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Crítica

Luis Feás Costilla

Del Río, in memoriam

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Publicado en La Voz de Asturias

Como una broma pesada, el fallecimiento el día de los Santos Inocentes del reconocido artista asturiano Joaquín Rubio Camín, recogido por todos los medios nacionales y autonómicos, ha hecho pasar casi desapercibida la desaparición de otro honesto pintor, Manuel del Río, fallecido en su casa de Las Caldas apenas unos días antes, en plena Navidad. Nacido en San Julián de Mos, en la provincia de Lugo, en 1928, Manuel del Río estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid gracias al apoyo de su paisana Julia Minguillón, una estupenda artista por la que guardaría siempre un sincero agradecimiento y respeto. Bajo su influencia y la de otros maestros, comenzó haciendo pintura realista y académica, al cabo renovada tras una estancia de varios años en París, entre 1952 y 1958, en la que conoció de primera mano el impresionismo y el postimpresionismo francés, de los que le interesó, sobre todo, el valor autónomo que le concedían a cada pincelada.
A raíz de la obtención de una cátedra de Dibujo, se instaló en Oviedo, que se convertiría en su residencia definitiva. Si bien fue compañero en las salidas al campo de alguno de los pintores de la denominada Escuela Paisajística Ovetense, como Ruperto Á. Caravia, su adscripción como artista estaría más bien en una más amplia e hipotética Escuela de Asturias, constituida por pintores en ocasiones foráneos que, con una prudente pretensión de modernidad pero siempre dentro de la tradición, pintaron el paisaje asturiano de una forma renovada y expresiva, no desde luego vanguardista, pero sí más abierta a modos e influencias más modernos. Manuel del Río pintó el paisaje asturiano con un rigor que debía mucho al estudio de la obra de Cézanne, hasta el punto de convertir la Peña del Palo en Las Caldas en su propia montaña Sainte-Victoire. Reacio a exponer, debido a su innata modestia, su primera individual no se celebró hasta 1971, si bien posteriormente mostró su obra tanto en Galicia y Asturias como en Cantabria y Madrid, y en 1998 el Centro de Arte Moderno Ciudad de Oviedo le rindió un merecido homenaje en vivo que también servirá para perpetuar su memoria.

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