AJIMEZ ARTE

Crítica

Jaime Luis Martín

Pluralidad de lenguajes

0 comentarios


Publicado en La Nueva España
XXXVIII Certamen Nacional de Arte de Luarca
Del 7 al 30 de Noviembre
Sala Cultural Cajastur
Avilés

Ningún otro concurso en Asturias ha alcanzado el prestigio del Certamen Nacional de Arte de Luarca, que, además, ha sabido renovarse abriéndose a la pluralidad de lenguajes por los que se mueve el arte actual y manteniendo un nivel durante estos años, tanto en lo referente a los seleccionados como a los premiados, digno de elogio. En este sentido, deberían reflexionar entidades e instituciones que se apuntan a la fiebre del «concursismo», entendido como un ritual culinario en el que participan los miembros del jurado y organizadores, y relegando lo artístico a mera comparsa de estos encuentros sociales que, por otra parte, terminan premiando siempre, entre efluvios digestivos, lo más hortera. Pero ¿a quién le importa el arte?

Ciertamente a muy pocos, entre los que se encuentra Carlos Suárez, que ha obtenido el premio «Cajastur» por una obra que transita con naturalidad entre diversos géneros, rompiendo cualquier lógica formal y tradicional. Partiendo de escenografías que compone en su estudio como si de un plató se tratara, relata diferentes historias fotográficas que remiten a notas salpicadas de soledad o vacío, incluso, como sucede con la obra premiada, a conceptos relacionados con la idea frontera, de muro. En realidad, se ha producido un desplazamiento desde ilusiones pictóricas -que Carlos ya había expandido mediante el uso de materiales como la parafina y la cera-, sustituyendo las texturas y tonalidades de la pintura por los contrastes fotográficos, logrando una obra de una limpieza impecable y de gran potencia visual.

El premio del Ayuntamiento de Valdés recayó en la obra «Sueños sin dueño», de Faustino Ruiz de la Peña. En su pintura convive un mundo figurativo, representado por diversos personajes autónomos y aislados, actores representado su particular tragicomedia, con un universo abstracto. En esta nebulosa de pinceladas de un contenido cromatismo flotan desubicadas, como si se las hubiera arrojado, estas pequeñas figuras precisamente dibujadas, que adquieren, como en esta ocasión, un halo de carnalidad, una sensación de materialidad.

Mención especial del jurado merecieron las obras de Avelino Sala y Pablo Iglesias. Avelino relata en un vídeo, de poco más de un minuto de duración, cómo un grupo de jóvenes juegan con un balón envuelto en llamas. De esta manera tan sencilla pero tan elocuente elabora, utilizando el deporte como excusa, diferentes discursos relacionados con el riesgo, el esfuerzo personal, la idea de regeneración y «el deseo de arder insistir en la llama, como uno insiste en la obra, en el dibujo, en la escultura o en el vídeo», como señalaba en un texto el propio artista. Pablo Iglesias se mueve entre la imaginación y la realidad. Aquí se aleja de la fuerte carga política que tuvieron sus autorretratos como mendigo, colgados este verano en el exterior del Museo de Ferrocarril de Gijón, con motivo del proyecto público Barrio del Carmen. En sus fotografías suceden historias, hechos mágicos, y no resulta extraño encontrarse frente a un ventanal una mujer con alas y en cuclillas que parece detenida en ese instante que aúna lo simbólico con lo real. Son escenografías habitables que exploran nuestros miedos y profundizan en nuestras fantasías.

En Avilés, por falta de espacio en la sala, sólo podemos contemplar, además de los ya citados,a María Braña, Charo Cimas, Encarnación Domingo, Ana Fuente, el colectivo FIUMFOTO, Blanca Prendes, José de la Riera, Jaime Rodríguez, Elisa Torreira, Rubén Velasco y Tadanori Yamagochi. A pesar de estos inconvenientes, el Certamen Nacional de Arte de Luarca resulta lo más destacable, en lo que va de año, en la sala cultural de Cajastur de Avilés.

Volver

Comentarios

No hay comentarios a esta critica

Si lo deseas, puedes enviar un comentario a critica:

Envía esta referencia