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Crítica

Luis Feás Costilla

Porcelanas de Ferroñes

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Publicado en La Voz de Astuias
Benjamín Menéndez. Blanco roto versus color.
: Galería Vértice, calle Marqués de Santa Cruz, 10 (Oviedo). Lunes, de 17.30 a 21 horas. Martes a sábados, de 11.30 a 14 y de 17.30 a 21 horas.
Hasta el  6 de octubre.

Luis Feás Costilla

Benjamín Menéndez enfrenta en la galería Vértice de Oviedo el blanco roto de sus piezas cerámicas con el color íntegro de sus pinturas sedosas. Artista multidisciplinar, con infinidad de variaciones en las que denota sin ambages su inefable talento, su propia versatilidad le ha llevado a embarcarse en aventuras muy distintas que al final suelen confluir en los dos territorios que le son más propicios, el de la escultura con desarrollo espacial, tanto en cerámica como en otros materiales como el acero corten (con el que ha realizado su obra más conocida, la monumental escultura Avilés, colocada en el paseo de la ría de esta villa asturiana), y el de la pintura más sutil y cadenciosa, que suele protagonizar sus exposiciones más comerciales. En una y otra disciplina, el artista ha estado presente en varias de las más importantes citas artísticas asturianas, como la colectiva Confluencias 2002, en la Universidad de Oviedo, que le confirmaron como uno de los escultores jóvenes más relevantes.
    Es efectivamente en la escultura donde Benjamín Menéndez se muestra como un artista más pleno y seguro, capaz de modelar con extremada sensibilidad materiales poco habituales como la porcelana, con la que articula la primera parte de su exposición en Oviedo, bajo el descriptivo título de Blanco roto, en la que presenta varias piezas efímeras, reposadas sobre el alfeizar de las ventanas interiores de la sala o colgadas directamente del techo, como un mar lechoso surcado a toda vela o una hamaca dura y quebradiza inútil para el reposo, a modo de elegante propuesta conceptual reforzada por la instalación en el patio de atrás de la galería de tres círculos de ese material cerámico enmarcando cada uno un pequeño cuadrado de césped que se acaba colando entre las rendijas y las porosidades. Esta manera arriesgada de mostrar sus ambiciosas intenciones en los montajes escultóricos y cerámicos es un buen preámbulo para introducir al pintor que viene detrás, en la segunda parte de la exposición, titulada Color, en la que Benjamín Menéndez da rienda suelta a todo un jardín cromático en el que se muestran ecos, reflejos y reverberaciones del exuberante entorno rural en el que ahora vive.

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