AJIMEZ ARTE

Crítica

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Jaime Luis Martín

Jugar para vivir

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Publicado en La Nueva España


Homo Ludens Ludens
Colectiva
Laboral. Centro de Arte y Creación Industrial
Hasta el 22 de Septiembre



Un grupo de jóvenes chinos son contratados para jugar diez o doce horas diarias a videojuegos on-line como «World of warcraft». Su trabajo consiste en conseguir premios virtuales que posteriormente se venden a jugadores ricos de todo el mundo a cambio de dinero real. El documental que relata esta experiencia, dirigido por Ge Jin, se puede ver en la muestra «Homo ludens ludens», que explora los aspectos lúdicos y su transcendencia social y cultural, releyendo a Johan Huizinga, para quien el origen de nuestra cultura se encuentra en el acto de jugar, y rastreando el pensamiento de Vilém Flusser, que considera el juego como un acto de emancipación.

El juego, que ya interesó a las vanguardias artísticas -dadaístas, Fluxus y los situacionistas fueron destacados ludópatas que trataron de arrancar el arte de las academias y el aburrimiento para transformarlo en algo divertido, participativo y accesible-, conoce un renovado impulso de la mano de las nuevas tecnologías. Y en este principio de siglo el videojuego se expande hacia nuevos espacios conceptuales, «donde se abordan -como señala Laura Baigorri, comisaria de la muestra junto con Erich Berger y Daphne Dragona- temas políticos y sociales como la biotecnología, la emigración, el abuso empresarial o la religión».

Precisamente la mayor atención a los temas sociales y políticos diferencia a «Homo ludens ludens», que completa la trilogía dedicada por Laboral al juego, de las anteriores entregas, «Gameworld» y «Playware». Y, aún cabe destacar, que, en esta ocasión, algunos artistas se hayan dejado contaminar por el territorio en el que se desarrolla la muestra, convirtiendo a Gijón en protagonista de sus obras. En este sentido el juego «Bordergames» (2005-2008) de La Fiambrera Obrera, creado como resultado de unos talleres llevados a cabo en el barrio de La Calzada de Gijón, trata de reconstruir, a través del videojuego, la vida cotidiana de estos jóvenes de barrio, convirtiéndolos en protagonistas de esta aventura lúdica, como anteriormente lo fueron los inmigrantes de Lavapiés en Madrid. Por otra parte «Objects of desire» (Objetos de deseo), de Ludic Society, propone trazar el mapa de los accesos inalámbricos -redes wifi- localizados durante un paseo por la ciudad de Gijón. Más ácida, aunque en esta misma línea próxima a los situacionistas, resulta la visión de Gordon Savicic, que, provisto de un corsé equipado con servo motores y una consola con capacidad wifi, traza un recorrido de dolor por la ciudad de Gijón, pues los motores aprietan el corsé, dejando marcada la carne, cuando detectan una red inalámbrica próxima.

Entre las 31 creaciones participantes en esta ambiciosa exposición destaca el juego de acción «UnderSiege», del ingeniero sirio Radwan Kasmiya -realizador del primer videojuego árabe en 2001-, que narra la vida una familia palestina durante la segunda «intifada» (1999-2002), basándose en historias reales documentadas por Naciones Unidas. Y otro conflicto, en este caso el afgano, se encuentra entre las preocupaciones de Jhon Klima, que en la instalación «The great game. Epilogue», compuesta por un monitor acoplado a un pequeño elefante mecanizado que funciona con monedas, una atracción de niños, nos ofrece una parodia de la guerra incruenta que nos quieren vender. Las disputas entre religiones se erigen en protagonistas de «Faith fighter», un videojuego en el podemos enfrentar a los iconos religiosos (Cristo, Buda, Mahoma) convertidos en dibujos animados y trasladados a un escenario de lucha clásico de los videojuegos.


El concepto de fronteras y sus implicaciones sociales se encuentran presentes en los proyectos «Folded in», de Personal Cinema & The Erasers, y «Estrecho adventure», de Valeriano López. En el primer caso se trata de un juego on-line -http://www.foldedin.net- que se sirve de las redes sociales para impulsar un jugador reflexivo y crítico. El vídeo «Estrecho adventure» adapta la forma narrativa y visual de los videojuegos para denunciar el drama de los inmigrantes norteafricanos en España, los obstáculos y sufrimientos que padecen para cruzar la frontera y la explotación a que son sometidos cuando logran su objetivo.

Entre los juegos más divertidos y sorprendentes cabe destacar «LevelHead», del artista neozelandés afincado en España Julian Oliver, que ha recibo, junto con el ya citado «Constraint City / The pain of everyday life», de Gordon Savicic, la mención de honor en el apartado arte interactivo en los prestigiosos premios que otorga Ars Electroniza Linz.

Sin duda, esta muestra, junto con el Simposio internacional «Homo ludens», celebrado coincidiendo con la inauguración, que reunió a un importante elenco de especialistas de diversos países -un resumen de las ponencias se encuentran recogidas en el magnifico catálogo editado con motivo de la exposición-, convierte a Laboral en un centro de referencia en la exploración, significado y relevancia artística y social del videojuego.

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