AJIMEZ ARTE

Crítica

Jaime Rodríguez

El reglamento de las Exposiciones: El jurado

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El valor didáctico del arte y la función distribuida a las exposiciones explica también todas las discusiones y polémicas suscitadas tanto por la composición como por el sistema de selección de jurado. El organismo que, con sus decisiones, es decir, los premios y las propuestas de compras oficiales, debía, al menos en teoría, guiar a los artistas por los verdaderos caminos del arte, y educar y fomentar, a la vez, el gusto del público y aficionados. Pero queda lejos de estas premisas, probablemente inconscientes de que en sus decisiones se debería plantear una ruptura retiniana del convencionalismo de pastiche, y hacer pensar; que no es poco, porque en el pensar, la mirada se adentra en la imaginación; y ésta no es una tarea fácil, sino más bien ardua y sobretodo comprometida. Estamos en los inicios del siglo XXI, y parece que las cosas no cambian... Cuando Duchamp apostaba por crear una obra destinada a un público que supiese apreciarla, afirmaba que pasarían 50 años. Hemos superado con creces ese periodo, y el público no conoce, siquiera, su significado. En el mejor de los casos, quienes se hacen nombrar jurado de reconocida solvencia cultural y artística, parecen obviar sus enseñanzas. Un jurado o espectador "interesado", licenciados en Bellas Artes o Graduados en Arte, artistas que menosprecian sus propias ideas u obras, despreciando aquellas otras que comparten técnicamente su origen... Parece mentira que en un presente supuestamente abierto y democrático, los propios artistas de vanguardia, denoten el buen hacer y traicionen el proceso histórico, cultural y artístico de una forma tan incongruente.
Con todo, las críticas arreciaban al hacer pública el jurado la propuesta de premios, aunque sólo fuera porque, como recuerda frecuentemente la prensa contemporánea, nunca llueve a gusto de todos y los que han esperado medallas y no las han conseguido han visto siempre injusta la clasificación. Protestas que, con el paso del tiempo, llevan a pedir, la supresión del jurado, al que se culpa directamente de la decadencia de estos certámenes. Pero las propuestas se ciñen a un discurso mudo entre bastidores. Los creativos que sufren las consecuencias no se atreven a mencionarlo abiertamente, ni a publicarlo en voz alta... Puede que algún medio o condicionante se apodere de sus conciencias, y observan, acallando la repulsa, una tras otra, la injusticia de un Jurado cuya decisión es inapelable.
"La decadencia de las Exposiciones -afirma- viene de la decadencia del Jurado, y ésta de la de los expositores, que consiste en haber rebajado la talla de los jueces hasta la propia altura del que los elige, buscando siempre al que menos vale para que la imposición se facilite, el elegido sienta el vértigo de las alturas y caiga insensiblemente en brazos del que le elevó más allá donde su posición era insostenible". (ArteHistoria)

 

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