mundo imposible

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Publicado en La Voz de Asturias
Santiago Lara. Kleingärten.
Sala Borrón, calle General Yagüe 3 (Oviedo). Lunes a viernes de 11.30 a 14.30 y de 18 a 21 horas. Sábados, de 11.30 a 14.30 horas.

Hasta el 22 de octubre.

Es siempre intrigante la propuesta pictórica de Santiago Lara, quien a pesar de su juventud ya ha empezado a saborear los laureles del reconocimiento en los medios plásticos asturianos, en los que el artista de Tomelloso se ha introducido al trasladarse a vivir a Gijón, tras su paso por la Escuela de Arte de Oviedo como profesor. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, con estudios complementarios en París y en Berlín, donde ha permanecido en residencia en la Glogauer Kunstlerhaus, en los dos últimos años ha expuesto en las galerías Dasto de Oviedo y Cornión de Gijón su obra enigmática, un tanto hermética, en la que se solapan y yuxtaponen motivos figurativos de distinta índole, normalmente relacionados con la naturaleza y su oponente industrial, humano, agresor, con los que construye un discurso dialéctico de clara intencionalidad política y social pero de confuso significado y fuerte sugerencia plástica, en una lectura abierta cuya dificultad a veces impone la distancia brechtiana, analítica, a pesar de los evidentes valores pictóricos y estéticos.

Que la lectura ha de ser política y social lo revela su actual exposición en la Sala Borrón del Instituto Asturiano de la Juventud, bajo el título genérico de Kleingärten, esa experiencia pionera en Europa en la que el ayuntamiento de Berlín ha cedido a particulares terrenos de propiedad municipal para su aprovechamiento y cultivo. Lo que la humanidad en general está haciendo a la naturaleza es la preocupación ética fundamental de Santiago Lara, que no duda en representar a la montaña abrazando protectora al bosque amigo, amenazado por máquinas perforadoras a punto de perpetrar la violación. Las imágenes, en las que aparecen artilugios extraños, monopatinadores de pies gigantes, soldados lastrados por enormes manos blancas o caballos de ajedrez, parecen sacadas del repertorio surrealista, sobre todo del analógico Max Ernst, mientras que formalmente las pinturas conectan con la nueva figuración europea de los años sesenta y setenta, en especial con el organicista Luis Gordillo, cuyas emanaciones ectoplásmicas tanto tienen que ver con las del pintor de Tomelloso.

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