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Crítica

Jaime Luis Martín

Un año muy Laboral

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Publicado en La Nueva España

La inauguración de Laboral ha supuesto el acontecimiento artístico de 2007, y no se puede negar que su influencia se ha percibido en todos los ámbitos de la cultura, a modo de revuelta estética agitando el conservadurismo artístico asturiano. Entre las exposiciones inaugurales, aunque desconectada de los planteamientos del centro y diseminada por distintas localidades asturianas, el proyecto «Extensiones-Anclajes» contó con varios artistas de la comarca avilesina; los distinguidos fueron Chechu Álava, Soledad Córdoba, Carlos Coronas y Juan Fernández.
Coronas, que fue a su vez elegido, con una magnífica pieza de luz, para la muestra «It's simply beautiful» organizada por Laboral, termina el año con el anuncio de su selección para la próxima Bienal de Seúl y su participación en Arco-08 con la galería Cubo Azul de León.

Otro triunfador de la temporada ha sido Carlos Suárez, que obtuvo el premio «Cajastur» en el XXXVIII Certamen de Luarca con una obra que abre una nueva etapa en su trayectoria; abandonadas tonalidades y texturas pictóricas, se enfrenta a nuevos retos mediante pronunciamientos fotográficos.

La Casa Municipal de Cultura de Avilés ha seguido en su línea apostando por los jóvenes artistas. Cabe destacar las muestras de Noé Baranda y Santiago Lara. En el primer caso el artista mostraba un archivo de retratos de gente anónima, pudiendo hablarse de un documentalismo sociológico que no rehúsa la intimidad del rostro y explora los males que acompañan al hombre urbano. La obra de Santiago Lara puede entenderse como un esfuerzo para devolver a la pintura su carácter reflexivo y crítico, acariciando un surrealismo blando y algunas notas del pop-art.

En el Centro Municipal de Arte y Exposiciones (CMAE) destacó el XIII Certamen «San Agustín» de cerámica, que planteaba una revisión de la producción de los profesores que pasaron por la Escuela Municipal de Cerámica de Avilés en los 25 años transcurridos desde su creación, reuniendo piezas de Anabel Barrio, Jesús Castañón, Charo Cimas, Ángel Domínguez-Gil, Ricardo Fernández, Benjamín Menéndez y Pablo Hugo Rozada.

Otra colectiva, «Textual», promovida por Marta Fermín y Daniel Jove, reunió a veintitrés artistas en el centro municipal en torno a estrategias estéticas relacionadas con el libro y el texto, afrontadas desde posturas de hibridación, interdisciplinariedad y experimentación.
La exposición de Cristina Cuesta en la galería Octógono recuperó las tensiones que definieron los mejores momentos de su pintura, con aromas puros del expresionismo abstracto y una mayor dureza formal, sin por ello perder emotividad. A esta misma sala regresaba, tras dos décadas ausente del circuito avilesino, José Paredes; con unas pinturas que se han desprendido de referencias figurativas, situándose en las proximidades de la abstracción y dejando que los juegos cromáticos definan la composición.
Por otra parte, Joaquín Jove mostró, en la galería Amaga, sus pinturas y esculturas. Si las primeras se caracterizan por la contención cromática y la sencillez geométrica de las formas, en las piezas escultóricas convoca conceptos como constructivismo, ensamblaje, el angular y los pliegues. Destacar, también, la muestra de Guillermo Simón en la que desplegó una poética de indudable potencial dramático, comprometida con el espacio, sensibilizada con la materia y ensimismada en lo acuático.

Citar como destacable la exposición de Darío Regoyos en el palacio de Valdecarzana, organizada por la Sociedad de Amigos de País con motivo del 150.º aniversario del nacimiento del pintor, una muestra comisariada por Juan San Nicolás que reunió diecisiete cuadros del artista fechados entre 1883 y 1911, de indudable interés plástico.

Por último, señalar las exposiciones de Luis Lanzas, Juan Fernández y Benjamín Menéndez en Oviedo y Madrid. Lanzas expuso en la galería Dasto una serie de imágenes seducidas por edificios anodinos, ganando con respecto a sus anteriores trabajos en pulcritud, perfección y delicadeza.
Juan Fernández llevó hasta la galería Nogal su particular viaje pictórico. En esta ocasión el artista emprendió un recorrido por una autopista, conduciéndonos por un paisaje crepuscular envuelto en niebla que se traduce en una pincelada melancólica de resonancias fotográficas. Y Benjamín Menéndez inauguró «Territorios claroscuro» en el Centro Municipal de las Artes de Alcorcón, una exposición que reunió pintura -resuelta mediante el empleo de pigmentos y nogalinas- y una curiosa instalación de conos de diferente tamaño y color realizados en papel de seda. Además, su trayectoria se ha visto recompensada con la selección, este mismo año, en la muestra itinerante Cerámica Ibérica Contemporánea, organizada por la Xunta de Galicia, una exposición que ha reunido lo más sobresaliente de la cerámica contemporánea.

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