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Crítica

Antonio Alonso de la Torre García

Arte en Gijón

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En el Museo Barjola expone hasta el 25 de marzo el ceramista Ángel Domínguez-Gil. Se trata de una instalación en la que interrelacionan los procedimientos de la cerámica, la escultura, la pintura y el vídeo. Sobre el suelo de la capilla se sitúan cincuenta esferas asentadas en un lecho de cantos rodados y en la pared principal dominan el espacio unos discos negros. Cada esfera presenta su mitad inferior pintada también de negro, con los dibujos y símbolos que remiten al etnicismo que presentó el mismo autor en otros trabajos. Por medio de los cantos rodados no falta tampoco en esta ocasión la referencia a ese bien escaso y valioso que es el agua.

La mitad superior de cada una de las esferas está coloreada de verde o naranja y en ella está pintado un expresivo rostro. El visitante descubrirá que, escondida en el conjunto, se refugia la infinita variedad de la apariencia humana. Un semblante con su pena, ese otro con su sonrisa, el otro indiferente, o sorprendido, o interesado... Es un trabajo que recuerda a aquel otro retrato colectivo que Ángel presentó en Candás hace tres años, en aquella ocasión con pequeños discos planos sobre una pared. En esta ocasión, en la capilla, esta vocación de mosaico pasa de conquistar una superficie a adueñarse de un espacio.

En el conjunto parece que se alude a una característica de nuestra sociedad. El individuo se pierde entre la multitud, se confunde con ella y se encuentra satisfecho refugiado en el anonimato del grupo. Las gentes se conforman con ser masa. Es como si el individuo de hoy sintiera miedo de su autonomía y no se decidiera a poner en juego su libertad personal. Salvo excepciones. Esta interpretación se deduce del vídeo infográfico que acompaña a la exposición. En él las esferas entran cual rebaño en el museo, pero hay una, la rebelde, que toma su propio camino. Este trabajo videográfico es obra de Andrés Cabrera, alumno de Ángel Domínguez-Gil en la Escuela de Cerámica de Avilés.


Vicente Pastor (Luarca, 1956) muestra Pinturas en la Galería Nómada del 8 de febrero al 8 de marzo. Como es habitual en su trayectoria creativa destaca la  cercanía emocional hacia la naturaleza, ya sea a través de tablas pintadas como en esta ocasión o a través de esculturas, instalaciones o intervenciones artísticas.

Los cuadros contagian una visión despejada y limpia del universo. A través del color azul o del verde nos llega el aire libre del campo o de la mar. El resultado es de ligereza y claridad y nada hay que distraiga o contamine el vuelo de la mente ante la esencia de la vida: luz y agua.

Las texturas hacen referencia a superficies de campos o a profudidades marinas y al mismo tiempo añaden matices líricos y sensuales a la obra. En definitiva, una poética de lugar, del fluir del territorio y de la vida que nos pone en contacto con esa íntima realidad natural que la sociedad mercantilista tiene cada vez más olvidada. Nada más que inspiración y respeto a lo esencial.

Para seguir el trabajo de Vicente Pastor se recomienda la visita de la página web que de forma periódica se pone al día con nuevos trabajos, incluidos vídeos: www.materiaviva.net


El colectivo Ropa Tendida se alzó con uno de los premios del Espaciu Astragal del Conseyu de Mocedá de Xixón con el ambicioso proyecto El desafío. Puede visitarse en ese lugar hasta el 23 de febrero. Se trata de desmitificar la poesía recreando un combate de boxeo entre poetas. Para ello se habilitó un cuadrilátero en el que se proyectan imágenes de los escritores escogidos peleándose entre ellos. La instalación se completa con excelentes fotografías de los poetas haciéndose pasar por púgiles al lado de sus poemas en asturiano o castellano. En la presentación de la instalación Ánxel Nava recordó al precursor del movimiento dadá Arthur Cravan, un bohemio, sobrino de Oscar Wilde, que enredó su vida con el boxeo, la lteratura y la poesía. Pero en el acto posterior se echó de menos la contundencia de la acción prevista. Los golpes reales sobre el escenario se quedaron en lecturas de los poetas presentes. Sólo uno de ellos, David González, lanzó un desafío a todo el público asistente, tal vez por que conectó con lo que se pretendía. 

El resultado final resultó algo desigual y quedó en el aire la necesidad de más actos como éste en los que se produzcan encuentros y disputas entre arte y literatura. Para la próxima hay que golpear más fuerte.


El joven Federico Granell (Cangas del Narcea, 1974) expone sus últimas pinturas en la Galería Gema Llamazares hasta el 24 de marzo. Es un artista que también ha expuesto fotografía y grabado. En su obra, figurativa, destaca el dominio de la pintura y el dibujo para recrear unos ambientes melancólicos, de luces grises, en los que el hombre aparece en soledad, envuelto en la atmósfera fría e industrial de ciudades como Gijón o Londres.


Hasta el 4 de marzo se puede visitar en el Centro de Cultura Antiguo Instituto una selección de obras de la Fundación “La Caixa” dedicada al retrato en el arte contemporáneo. Bajo el título Imagen e Identidad se estudian las nuevas formas de configuración simbólica del individuo. El ser humano necesitó siempre una cierta imagen o idea de sí, pero hoy en día se vive la tiranía de la imagen fugaz y de la fragmentación de la vida. Así se observa en obras de artistas muy conocidos como el francés Christian Boltanski, el alemán Günter Förg, la mallorquina Susy Gómez, el suizo Stefan Hablützel, los británicos Craigie Horsfield, Sam Taylor-Wood y William Wearing, el andaluz Pedro Mora, el colombiano Óscar Muñoz, los estaudounidenses Bruce Nauman y Cindy Sherman y el catalán Carlos Pazos.

 


 

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