AJIMEZ ARTE

Crítica

Jaime Luis Martín

Tres poéticas

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De tres artistas…
Del 13 de Abril al 5 de Mayo
Galería Octógono

Resulta curioso que pequeñas galerías privadas avilesinas, Octógono, por ejemplo, mantengan una programación de mayor interés que algunas salas de entidades financiaras que, con mayor presupuesto, viven entregadas a una auténtica orgía de populismo, horteradas y anacronismos estéticos. Tal vez, debido a estas estrafalarias propuestas visuales, se agradezca y resulte tan acogedora la muestra «De tres artistasÉ», que reúne a Ana Fuente, Natalia Pastor y Elisa Torreira. Y eso, como viene siendo habitual en las colectivas, a pesar de que no existe trama ni criterio de selección más allá de la complicidad técnica o territorial. Como resultado nos encontramos con una serie de poéticas individuales que funcionan en paralelo y con diferentes intereses artísticos.

En el caso de Ana Fuente (Trasona, Asturias, 1963), tras abandonar sus prácticas de reciclaje de materiales industriales y los juegos de ensamblaje, vuelve la mirada hacia los grandes maestros de la pintura, apropiándose de sus estéticas para reelaborar escenografías que tienen mucho de transgresoras y post-históricas. Tanto en la pieza inspirada en Calder -mención de honor XXXVII Certamen Nacional de Arte de Luarca- como en la dedicada a Miró destaca una silueta femenina realizada con alambres que se pasea por la parte inferior de la obra. Con esta figura moldeada, lúdica y próxima al cómic, se rompe la bidimensionalidad pictórica abordando nuevas estrategias de representación. Lejos de aquellas atmósferas herrumbrosas, Ana Fuente despliega en su nueva etapa un mundo de color, ironía y celebración pictórica.

Las fotografías de Natalia Pastor (Pola de Laviana, 1971) se encuentran tan alejadas de la banalidad como cercanas a lo excepcional. Al contemplarlas se percibe un escalofrío de emoción, y posiblemente sea este sentimiento el que mejor describa la intensidad de esta dramaturgia. La serie fotográfica forma parte del trabajo desarrollado por Natalia en la localidad francesa Le Mas d´Azil, gracias a una beca de residencia para artistas. El proyecto relaciona una maternidad en ruinas y las personas que nacieron en ese edificio, junto con el doctor y la matrona que atendían los partos. La artista propicia el reencuentro de la población con estas estancias medio derruidas, facilitando un recorrido por una memoria recuperada, también, con sus pasadizos, refugios y salas ocultas. Las siluetas de estos personajes que recorren el inmueble elevan lo simple a categoría universal y, a través de esa unión con el pasado y su expresión en el presente, se construye una hermosa metáfora sobre la vida. 

En su empeño comunicativo Elisa Torreira (Avilés, 1961) ha navegado por la figuración con el mar como protagonista, ha ensayado con los campos abstractos y ha profundizado en la instalación, manteniendo como constante una clara intencionalidad poética que la ha llevado a salpicar la obra con versos de su propia cosecha. En estas piezas, pertenecientes a la serie «Preposiciones», hay una deriva hacia la geometría, contaminada por notas paisajísticas, con las tonalidades azuladas definiendo la composición. Su pintura amable y sin dramatismos produce, como el cava, regustos sensitivos y burbujeantes.

En todo caso, la colectiva, a pesar de la heterogeneidad de voces, se justifica en su apuesta por la modernidad y resulta lo más interesante que se0 puede contemplar hoy en esta ciudad.

 

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