AJIMEZ ARTE

Crítica

Javier Ávila

Balance 2007

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Parece inevitable caer en la tentación de hacer un repaso a lo que aconteció en la última temporada, así que allá vamos.

Sin duda el año recién clausurado ha estado marcado por dos hechos relevantes que abrieron y cerraron el mismo, la inauguración de LABoral (con esta tipografía se presenta) y el inicio de las obras de ampliación del Museo de Bellas Artes de Asturias, entre ambas, sorpresas agradables y cosas que no hará falta recordar, pero vayamos por partes.

No cabe duda que la apertura de Laboral. Centro de Arte y Creación Industrial ha sido el acontecimiento más destacado del curso, enmarcado dentro del plan más ambicioso de “Ciudad de Cultura”, donde también apunta Laboral Escena. En ambos casos habrá que esperar todavía un tiempo para ver qué deparan exactamente, aunque sí se puede decir que en el caso del Centro de Arte hubo luces y sombras.

Si magnífica fue la exposición inaugural de Feedback, con un repaso histórico y riguroso de lo que ha sido la relación arte y tecnología desde las Vanguardias Históricas, no podemos decir lo mismo de lo se dio en llamar “Extensiones-Anclajes”, muestra que pretendía ocupar la cuota local y que fue un desastre de planteamiento y concepto, de ubicación e intenciones, ello no quita que hubiese piezas excelentes como la de Cuco Suárez en el Museo de la Siderurgia, tampoco estuvo a la altura esperada la denominada “Simply beautiful” (qué manía con los anglicismos, pudiendo decir simplemente bello), un gazpacho de piezas del que se salvó con creces la firmada por Carlos Coronas de quien me ocuparé más adelante. “Emergentes”, en mi opinión, ha sido una buena exposición más en la línea de lo esperado, como ya comenté en su día en esta misma página, de cualquier forma, habrá que esperar y darle tiempo al tiempo.

El inicio de las obras de ampliación del Museo de Bellas Artes de Asturias, tantas veces atrasado por expropiaciones y trámites urbanísticos, promete ser el paso definitivo para consolidar las necesidades de este equipamiento, al menos el proyecto de Ignacio Mangado tiene la garantía de un buen profesional a la altura de las circunstancias, un ejemplo de contención frente al manierismo de Calatrava, cada vez más desmesurado en sus artefactos.

Entre medias, la defenestración definitiva de la programación del Palacio de Revillagigedo y sus responsables, da pena y vergüenza ajena ver lo que se está haciendo, empezó con el coche de Fernando Alonso y continúa con el “código da vinci”. Siempre he defendido que debería ser el tercer vértice donde apoyar las políticas institucionales y ocupar los espacios intermedios de las prácticas artísticas existentes entre los otros dos espacios expositivos antes mencionados.

La Fundación Municipal de Cultura de Gijón, pese a su cada vez más esquelético presupuesto para producción, acogió en sus salas “Signos de la Ciudad”, exposición en soporte vídeo donde diferentes artistas mostraron sus reflexiones frente a las problemáticas de la polis, así como lo que, para mí, ha sido la más grata sorpresa de la temporada, por humilde en medios, y bien estructurada en discurso, esta fue la edición de “Arenas Movedizas”, comisariada por Fiumfoto con excelentes piezas de Fuss!, Ángeles Agrela, Orson San Pedro (estupendo su salón) o Pablo Iglesias, este último representó también lo mejor de la propuesta del Barrio del Carmen en el Museo del Ferrocarril.

En el Museo Barjola cada vez es más habitual la excelencia de sus muestras de fotografía, por encima de todas, la exposición de Ramón Masats y la muestra dentro del Festival LuzBit, una feliz iniciativa dentro de nuestro panorama, mención particular la contundente y eficaz instalación de Tadanori Yamaguchi en la Capilla de la Trinidad como ganador de la Beca Barjola correspondiente a 2007.

 Son de agradecer las iniciativas colectivas de grupos como Interferencias, el Hervidero dirigido por Alicia Jiménez, la presentación de Laboca o el programa de conferencias sobre la mirada de género del Local Cambalache, así como el programa Al Norte recientemente clausurado.

Por su parte, las programaciones de las galerías incidieron nuevamente en apuestas muy a la medida del conservador mercado regional, sin grandes riesgos ni parafernalias fuera de lo esperado, quizás el nuevo rumbo de Altamira y la consolidación de Espacio Líquido en la feria por antonomasia del panorama nacional fuese lo más destacado. En referencia a estos espacios, las galerías me refiero, comentar el desaguisado de la muestra Entre Arte II que pudo verse en el Palacio de Revillagigedo para contentar a la Asociación de Galerias y en la se echó en falta una unidad de discurso, cada una de ellas mostró lo habitual en sus salas y la cosa quedó medio salvada por la mediación de Ramón Isidoro, verdadero protagonista en su montaje.

Restan todavía por llegar algunas iniciativas fruto de la actividad de este año, la presentación del Premio Astragal otorgado a Fernando Gutiérrez, la muestra de Paco Nadie en la Fundación Municipal de Cultura resultado de las ayudas a la creación que cada temporada convoca dicha institución o el proyecto de Pablo de Soto, integrante de Hackitectura, que prepara para Laboral, ganador de la primera edición del premio para proyectos en sus salas y con el apoyo del Instituto Asturiano de la Juventud.

Seguramente quedarán cosas en el tintero, también es probable que mucha gente no se identifique con esta lectura, la cual no deja de ser una mirada personal y subjetiva, para gustos opiniones, esta es la mía y nada es verdad ni mentira, depende del cristal con que se mira.

PD. El año Coronas. Mención individualizada merece quien para mí probablemente constituye una de las líneas más consolidadas, serias y rigurosas de nuestro panorama, esta no es otra que la obra de Carlos Coronas, siempre desde el trabajo ha ido acertando en sus propuestas en el Cubo Azul de León, su participación en la ya nombrada “Simply Beautiful” (qué manía con los anglicismos, pudiendo decir simplemente bello) que le ha supuesto su invitación a participar en la próxima Bienal de Seúl, su futura participación en Arco de la mano de la galería leonesa y su inminente presentación en una galería madrileña, así como la instalación presentada en el Horno de la Ciudadela de Pamplona, ha sido su año, merecido de todas, todas.

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