AJIMEZ ARTE

Crítica

Antonio Alonso de la Torre García

Arte en Gijón

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Existen currantes del arte en Asturias que son auténticos profesionales aunque apenas se sepa nada de ellos. No tienen a su servicio a los parciales y limitados altavoces mediáticos que sirven a determinados intereses localistas. Unos intereses que raramente son culturales. Entre estos artistas que cada poco se remontan al origen para templar su caudal y volver a empezar una y otra vez, cada vez con mayor experiencia y sabiduría, está el joven David Naranjo. De su inacabable Proyecto Asterisco aún podemos disfrutar en Asturias. Consiste en esas huellas cerámicas que quedaron prendidas, como llamadas de atención, por los lugares más sorprendente e inesperados de nuestra alocada civilización urbana. Después Asterisco viajó a Asia para conocer de cerca la cultura cerámica por ciudades y pueblos, porque para David el viaje y la cerámica son dos de las cosas más hermosas de la vida. Y si las puede juntar mucho mejor. Tras el pasado verano inició un periplo por Cuba que ahora continúa por Colombia. La idea es llegar hasta Buenos Aires por tierra y desde allí volar a Nueva York. Entretanto crea material audiovisual de todas estas experiencias y espera proyectarlo en la sección oficial de NCECA, el mayor evento sobre cerámica de los Estados Unidos, para el que fue seleccionado. Después volverá a Europa para exponer en Montpellier. Lo seguro es que después de un buen viaje se vuelve con ganas de hacer cosas.

Otro creador alejado del mercadeo habitual de arte es Nel Amaro, que estos días expone, en el Luzernario de Cimavilla, una vídeo-proyección que tiene por protagonista a un clik azul. Se trata de uno de aquellos muñequinos de la casa Playmobil con los que Nel no pudo jugar de niño y por eso se desquita ahora que puede. Es azul porque con ese color homenajea a Yves Klein, uno de los creadores de referencia de Nel Amaro. El click vive múltiples experiencias. Aparece al lado de importantes personajes, es testigo de momentos culminantes de la historia, disfruta de hermosos parajes y bellas compañías... se parece a ese hombre que hay en España que lo hace todo, como dice la canción de Astrud.

Las fotografías con las aventuras de este click forman parte de las múltiples entregas vía mail-art con las que Nel alegra el día a muchas personas que al encender el ordenador reciben un guiño y una sonrisa socarrona entre tanto correo-basura. Su trabajo es un ejemplo de la creatividad alejada del mercado, resulta cercana, accesible a todos... un arte que invita a participar, a mostrarnos que no es el privilegio de unos pocos iluminados, que es un lenguaje que sirve para reivindicar un mundo mejor.

Otra isla de resistencia se organizó en el vestíbulo de la antigua casa sindical de Xixón. Se trata de una exposición que rememora la lucha mantenida por el sector naval durante los últimos años. Imágenes de foto-periodismo, lienzos realistas de Kaso, cerámicas de Charo Cimas y unas emocionantes instalaciones de Adelaida Óvana y de Ánxel Nava se pueden ver en los últimos días de marzo. Dentro de su amplio proyecto “Damnatio memoriae” Ánxel Nava tiene estos días otra instalación en Cangas del Narcea, en la sala de exposiciones del palacio Conde Toreno. En ella homenajea a dos maestros republicanos represaliados en este concejo: Balbina Gayo y Ceferino Farfante. Estos dos jóvenes maestros, que tenían tres hijos de corta edad, fueron fusilados por haber colaborado con las misiones pedagógicas o por ser amigos de Alejandro Casona. Ánxel Nava continúa tendiendo puentes, entre el pasado y el presente, o entre la desmemoria y el reconocimiento.

La Laboral arranca su oficina de proyectos artísticos con un proyecto de PSJM ya visto, a escala más modesta, en la galería Espacio Líquido. Es curioso que antes de que esta oficina iniciase estas actividades se abortase la continuidad de otros proyectos similares como el que Ánxel Nava dirigía en el Conseyu de la Mocedá de Xixón con relativo éxito popular. Resulta extraño escuchar declaraciones de los responsables de Laboral acerca de los años que tardará la gente en comprender las actividades artísticas que allí se desarrollan cuando actividades mucho más modestas parece que sí lo conseguían. Tal vez porque eran más sencillas, cálidas y cercanas.

El Museo Barjola reúne la obra gráfica del grupo CoBrA, escrito de este modo porque responde a las iniciales de las ciudades de las que procedían los fundadores del grupo: Copenhague, Bruselas y Amsterdam. Tras la segunda guerra mundial, en 1948, estos jóvenes pretenden escapar a las directrices estadounidenses que dominan la época y proponen un movimiento experimental que derrumbe fronteras físicas y mentales. La ilusión se mantuvo pocos años, pero en ese tiempo pintaron, escribieron, hicieron cine... El lenguaje gráfico fue uno de los que más utilizaron y una experta asturiana en este terreno, como María del Mar Díaz, colabora en la realización de esta muestra que contó también con el trabajo de dos artistas que se consideran herederos de este movimiento. De ahí el título de “CoBrA y CIA”. Hasta el 20 de abril se mantiene esta excelente ocasión de conocer este impulso que se dio al arte en unos años difíciles y que cuenta con un excelente catálogo para recordarlo.

En la capilla del mismo museo se puede ver la instalación de Juan Carlos Meana titulada No nos tendremos nunca. Parte de la idea de utilizar este espacio que está en desuso de su función religiosa inicial, un templo que perdió su esencia y que por tanto queda convertido en un desierto en medio del cual aparecen aisladas y perdidas unas barcas, trasunto de una humanidad desorientada. En las paredes del antiguo templo están clavados unos asideros que deberían servir para alcanzar la cúpula del edificio, imagen de la perfección del cosmos, pero que resultan inútiles y condenan al hombre a la inquietante ansiedad de saber que no alcanzará respuesta a sus eternos interrogantes.

La fotógrafa holandesa Ellen Kooi (1962) expone en la sala superior de Espacio Líquido. Utiliza paisajes de su tierra en los que busca perspectivas amplias, un horizonte alto y lejano y una luz muy especial. Sobre estos escenarios coloca de modo muy estudiado unos personajes que aportan un toque de misterio, de magia o de inquietud. Muy en la línea de la fotografía nórdica contemporánea, e incluso cercana a la obra que realizan hoy algunos jóvenes fotógrafos asturianos.

En la sala inferior de Espacio Líquido expone Kiko Miyares hasta el 19 de abril. Este llanisco formado en la Escuela de Bellas Artes de Bilbao ocupa el lugar con grandes historietas que no se limitan a la superficie plana de la pared. Los personajes cobran vida y color al salir de las viñetas e invaden la sala convertidos en figuras de madera. De este modo sirven de intermediarios ante un espectador que se involucra más en las irónicas historias que recubren las paredes.

Guillermo Simón expone en la Galería Gema Llamazares. Se trata de una muestra interesante porque refleja algunos cambios en la trayectoria del pintor de Villaviciosa. El fuerte expresionismo con raíces románticas que caracterizaba su obra parece que se atenúa. En la estructura hay mayor reposo y dominio de lo horizontal y en lo cromático más igualdad y coherencia, sin violencias ni distorsiones. A pesar de estos cambios la emotividad del mar y de la luz siguen siendo protagonistas de su trabajo.


 

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