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Jaime Luis Martín

La cerámica en el espacio

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Publicado en La Nueva España

Crear con fuego
(Tàpies, Chillida, Barceló)
14º Certamen “San Agustín” de Cerámica
Del 3 al 31 de Octubre de 2008
CMAE


De manera excepcional, el Certamen «San Agustín» de cerámica ha pasado de sus habituales fechas de celebración en el mes de agosto al mes de octubre, para hacerlo coincidir con los actos conmemorativos del vigésimo quinto aniversario de la creación de la Escuela Municipal de Cerámica. Al frente del Certamen ha estado durante todos estos años Ramón Rodríguez, quien también comisaría esta muestra, con la que se cierra un ciclo realmente importante, caracterizado por una apuesta por la modernidad y la escenificación de las nuevas rutas cerámicas, que cambiaron para siempre el paisaje a que nos tenían acostumbrados los artesanos.

La tradición cerámica hace tiempo que ha sido reventada por las instalaciones de Ryoji Koie, las esculturas de Nina Hole o las performances de Satoru Hoshino. El lenguaje de la cerámica actual no conoce límites; sensibilizado en los territorios plásticos más rupturistas, ha abandonado cualquier complejo, aunque siga ligado a la tierra y al fuego. A estas rupturas contribuyeron en España, en las primeras décadas del siglo XX, ceramistas como Lloréns Artigas y Antoni Cumella, que con sus estéticas heterodoxas situaron la cerámica en el ámbito de las artes plásticas, si bien los inicios de la escultura cerámica los sitúa Antonio Garrido a mediados de los años cincuenta, con los primeros murales cerámicos de Arcadi Blasco y José Luis Sánchez.

No es extraño, por tanto, que Tàpies (Barcelona, 1923) Chillida (San Sebastián, 1924-2002) y Barceló (Felanitx, Mallorca, 1957) se sintieran atraídos por el material cerámico y exploraran nuevas formulas para extraerle todo su potencial creativo. En el caso de Tàpies, esta atracción tuvo sus primeros frutos en la década de los ochenta, años en los que su obra se renueva, abriendo nuevos horizontes estéticos y culturales. Confió, para iniciarse, en el taller de cerámica de Hans Spinner, aconsejado por Eduardo Chillida, quien ya venía trabajando desde 1977 con el ceramista alemán. Las piezas cerámicas de Tàpies poseen «como toda su obra pictórica -ha señalado Lourdes Cirlot-, un carácter muy personal, y muestran la gran capacidad del artista para convertir la materia en algo dotado de un especial sentimiento de profundidad». En esta ocasión se han reunido seis piezas de una gran intensidad y de claras referencias pictóricas, en las que afloran el mundo misterioso y mágico de este artista que ha sabido aunar como pocos materia y espiritualidad.

A finales de los años setenta en Niza, cerca de la Fundación Maeght, Eduardo Chillida se encontró con una tierra especial con la que inició la producción de sus «Lurras», definidas por el propio artista como «un bloque al que le doy todas las variantes que quiero, pero nunca añado tierra ni nada, le doy la forma que me conviene y después hago las incisiones que penetran en el bloque». Estas piezas surgen, como el resto de su producción, de la investigación del espacio y del vacío que junto con sus preocupaciones geométricas definen los límites de su proceso creativo. En realidad los trabajos cerámicos poseen la misma coherencia y potencia que sus obras monumentales, revelando igual fuerza telúrica.

Miquel Barceló comenzó a trabajar con la arcilla en 1995, en Mali, y desde entonces mantiene una fructífera relación con el barro que culminó con su intervención en la capilla de San Pere de la catedral de Palma de Mallorca. Como ceramista Barceló parte de las formas elementales de la alfarería -vasijas, cuencos, platos- trabajadas con entera libertad, desposeyéndolas de su función utilitaria y convirtiéndolas en objetos de contemplación. Las piezas de la muestra, la mayoría de 2001, realizadas en el taller del maestro italiano Vincezo Santoriello, poseen una clara influencia mediterránea, pero también la huella de una experiencia que impregna su obra de fragilidad y simbolismo.

Pero ¿qué es la escultura cerámica? Los cambios sustanciales en la forma de entender lo escultórico han disuelto clasificaciones y permitido la expansión del concepto. Y los tres artistas seleccionados para esta muestra resultan un claro ejemplo de que no importa con qué material se trabaje cuando la reflexión y la emoción forman parte del acto creativo.

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