AJIMEZ ARTE

Crítica

Francisco Fresno

El efecto LAB

0 comentarios

Publicado en El Comercio

Me piden de EL COMERCIO un artículo sobre el La Laboral Centro de Arte y Creación Industrial y, como todavía no he ido a visitarlo, inicio un borrador en el que reflexiono sobre la diferencia entre los meteorólogos que sólo anuncian los vientos que nos han de llegar y los ideólogos que se deberían cuestionar alguna cosa más.

Así caigo en la cuenta de que el sistema operativo-ideólogico LAB es más antiguo que el sistema operativo Windows, en el que la apertura de nuevas ventanas no supone que se cierren las anteriores.

También me acuerdo de que Leonardo, artista-windows y paradigmático en las relaciones del arte, la ingeniería, la industria, etcétera, dijo que la pintura es algo mental, en contra de la discriminación que esta disciplina artística sufría respecto a las otras artes liberales.

Le doy vueltas a estas cosas y a otras más pensando en si estaremos avanzando o retrocediendo quinientos años con el pretexto de la novedad.

Creo que en pleno siglo XXI ya es hora de abandonar ciertos convencionalismos cronológicos y lineales que se aplican al discurrir artístico. Una cosa es el avance del arte y otra el de la ciencia. Ya sabemos que después de Galileo no se puede volver a Ptolomeo, pero en la historia del arte la evolución no se da por sustituciones sino como en Windows, sumando aperturas de ida y vuelta.

Por eso, por ejemplo, el 'body-art' bebe de la Prehistoria y el 'land-art', de los menhires y los monumentos del Neolítico, porque en su esencia el arte es atemporal.

El objetivo del pensamiento único es adocenar, por eso hoy sigue vigente la película de Chaplin 'Tiempos modernos', con la ironía de cebar al comensal de forma mecánica y forzada con un artilugio robotizado que nada desentonaría en el Centro de Arte LAB. Y dando más vueltas a estas cosas, me pregunto si donde ahora se ponen los soportes por delante de los contenidos podría exponer el artista israelí Ilan Wolf, que participa en el festival 'LuzBit', y que en la entrevista que figura en el Canal de Arte de la edición digital de EL COMERCIO, dice que en su afán experimentador trabaja con el concepto de la cámara oscura porque no le interesa ni la inmediatez ni seguir las escuelas y las modas impuestas por los mercados.

Sigo reflexionando y no llego a entender la contradicción de los que van de modernos y nos hablan de promoción internacional sin discriminación de lo propio, porque que en vez de dar verdaderas oportunidades sin complejos aldeanos a los artistas que viven y trabajan en Asturias, empezando ya con la misma inauguración del Centro de Arte, lo que han hecho ha sido repartirles granos de maíz bien dispersos y alejados del Centro LAB, como si los artistas asturianos fueran los pitos de caleya de la aldea global. ¿Qué empeño tan obsesivo con menguar lo propio!

Con estas y otras notas provisionales abiertas aprovecho un miércoles para visitar La Laboral Centro de Arte y Creación Industrial sin pagar la entrada. Tras el paso de los miles de visitantes de los primeros días, el día 2 de mayo sólo éramos cinco los que entrábamos a las doce de la mañana.

Inicio el recorrido por las naves y en el avance, sin poder evitarlo, cada vez lo percibo todo más lábil. Lo que menos me imaginaba al entrar era que por el efecto LAB iba a salir tan en blanco como el mostrador de recepción.

Volver

Comentarios

No hay comentarios a esta critica

Si lo deseas, puedes enviar un comentario a critica:

Envía esta referencia