AJIMEZ ARTE

Crítica

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Jaime Luis Martín

Laboratorio de sensaciones electrónicas

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Publicado en La Nueva España

 

Emergentes
Hasta el 12 de Mayo de 2008
Laboral. Centro de Arte y Creación Industrial


La muestra «Emergentes», producida por Laboral Centro de Arte y Creación Industrial y la Fundación Telefónica, reúne en Gijón diez instalaciones de artistas latinoamericanos vinculados -como explica el comisario, Juan-Carlos Mariátegui- «a la robótica, a la realidad aumentada, vida artificial o semántica operacional que, sin embargo, quiebran sus ataduras con la ciencia al relacionarse con el cine expandido, la tele-vigilancia o la estructura social».

Sobre esta base teórica se construye un laboratorio de arte electrónico que explora la interactividad y conduce al espectador por un ambiente sonoro y visual, una experiencia sensorial que lo atrapa en un mundo de energía y datos o lo introduce por caminos digitales de resistencia. En este sentido, algunas de las propuestas tratan de expandir la visión hacia campos críticos o reflexivos, negándose a quedarse en un territorio despolitizado sin más evidencias ideológicas que lo puramente tecnológico.
En esta dinámica se mueve el mexicano Rafael Lozano Hemmer, autor de «Almacén de corazonadas». Esta potente instalación, exhibida anteriormente en Puebla (México), registra mediante un sensor el pulso cardiaco del espectador, transmitiéndolo a una bombilla que interactúa con otras cien dispuestas en el espacio. Según el latido de cada participante, variarán el ritmo, la intensidad o la intermitencia de la luces. El carácter romántico de la pieza -el artista realizó la obra inspirándose en su esposa, embarazada de gemelos- no impide lecturas sociales o críticas asociadas a conceptos biométricos.

Lucas Bambozzi se encuentra próximo a estas estéticas de resistencia, en sus proyectos está presente la preocupación por la vigilancia, la apropiación y la privacidad, como sucede en su propuesta on line «Meta4walls». En esta línea cabe entender la instalación robótica «Spio», un sistema diseñado para capturar y procesar imágenes. Para ello transforma una aspiradora automática convirtiéndola en un «ready-made» digital y dotándola de cámaras de alta sensibilidad que escanean el espacio mientras se activan sonidos e imágenes.

Con el proyecto «Ambiente de estéreo realidad», los artistas peruanos Juan Carlos Martinat y Enrique Mayorga tratan de reflejar la saturación informativa y la incomunicación propiciada por los medios digitales. En 2004 plantearon una instalación de ordenadores que funcionaran como redactores subversivos y que, desde las azoteas de los edificios de Lima, publicaran mensajes extraídos de internet, dejándolos caer en las calles de la ciudad. En Laboral, bajo la estructura de un cubo blanco, tres impresoras imprimen cadenas de algoritmos extraídos de la red respondiendo a la búsqueda de las palabras «deben» y «deberían». Si los textos remiten a un «tú» las impresiones caen dentro del cubo y si remiten a «ellos» se vomitan al exterior, creando una saturación de mensajes. En esta misma línea, Mariano Sardón se plantea la fragmentación y diseminación de los discursos. En la instalación propone dos libros en blanco situados sobre unos pedestales de los que afloran las palabras proyectadas cuando se emite sobre ellos algún tipo de sonido. Las palabras recogen partes de conferencias, opiniones de artistas y críticos sobre la relación de la tecnología digital con el arte.

La instalación videográfica y robótica de la venezolana Mariana Rondón obtuvo en 2005 el incentivo para nuevas producciones iberoamericanas del Concurso internacional sobre arte y vida artificial «Vida 8.0», organizado por la Fundación Telefónica. El proyecto nos sumerge en un mundo futurista, un laboratorio genético donde unos robots producen burbujas de jabón en cuyo interior se proyectan imágenes de organismos vivos imaginarios, evocando hologramas o, como señala Cristina Civale, «las imágenes flotantes que maneja Tom Cruise en "Minority Report"». Y el trabajo remite a este imaginario cinematográfico que encuentra inspiración en los miedos colectivos relacionados con el maquinismo y la genética. En estos estremecimientos se mueve la propuesta «Mitozoos», desarrollada por «Bestiario» bajo la dirección de Santiago Ortiz. Se trata de un modelo de vida artificial interactivo que permite codificar organismos -mitozoos- y observar su comportamiento y evolución en un universo biológico en el que podrá reproducirse con otros organismos.

Por otra parte, Rodrigo Derteano crea un paisaje sonoro de Avilés, Gijón y Oviedo mediante la reproducción en 42 altavoces de los sonidos grabados previamente en las mencionadas ciudades. Resulta también interesante la instalación robótica de Mariela Yeregui «Proxemia», con la que obtuvo el premio «Limbo» 2004, en la que varias esferas lumínicas autopropulsadas crean un diálogo con el espectador, respondiendo a estímulos de distancia y proximidad. Con robots encerrados en estructuras que delimitan sus movimientos, Fernando David Orellana traza una metáfora de los temores y la ansiedad en las sociedades contemporáneas. Y Rejane Cantoni y Daniela Kutschat investigan en ambientes multisensoriales un espacio concebido a partir de conceptos artísticos y científicos y su relación con el cuerpo humano, que ejemplifican modelos de física cuántica.

Con esta exposición, Laboral impulsa un diálogo fructífero entre España y América Latina, reforzado por la itinerancia por diversos países, en un campo tan necesario como la creación artística y tecnológica. Y en todo caso, la muestra ofrece dos enormes atractivos: sofisticación técnica y complejidad conceptual.
Foto: Ángel González

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