AJIMEZ ARTE

Crítica

Jaime Luis Martín

De regreso a casa

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 Publicado en La Nueva España

13º Certamen “San Agustín” de Cerámica
“De régimen interno”
Del 21 de Agosto al 21 de Septiembre
Centro Municipal de Arte y Exposiciones (CMAE)


El Certamen «San Agustín» de cerámica, que siempre ha mantenido una calidad media más que aceptable, alcanza su decimotercera edición y, aunque sólo sea por esa continuidad, máxime en un país donde las ocurrencias patéticas de los políticos y la avidez por las novedades impiden la pervivencia de muchos proyectos, me merece todos los respetos. Durante todos estos años ha sido Ramón Rodríguez -como coordinador o comisario- quien ha sabido conducir el certamen por las sendas de la modernidad, escenificando rupturas o impulsando carácter internacional mediante colaboraciones con la Escuela de Faenza (Italia) o los encuentros de Boassa en Portugal.

Pero frente a las últimas ediciones, que rastreaban las nuevas identidades y mestizajes cerámicos -recuerdo la memorable muestra «Platos rotos», organizada por el área de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba-, en esta exposición se produce un regreso al orden y a la forma. Planteada como una revisión de la producción de los profesores que pasaron por la Escuela Municipal de Cerámica de Avilés en los veinticinco años transcurridos desde su creación, reúne piezas de Anabel Barrio, Jesús Castañón, Charo Cimas, Ángel Domínguez-Gil, Ricardo Fernández, Benjamín Menéndez y Pablo Hugo Rozada, y referencias fotográficas de la obra de Marián Blanco, que no ha podido estar en la muestra, y Alonso Díaz, ya fallecido, responsable de la puesta en marcha de las enseñanzas en la Escuela.

Anabel Barrio ha ideado un jardín cerámico con reminiscencias pop, connotaciones eróticas y pulsiones oníricas. Partiendo de formas de la Naturaleza -flores y plantas- sobredimensionadas, realiza unas piezas con vocación escultórica, adscripción geométrica y un fuerte cromatismo. La instalación de Jesús Castañón «Totalidades» está en la línea de sus últimos trabajos, prácticas fragmentarias que desembocan en un universo particular que gira en torno a conceptos como geometría, arquitecturas, constructivismo, la línea, lo pictórico y una alta temperatura cromática, con el rojo como protagonista.

Charo Cimas plantea los límites del objeto, lo que podría denominarse el campo expandido de la cerámica. En este territorio se ha producido una transformación del material en registros de nueva narratividad, vinculando a sus propuestas cerámicas la fotografía y el espacio-tiempo. La documentación fotográfica permite disfrutar de los recorridos y de las vivencias que sus piezas dejan en el paisaje, dibujando nuevos caminos poéticos. En sus últimos trabajos Ángel Domínguez-Gil revuelve en lo étnico y roza lo social con narrativas sencillas pero efectivas visualmente. En esta ocasión se sirve de los discos cerámicos, uno de los elementos pertenecientes a su instalación «Esferas» que se pudo contemplar recientemente en el Museo Barjola, para realizar una composición que destaca por sus aspectos formales, principalmente la geometría de las figuras y el juego cromático entre el blanco y el negro, pero que, sin duda, permite una lectura más abierta y comprometida.
Ricardo Fernández es un maestro del torno alfarero y sus manos manejan como nadie las formas cerámicas tradicionales, que en esta ocasión han migrado hasta desembocar en un conjunto de piezas de impecable factura contaminadas por la contemporaneidad.
Benjamín Menéndez, alejado de cualquier banalidad, realiza una de las propuestas más radicales de la muestra, situando el proceso cerámico en primer término. El artista sólo interviene para suspender, mediante hilos sujetos al techo de la sala, una lámina de barro crudo. El paso del tiempo y las condiciones ambientales irán modelando la materia. Con la evaporación del agua la pieza transmutará -debido a las grietas y a la variación del color- en una realidad cerámica de quebradiza y enigmática potencia.

La instalación de Pablo Hugo Rozada «El entarabincuadrinquiñonador» se plantea como un trabalenguas visual jugando con la acumulación de pequeñas piezas azuladas que conforman el escenario sobre el que se sienta una figura blanca que da título a la pieza. Lo pictórico y lo escultórico se entremezclan en una composición que anuda ambos conceptos en un interesante ejercicio de pronunciación visual.

En fin, que esta nueva edición del Certamen «San Agustín» de cerámica supone un regreso a casa, un retorno a la historia de la Escuela Municipal de Cerámica de Avilés, una mirada que emplea el barro como único material para edificar los sueños.

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