AJIMEZ ARTE

Crítica

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Jaime Luis Martín

Construir una mirada diferente

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Publicado en La Nueva Espña

Carlos Suárez
Paraísos Artificiales
Del 13 de Marzo al 19 de Abril
Galería Vértice.Oviedo

Quizás el arte consista en crear espacios y relaciones, redistribuyendo distintos elementos materiales y simbólicos que desembocan en un territorio común y contribuyen a modelar la mirada. En esta estética se puede inscribir la obra de Carlos Suárez, que ha sido deudora, desde sus inicios, de filiaciones literarias y cinematográficas,  apostando, en la última etapa, por una imagen fotográfica construida en un plató, con actores de juguete ocupando la escena y sometidos a la tensión, bajo la luz de los focos, de lo abismal e inhóspito. En estas escenografías, tan próximas al no-lugar (lugares de tránsito, inhabitables), los personajes ya no mantienen una actitud contemplativa ante lo sublime sino que se les reclama que actúen, que acentúen la modernidad; y al igual que a la figura del flâneur le sucedió, según Baudelaire, el hombre moderno que se inventaba a sí mismo, solitario, «siempre viajero a través del gran desierto de hombres», estos muñecos han dejado de comportarse como espectadores vagabundeando por la pintura para intervenir en el paisaje, con sus ansiedades e incertidumbres, con sus paseos en bicicleta o sus esperas al borde del muro. Personajes que sirven, por otra parte, como marca de escala, revelándonos la inmensidad del territorio que habitan, de connotaciones metafísicas. 
Por otra parte, estas obras nos sumergen en el vacío, en el blanco, un color que domina la escena y proyecta un espacio abstracto, un nihilismo representativo, tan sólo contaminado por las sombras y los figurantes condenados a deambular por este laberinto glacial.

Formalmente, como señala Fernando Castro Flórez en el catálogo, el artista ha realizado «una singular hibridación de lo pictórico con lo escultórico sedimentado finalmente de forma fotográfica». En este tránsito se han producido desplazamientos desde lo gestual hacia el «punctum» fotográfico «ese azar -cito a Barthes- que en ella me despunta (pero que también me lastima, me punza)». Ese detalle, ese aguijonazo que nos sobrecoge, que nos conquista, puede ser, en las fotografías de Carlos Suárez, una sombra, un personaje o ese color que se incrusta en el blanco, como un fraseado cromático imposible de verbalizar que otorga a la imagen un resto emocional.

En estos «Paraísos artificiales» Carlos Suárez no deja nada al azar y las situaciones, las luces y los encuadres, perfectamente estudiadas, medidas, compuestos, provocan unas emociones que sin renunciar al deseo pictórico intensifican lo fotográfico. El territorio se ha vuelto irreal y la sensación de frialdad se ha incrementado con respecto a sus pinturas de más elevada temperatura, debido, principalmente, a la orografía de la pincelada. Pero con la materia y el gesto devenidos en fantasmagóricos recuerdos son otras las declinaciones visuales, más próximas a la reproductividad, a una visión distante e intensa a la vez, detallista y aplanada.

En los mundos de este artista, verdaderos ejercicios de reducción y composición, se produce un cuestionamiento de la realidad, proponiendo enunciados que nos trasladan a lugares insólitos, intersticios poéticos, refugios donde poder disentir y construir una mirada diferente.

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