AJIMEZ ARTE

Crítica

Luis Feás Costilla

Con el ánimo prendido

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Publicado en La Voz de Asturias
Nuria Ruibal García. Estados de ánimo.
Casa Municipal de Cultura de Avilés, plaza Domingo Álvarez Acebal, 2 (Avilés). Lunes a sábados, de 11 a 13 y de 18 a 21 horas. Domingos y festivos, de 11 a 14 horas.
Hasta el 30 de marzo.

 

Tras su reciente éxito en Oviedo, la joven Nuria Ruibal García muestra ahora al completo, en la Casa Municipal de Cultura de Avilés, la serie titulada Estados de ánimo, cuya última cristalización han sido sus característicos y sorprendentes retratos realizados con alfileres, quince de los cuales se pudieron ver el pasado mes de febrero en la Sala Borrón, dependiente del Instituto Asturiano de la Juventud. Pero Estados de ánimo comenzó siendo una serie de tintas sobre papel de muy pequeño formato, realizadas en 2006, que se enseñan por primera vez en Avilés y en las que las manchas abstractas en azul, en rojo y en negro se acompañaban de un pequeño personaje dibujado a línea que escenifica las sensaciones producidas por el color.
Posteriormente, ese dibujo a línea empezó a plasmarse de manera autónoma, primero con el auxilio de la lana, luego del linóleo y finalmente, tras diversos ensayos sobre cartón pluma, sin más soporte que los alfileres que perfilan los contornos, directamente sobre la pared. Los retratos se proyectan en el muro mediante fotografías y a continuación comienza la laboriosa y paciente tarea con el martillo, machando cabezas, clavando puntas, a miles, hasta completar un extenuante ejercicio de construcción, de levantamiento, en el que las dos dimensiones pasan a ser tres como por ensalmo, livianamente, y además de manera efímera, lo que convierte cada exposición de Nuria Ruibal en un acontecimiento único, irrepetible.
Con el alfiler, ese instrumento tan cotidiano e inusual, la artista ovetense consigue prender lo inaprensible, la inestable y cambiante arquitectura del rostro, como un paisaje que muda constantemente ante nuestros ojos, según sea la luz que reciba. Más que una pretensión fisonómica, lo que pretenden recoger estos retratos es un relato, una metáfora, en la que se nos habla de la fragilidad del ser humano, de su insoportable levedad, a pesar de su aparente estabilidad y armonía. Para ello utiliza los rostros de las personas más allegadas, más queridas para ella, siguiendo los ejemplos de un cierto arte femenino en el que se reivindica la intimidad, la cercanía, los hábitos del corazón como medida más exacta para alcanzar un resultado auténtico.
Paradojas Visuales
Nuria Ruibal García tiene ante sí una ardua labor teórica, que ha de dilucidar en la tesis con la que culminará su doctorado. Licenciada en Bellas Artes por la Facultad de Pontevedra, su propósito es trasladar los recursos de la poesía experimental a las tres dimensiones, sin perder nada de su potencia visual y sugestiva, un empeño que en la práctica le ha valido los dos más altos reconocimientos que ha obtenido hasta ahora, su participación en el Congreso Mundial de Poesía titulado Poéticas: Generosas y fuertes, en una colectiva itinerante que viajará desde Galicia por Argentina, Estados Unidos y México entre abril y octubre de este año, y su selección en Arco 08 dentro del programa de ideas y propuestas para el nuevo arte en España del Ministerio de Cultura, con un poema visual que se mostró en Madrid en febrero, coincidiendo con su primera exposición individual en la Sala Borrón de Oviedo, a la que le sigue esta de ahora en la Casa de Cultura de Avilés.
Un buen año para una artista que se inició en la pintura, con una obra comprometida socialmente y buen formato que poco a poco fue abandonando para interesarse por otras técnicas y materiales, como la lana, pegada o cosida al papel, en un discurso cada vez más preocupado por la cuestión femenina y el uso de elementos plásticos a ella asociados. La lana, considerada por la artista como vínculo cálido, como nexo de unión entre espectador y objeto contemplado, posee siempre un componente físico y real, adherido a la obra y en definitiva ajeno a ella, que le llevó con toda naturalidad a pasarse a las instalaciones, a los montajes objetuales con los que ha procurado hacer un recuento de sus más íntimos momentos, recuerdos y cicatrices, sobre todo a partir de 2003. El trabajo con las instalaciones acentuó en Nuria Ruibal su interés por las paradojas visuales, que en su obra, como en la de tantos otros artistas, acabó encontrando su mejor acomodo en la fotografía, siguiendo el excelso modelo del gran Chema Madoz, para culminar finalmente de la mejor manera posible en sus directos retratos con alfileres, una idea sencilla y práctica que en su inmediatez produce efectos insospechados.

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