AJIMEZ ARTE

Crítica

Soledad Álavarez

Un creador de su medio y de su tiempo

0 comentarios

Publicado en El Comercio
Al hablar de Camín es preciso mencionar al artista creador de una producción plural. Aunque su reconocimiento artístico lo alcanzó primero con la pintura y luego con la escultura, su obra gráfica y la extensa producción con el papel como soporte, sus trabajos fotográficos, su compromiso con la arquitectura y con el medio natural y urbano, constituyen otras tantas vertientes de un talante creativo abierto a todas las posibilidades de expresión, al tiempo que reflejan su personalidad inquieta y su afán totalizador.

Toda clasificación implica una lectura reduccionista, pero en este caso más que nunca la clasificación del artista se presenta como un empeño infructuoso y carente de sentido. Si la adscripción profesional de Camín a una disciplina resulta muy poco precisa para definir lo que su trabajo ha aportado al arte asturiano, su obra también se escapa a cualquier intento de encasillamiento estilístico.

Camín, en principio, ha sido un pintor figurativo, pero también ha creado importante obra bidimensional dentro de la más pura abstracción. En ésta mostró como autor racionalista y geométrico, pero introdujo algún gesto espontáneo que consiguió suavizar o matizar el rigor. En escultura ha sido un artista abstracto, pero ha desarrollado también una obra figurativa paralela a la indagación espacialista ¿Cómo definir, pues, a Camín? Considero que la independencia, producto de una fuerte personalidad y de la seguridad en lo que ha querido hacer en cada momento, ha sido el rasgo determinante del carácter de su larga y versátil trayectoria, que, no obstante, contaba con un determinante: el impuesto por el medio donde vivió y desarrolló su trabajo. Y en este sentido la ciudad de Gijón y el medio rural de Valdediós han sido unos referentes fundamentales para su obra.

Gijón primero, cuando inició su trayectoria artística en los años cuarenta del pasado siglo, haciendo ya gala de la libertad, la intensidad y la vocación apasionada que mantendría hasta que hace unos pocos días la enfermedad le impidió seguir realizando aquello para lo que vivía: su obra. Entonces, su pintura dejó claro a través de una paleta de tonos fríos y de unos paisajes urbanos e industriales que su ciudad natal constituía un fundamento esencial de su estilo, tanto en la forma como en el tema. De hecho, siempre manifestó que de no haber nacido y vivido durante su infancia y juventud en Gijón su pintura habría sido diferente. Y a través de su obra podemos recordar aún hoy la fisonomía del Gijón de la posguerra, sus barrios obreros, sus enclaves industriales y portuarios, sus paisajes urbanos de casas, calles y solares vacíos, imágenes intensamente vividas, que aún eran evocadas por el artista cuando se estableció en Madrid.

Y lo mismo ocurrió cuando en su constante búsqueda de nuevos modos de expresión se introdujo en el mundo de los volúmenes. Gijón, la ciudad portuaria de larga tradición siderúrgica explica su predilección del hierro y el acero como soportes materiales de sus esculturas, lo mismo que su manipulación mediante técnicas industriales. Pero además, le facilitó esa materia, los talleres para darle forma plástica y, como había ocurrido antes con su obra pictórica, le aportó referentes formales. Referentes que ya no se encontraban en el paisaje del entorno, sino en la propia producción de sus industrias. Elementos metálicos de desecho, primero, y perfiles y chapas industriales de acero, después, siguen haciendo presente la ciudad natal del artista en una producción larga, que desde 1960 le ocupó sin descanso hasta la actualidad, producción en la que la materia empleada ha constituido bastante más que un mero soporte con capacidad de traducir plásticamente las ideas creativas.

En este sentido, la larga experiencia de Camín con el acero ha logrado establecer un estrecho vínculo con lo próximo y lo familiar vivido en la infancia y la juventud, ha sido capaz de apresar la idiosincrasia de su ciudad industrial, y ello sin hacerlo de modo evidente, sin utilizar esos recursos como potencial semántico prioritario, sino como subterfugio conceptual capaz de realzar su investigación con las posibilidades morfoespaciales del acero. Así, por encima de lo significante, Camín ha preferido que en su obra se manifestase la experiencia puramente plástica emprendida primero con los elementos múltiples y reaprovechados de hierro, luego con el angular, con las chapas, las barras y los elementos más livianos en sus obras más evolucionadas. En efecto, estas esculturas, que aparentemente no representan nada, salvo su propia condición plástica, para quienes conocimos a su autor y la estrecha unión que mantenía con su ciudad sabemos que suponen todo un mundo material e icónico de siderurgia, talleres, grúas, plegadoras, ...

A la presencia conceptual de Gijón se suma la de Valdediós cuando establece allí su residencia a mediados de los setenta. Surgen entonces nuevas materias y nuevos referentes icónicos para crear. La madera como soporte y el bosque como concepto con todo lo que entrañan de vida, cambio, organicidad y misterio dan origen a una nueva vertiente creativa que se ha mantenido hasta la actualidad. En este caso, el proceso ha ido a la inversa que en el de Gijón. Valdediós proporciona primero recursos de todo tipo para adentrarse en una nueva experiencia escultórica y, pronto, en otra de tipo pictórico, que recorre campos diversos, del dibujo, que nunca había abandonado el artista, al collage, la litografía, y, de nuevo a la pintura.

La vida en armonía con el medio, que aunque venía de atrás se hizo más evidente que nunca en el entorno de Valdediós, incidió, sin duda, en una actitud ante la existencia y ante la creación artística que ha mantenido hasta su fallecimiento. El respeto demostrado ante la materia en la experiencia desarrollada para desentrañar las leyes intrínsecas de la naturaleza, del bosque, de los troncos en los que configuraba sus esculturas, se ha manifestado en todas las demás vertientes de su actividad, ya fuese modelando el barro o manipulando el papel, diseñando los encofrados para sus piezas de hormigón o eligiendo para alguna de sus piezas urbanas el humilde ladrillo.

En suma, la libertad vital y expresiva, en armonía con la memoria de la ciudad de su juventud y con el medio natural en que transcurre su madurez; la intensidad y el apasionamiento en el desarrollo de su vocación; el trabajo largo, continuo, denso y plural, pueden sintetizar algunos de los aspectos vitales y profesionales de la aportación de Camín al arte actual, asturiano y universal

Volver

Comentarios

No hay comentarios a esta critica

Si lo deseas, puedes enviar un comentario a critica:

Envía esta referencia