AJIMEZ ARTE

Crítica

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Mariano Navarro

Avelino Sala, el enemigo interior

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Publicado en El Cultural
A.
Galerçia Raquel Ponce. Alameda, 3. Madrid. Hasta el 26 de julio. De 1.100 a 6.000 E.
De la serie Águilas, 2008

El arte y los artistas han contribuido a lo largo de la Historia a la construcción de los símbolos del poder, ya fuesen estos los propios de la monarquía o la aristocracia, ya los de la burguesía ciudadana o la propiedad rural, cuando no la de los partidos políticos o sus imágenes gubernamentales. Del mismo modo, al menos desde el siglo XVIII el arte y los artistas han mostrado, en otra cara de la moneda, y nunca mejor dicho, un extraordinario interés por demoler, caricaturizar o destruir esos mismos símbolos y su recepción pública.

Entre los más antiguos y repetidos ya fuese por los césares, por los emperadores, por los reyes absolutistas, por las democracias del nuevo mundo o por las dictaduras europeas del siglo XX, el águila brilla con luz propia y alza su vuelo inmóvil por encima de casi todos los demás. El águila, la corona imperial, el yugo y las flechas figuraban en el escudo español durante la época franquista, y algunos, aunque cada día menos, se exhiben todavía en edificios de distintas provincias. Así, el que se yergue sobre la fachada del patio de la Universidad Laboral de Gijón.

Esa y otras más –fotografiadas en blanco y negro, lateralizadas, oscuras y amenazantes– son el motivo de la serie Águilas de Avelino Sala, quien propone en un video derribar la de Gijón –con la que le unen recuerdos biográficos–, aunque, lamentablemente, no cae. Una propuesta que, a mi modo de ver, enlaza con otras precedentes de artistas como Fernando Sánchez Castillo o Eugenio Ampudia, y que combina la crítica a la memoria con el sarcasmo o la ironía, así yendo a buscar un águila imperial que campa sobre el neón anunciador de un McDonald’s, cual si ese fuese hoy su dominio o su mejor presa.

Una reflexión que atañe directamente a la servidumbre del arte respecto al poder y que expone, de otro modo, en la serie Culture, un acto grabado en el que unos perros devoran el término escrito con carne, del que únicamente restan las palabras trazadas con babas. La memoria de las aguilas, con el inquietante referente del museo de Broodthaers, la grandeza simulada y perdida, y la deglución de la cultura, cual síntomas fatales del siglo que se fue y del que empieza.

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