AJIMEZ ARTE

Crítica

Jaime Luis Martín

IDENTIDAD Y ACONTECIMIENTO

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Paco Nadie

4ª persona del singular

Del 26 de Enero al 28 de Febrero

Sala Cultural Cajastur

La caída del yo, de la identidad, el encuentro con la singularidad nómada y anónima, la fecundidad de las vivencias, los restos de subjetividad producen acontecimientos y como señala Pilles Deleuze “Todo acontecimiento es una llovizna. Si los infinitivos "morir", "amar", "moverse", "sonreír", etc., son acontecimiento, es porque hay algo de ellos que su cumplimiento no logra realizar, un devenir que no cesa de alcanzarnos a la vez y precedernos, como una tercera persona del infinitivo, una cuarta persona del singular”.

Por estas derivas se mueve Paco Nadie, seudónimo de Francisco Torres Carretero, (Thionville, Francia 1972) licenciado en Bellas Artes en la especialidad de escultura por la Universidad de Salamanca, premio Astragal del Conseyu de la Mocedá y premio “Francisco Zurbarán” de la Junta de Extremadura. Ha realizado su primera exposición en la Sala Convento de Badajoz en 1999, a la que seguirían sus muestras en Espacio Líquido (2004), Museo Barjola (2004) y Sala Astragal (2005). Además de su participación en numerosas muestras colectivas Paco Nadie cofunda y gestiona “Subliminal Art Projects”.

En el viaje por las salas de Cajastur propone una trama estructurada en cuatro bloques narrativos: Lacarne, Anónimos, Sobre lo inútil y Dibujos. Varios rituales de aproximación a la realidad que abarcan una década de producción pero mantienen un ritmo común, una rima asonante, una letanía de emociones, revelaciones, encuentros, fragilidades, prismas conceptuales, observaciones y silencios. Es un arte que recorre los lugares, y produce fricciones entre la objetividad y la liberación de lo subjetivo, un arte que trabaja la ironía y restituye el acontecimiento, empapando de decepción cualquier gesto. El propio artista reconocía, recientemente, su cercanía a la voz de Francis Älys cuando éste expresaba que “algunasveceshacer algo no sirve para nada”.

Esta mirada descubierta, sin lujos, a la intemperie, recurre a la fotografía de un pájaro muerto o a la imagen de una pelota inaccesible flotando en el agua; interviene en los objetos liberando una jaula al aplastarla y dejarla inservible para su función; crea una camisa de fuerza para dos; contrapone al mundo de la carne la larva que anida en su interior y, en otras ocasiones, dibuja agujeros, escenografías para la desaparición. Cualquier recurso es válido para recorrer este periplo que atraviesa la paranoia y la desolación, lo real y sus líneas de fuga, la alteridad y la construcción de la identidad mirándose en el mundo. En este sentido recuerdo una pintada con el texto “NADIE” sobre una persiana metálica roja que protagoniza una de las fotografías de la serie “Anónimos”.

Ciertamente cruzar los territorios de Paco Nadie, su itinerario rizomático, es adentrarse por los senderos del concepto y de una imagen, todavía, capaz de hablar, que, bajo la aparente sencillez de la superficie, remite a la experiencia, y produce sentido y sentimiento.

Artículo publicado en La Nueva España, edición de Avilés

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