AJIMEZ ARTE

Crítica

Luis Feás Costilla

Nada deja de fluir

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Publicado en La Voz de Asturias
Panta Rei.
Centro Municipal de Arte y Exposiciones, calle Llano Ponte, 49 (Avilés). Lunes a sábados, de 11 a 13 y de 18 a 21 horas.
Hasta el 14 de febrero.

 

Despistado por la confusa invitación municipal, fui a la inauguración de esta exposición el día equivocado (el martes en vez del viernes, el 15 en vez del 11), pero ya se sabe que las erratas tienen estas cosas y no hay que descartar nunca el azar porque produce felices hallazgos, relacionados con el todo fluye heracliteo, caótico e informe, pasajero y temporal, que también defiende el heterogéneo grupo que ahora expone en el Centro Municipal de Arte y Exposiciones de Avilés, Panta Rei, integrado por seis artistas dispares a los que sólo les une la amistad. Sin proclamas ni manifiestos programáticos, sin dogmas a los que atenerse ni consignas con las que comulgar, su diversidad produce a cambio frecuentes chispazos, encontronazos inesperados pero eficaces, conjunciones estelares que ponen en cuestión la necesidad de seguir una línea, un mismo esquema, una estrategia colectiva que vaya más allá del compromiso con el arte contemporáneo.
 Formado como grupo a mediados de la década de los noventa en la trastienda del Taller Experimental de Humberto, Panta Rei ha expuesto, desde su presentación oficial en la Universidad de Oviedo en 1997, en ciudades como Santander, Gante, Salou, Cáceres, Valencia y Mieres. En estos diez años se han producido en su seno algunas deserciones importantes, como la del ínclito escultor Herminio, decidido a seguir una carrera en solitario al margen de un colectivo de fuertes individualidades, y también incorporaciones necesarias, como la de Teo Hernando, fotógrafo del grupo. Su núcleo duro se mantiene invariable, con una constante inclinación por el estado informal de la materia primigenia, de la que participan tanto los cuadros matéricos y fluidos de Paz Balmori como los haces desmaterializados de Daniela Zanzoni, los flácidos cacharros de Purificación Trabanco o los paisajes patinados de Agustín García. Sólo se sale de la norma el principal activista e ideólogo del grupo, Pedro García, necesitado en su desidia del apoyo de los demás, que se encargan de llevar a cabo lo que su mente aristocrática ingenia, pero cuyas ideas-fuerza poseen un indiscutible atractivo, como muestra en su poderosa instalación trinitaria, en la que los peces de colores sustituyen a la paloma mística.
Apoyo mutuo
Grupos como Panta Rei, basados en el apoyo mutuo más que en afinidades estéticas o estilísticas y formados por artistas con una amplia trayectoria detrás, incluso con numerosas exposiciones individuales, son constantes en el arte asturiano desde la creación en 1971 de Astur 71 y tres años más tarde, en 1974, de Arte en Asturias, que defendían una genérica aceptación del arte contemporáneo y a los que pertenecieron los más importantes artistas y teóricos del momento. Después en los ochenta vendrían grupos como Glayius, G u Onza, y otros femeninos como el Grupo Ayala, cuya formación por motivos casi exclusivamente amistosos y de fortalecimiento recíproco contrastaría vivamente con la ideología de grupos como Abra, que creían en la existencia de un arte definible e identificable como asturiano, sin por ello negarse a reconocer las indudables diferencias que existían entre cada uno de sus componentes. En los noventa, aparte de Panta Rei, vendrían grupos como Brutto, de mayor conciencia estilística y defensores de un arte ingenuo de joven agresividad.
Pero si hubiera que buscar una experiencia colectiva que hubiera ayudado verdaderamente a conformar unos modos, unas maneras, un denominador común entre varias generaciones de artistas asturianos ésta sería sin duda la promovida por el Taller Experimental de Humberto, cuya impronta se aprecia en muchos de los artistas asturianos más importantes del momento actual. De él han salido, como ya se ha comentado, todos los miembros del grupo Panta Rei y alguno de los que conforman la actualidad artística asturiana, como el escultor Herminio, que acaba de inaugurar en la galería Gema Llamares de Gijón, o la pintora Azucena Ceñal, que expone en la Casa Duró de Mieres hasta el próximo 12 de febrero. La artista gijonesa muestra una antológica de la obra realizada en los últimos veinte años, desde 1987 hasta 2007, caracterizada por dos constantes fundamentales, la experimentación matérica y el trabajo en series, ambas habituales en quienes han pasado por el taller de Humberto y que Ceñal resuelve de manera personal gracias al libre uso que hace del collage, con el que estructura hasta biombos.

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